Por Daniel M. Pirosanto y Carlos Borda Bettolli

El estado del material perteneciente a las Fuerzas Armadas Argentinas es bien conocida por la mayoría de nuestros lectores: Décadas de desinversión no solo han generado una constante pérdida de capacidades sino que también ha significado que muchos sistemas de armas actualmente en servicio hayan tenido que sobrevivir sin siquiera recibir una actualización, a los fines ya no solo de mejorar su rendimiento sino simplemente para mantener sus capacidades originales. Para colmo de males, la disponibilidad del material pareciera que depende pura y exclusivamente de las habilidades de los mecánicos, cuya silenciosa labor permite mantener cierto grado de operatividad.

Cuando de sistemas de armas se habla, es usual que la atención se centre en aquellos característicos a la fuerza, tales como vehículos blindados, cazabombarderos y buques capitales. Para esta ocasión hemos decidido centrarnos en un tema que, pese a que generalmente pasa desapercibido para el público en general, resulta de vital importancia para el funcionamiento del Ejército Argentino: su flota de vehículos a rueda de campaña, guarnición y especiales.

Una imagen casi habitual de los despliegues operativos del Ejército (salidas al terreno, asistencia a la comunidad, desfiles, etc) son las largas columnas de vehículos (camiones de todo tipo, jeeps, camionetas) las cuales, no importando a la unidad a la que pertenezcan, siempre destacan por dos detalles: lo variopinto de los modelos en servicio y, sobretodo, la antigüedad de los mismos.

Tal como mencionamos previamente, pese a los esfuerzos del personal por mantener a los vehículos de la mejor manera (tanto en su aspecto externo como a nivel mecánico), se hace imposible disimular que la gran mayoría del material rodante del Ejército Argentino no solo necesita un reemplazo urgente a los fines de disminuir el promedio de vida (con las mejoras que ellos significa respecto a seguridad vial, costos de mantenimiento, disponibilidad, etc), sino que también durante este proceso se debería procurar de una buena vez la homogeneización de la flota de vehículos.

Columna motorizada previo a su salida al terreno. Claramente se aprecian los Jeep MB230G, Unimog 416 así como camiones Reo y MB1720. Imagen: Vta Brigada de Montaña – Ejército Argentino

Este panorama, que no es ajeno a la Fuerza, ha sido paliado con algunos esfuerzos puntuales pero los mismos indudablemente resultan insuficientes ante la magnitud del problema y , pese a las buenas intenciones, se encuentran consuetudinariamente limitados por la realidad presupuestaria con la que tiene que lidiar el Ejército Argentino y las FFAAs en general.

Actualidad.

Por una cuestión de espacio, no pretendemos realizar un pormenorizado análisis sobre cada uno de los modelos de vehículos que actualmente prestan servicio en el Ejército Argentino por lo que nos limitaremos a un repaso general, centrando nuestra atención en modelos y categorías que resultan más representativos (por cantidad e importancia). Tampoco será nuestra intención brindar información sobre cantidades exactas, salvo cuando realicemos menciones generalistas o para ciertos casos en particular.

Vehículos livianos.

Hemos optado por denominar de esta manera a la categoría que agrupa los distintos jeeps y camionetas que integran la flota de vehículos del Ejército y que en la actualidad tiene como mayor exponente al ya clásico Mercedes Benz MB230G en sus versiones corto y largo. Habiendo sido incorporado a inicios de la década de los ’80, el versátil jeep de la casa alemana es el modelo más extendido en su categoría (varios centenares) y desde su incorporación ha recibido muy pocas modificaciones (trabajos locales de algunas unidades a los fines de acondicionarlo para tareas de exploración). Debido a que el modelo se acerca a las 4 décadas de servicio, el mismo presenta serias limitaciones al contar con motor naftero, repuestos difíciles de conseguir, mantenimiento cada vez más complejo, problemas que se terminan reflejando en su baja disponibilidad.

Hace unos años se anunció un plan de reparación integral a los fines de recuperar gradualmente las capacidades del MB230G, teniendo como objetivo extender su vida útil por otros 20 años. Las modificaciones incluían un nuevo motor diesel Steyr M14 VTI de 4 cilindros, caja automática de 5 velocidades, reemplazo de mangueras, burletes, bujes así como de todo el material de goma y un nuevo tanque de combustible de 110 litros. Pese a que en el 2015 se presentaron unas pocas unidades como repotenciadas, recientemente trascendió que la línea de repotenciación comenzará a trabajar en los primero ejemplares de serie a lo largo de este año, esperándose que para 2019 se aumente las cantidades (presupuesto mediante). Para estas tareas es empleará la infraestructura que previamente fuera utilizada en el proyecto Gaucho.

MB230G de exploración, armados con ametralladora MAG. Imagen: Vta Brigada de Montaña – Ejército Argentino.

Siguiendo con la categoría, el Ejército se embarcaría en el desarrollo y fabricación de un vehículo ligero de exploración y seguridad, empresa que afrontaría en conjunto con Brasil y que contemplaba una primera tanda de prototipos a ser evaluados por ambos países, para posteriormente avanzar con la producción en serie. El proyecto VLEGA Gaucho se inició en 2005 y llegaría a su fin luego de que resultaran insalvables algunas cuestiones técnicas y políticas. El Comando de Arsenales en Boulogne produjo unas cuantas decenas del Gaucho, las cuales fueron distribuidas entre algunas unidades de exploración.  Llamativamente, por esos mismos años también se comenzó a incorporar pequeños lotes del Agrale Marrúa destinados a unidades de Inteligencia y a la Fuerza de Paz Conjunta (en parte por adecuarse a los requerimientos ONU en cuanto a antigüedad de material), sumando un nuevo modelo a la cadena logística.

En lo que respecta a camionetas, la situación se presenta notablemente mejor gracias a los procesos de compra de los últimos año, aunque debido a la carencia de material aún subsisten las Isuzu Trooper incorporadas en los ’90. El complemento de este modelo se comenzó a materializar con la incorporación de aproximadamente unas 150 Ford Ranger XLS DC 3.2 200CV, las cuales entraron en servicio a lo largo de los último años en el marco del Programa de Abastecimiento Consolidado de Insumos Para la Defensa y cuya adquisición se concretó mediante las facilidades ofrecidas por Nación Leasing S.A.  Por la misma época también se sumarían pequeños lotes de Toyota Hilux y VW Amarok, estas últimas destinadas a la Policía Militar y al Departamento de Obras Ferroviarias del Ejército.

Por último pero no menos importante mencionaremos a la subcategoría de vehículos todo terreno ultra-livianos, los cuales han ganado aceptación dentro de las las FFAAs, ocupando nichos que anteriormente estaban sin explotar. El Ejército Argentino no fue ajeno de este tendencia, optando por incorporar la gama de productos que ofrece Polaris / Polaris Defence, indiscutido líder a nivel mundial en esta categoría. Los modelos adquiridos incluyen los UTV MRZR-4, Polaris 800 6×6 así como los ATV Sportsman 500 y Ranger 800. En total, unos 140 vehículos.

La variedad y antigüedad del material se sigue apreciando con la ocasional aparición de los jeep Ford M151A2 MUTT (de un total de 100 unidades que ingresaron en la década de los ’90) así como algunas camionetas poquísimas Ford F-100/F-150

Vehículos medios (de 1 a 2 1/2 toneladas)

La actualidad de esta categoría no es ajena a lo previamente mencionado: La masa de la flota que la compone está representada por el veteranísimo Mercedes Benz Unimog 416, aunque en los último años la situación ha demostrado una pequeña mejoría gracias a la incorporación de las camionetas 4x4Ford F-350 XL y de lotes adicionales de HMMWV.

Adquirido a partir de la década de los ´60, el Unimog es sin duda el símbolo allí donde el Ejército Argentino tenga presencia. La fuerza llegó a contar con unas 3000 unidades en sus versiones 416 y 421 (ya retiradas de servicio), disponiendo en la actualidad de entre 1300 y 1600 unidades en diversas variantes (carga, furgón, ambulancia, shelter de comunicación, lanzacohetes, etc). Al igual que con el MB230G, los Unimog del Ejército están lejos de tener un reemplazo a mediano plazo, por lo que deberán mantenerse en servicio gracias a los programas de repotenciación que se han implementado hace más de una década (cuyo alcance y resultado varía de acuerdo a tandas)y a la sencillez mecánica que siempre ha caracterizado al pequeño camión de la estrella plateada.

Los HMMWV y las camionetas Ford F-350 XL, los otros modelos que incluimos en la categoría, cada vez tienen mayor presencia en el Ejército. Las F-350 han reemplazado gradualmente a las Chevrolet M-1008 que prestaban servicio en distintas unidades de Comunicaciones, aunque aún sobreviven algunos ejemplares. Estas pocas unidades seguramente sean reemplazadas por el lote de 17 F-350 XL que fuera licitado en agosto del 2017. Pese a que no se trata de un modelo militar, existiendo otras opciones (Unimog o HMMWV de segunda mano) y contando con un voraz motor V8 diesel, la adquisición del lote inicial de F-350 se trató de una compra de oportunidad que con el paso del tiempo se ha demostrado resultados satisfactorios.

Ford F-350 con shelter. Imagen: Ejército Argentino.

Por su parte, la flota de HMMWV (coloquialmente conocidos como hummer) no ha cesado de incrementar en los último años gracias a las compras vía EDA y FMS, las cuales permitieron la incorporación de aproximadamente medio centenar de unidades al parque ya existente y a las que pronto se le sumarán 94 unidades adicionales provenientes de depósitos norteamericanos y cuyo transporte fuera licitado en diciembre pasado (recientemente arribaron al país 7 ambulancias M997A3)

Vehículo 100% militar y de probada eficacia, el humvee se ha mostrado como un medio idóneo para los Escuadrones de Exploración de Caballería y unidades de Inteligencia. Su bajo costo de adquisición vía EDA es más que tentador cuando los presupuestos para incorporar material se mantienen acotados, por lo que no debería extrañarnos que el modelo se extienda a otras funciones.

Pese a las incorporaciones de los últimos años, la situación no deja de ser compleja debido a que la masa de la flota bordea las más de 4 décadas de antigüedad. Aunque parezca insustituible por la sencillez de su mantenimiento y operación, el Unimog necesita un reemplazo a mediano plazo debido a que con cada día que pasa,  se amplía aún más la brecha en lo que a estándares de seguridad, emisiones y mantenimiento se refiere.

Camiones Medios y Pesados (de 2 1/2 toneladas en adelante)

Con un panorama no muy distinto a los previamente tratados, el núcleo de la flota aún está compuesto por material con un promedio de vida que excede con facilidad las 3 décadas: La serie de la familia Reo M-35 y M-54 6×6, los distintos modelos Mercedez Benz (MB1112 de los ’60, MB1113 de 1963/4, MB1114, MB1518 y MB15219) y los Ford F-7000 que aún sobreviven. Pese a las repotenciaciones recibidas (cambio de motor Mercedes Benz y Cummings  para el caso de los Reo) y la sencillez del material, el desgaste de los vehículos es irremediable, lo que genera pérdida de capacidades, tiempos más cortos entre mantenimiento, mayor demanda de repuestos, etc. La necesidad de un reemplazo nuevamente se hace notoria.

A los fines de paliar esta situación, desde mediados de la década pasada se mantiene un esfuerzo para la modernización de la flota, el cual ha avanzado lenta pero firmemente con la compra de más de 3 centenares de camiones pertenecientes a las líneas Mercedes Benz 1720 y 1725 Atego, Iveco Tector y Ford 1722 (estos últimos principalmente como cisternas) y que ha permitido a la fuerza renovar parte de su agotado parque de camiones. En relación a este proceso, recientemente aguardaban entrega en Boulogne unos 27 camiones MB 1720A Atego. Cabe mencionar que vía EDA se han incorporado (y aún en proceso de hacerlo) 70 camiones de la serie M-939A2 de 5 toneladas en sus variantes cargo, van M-934, remolcador M-936 y tractor M-931A2.

M-931A2 transportando un Sk-105. El tractor pertenece a la Base de Apoyo Logístico Comodoro Rivadavia, IXna Brigada Mecanizada. Imagen: Ejército Argentino

El segmento de camiones de transporte pesado ha recibido notable atención en los últimos años: la recepción de material norteamericano vía EDA ha permitido dar de baja a las líneas más antiguas (Reo M-52/54 y Fiat 619 y 697 BT), siendo sustituidas por los M-931A2 y M-916A3 Freightleiner así como por los Iveco Eurotrakker y Stralis. No deja de ser llamativo que algunas de las unidades de artillería equipadas con CITER de 155mm hayan recibido MB 1725 para reemplazar a sus vetustos Fiat 697 BN, los cuales sin duda contaban con la ventaja de ser doble cabina y contar con tracción 6×6.

Aún sin reemplazo encontramos a un par de centenares de camiones MB2624 6×4 así como las distintas variantes especializadas de los modelos mencionados, muchas de las cuales prestan servicio en las unidades de sostén logístico del Ejército Argentino y que no solo necesitan de un sustituto sino que también se deben incorporar nuevas variantes a los fines de incrementar sus capacidades.

Conclusión sobre el material.

Los constantes recortes presupuestarios de las últimas décadas han tenido como resultado un parque automotor notoriamente envejecido, generando lógicos problemas de disponibilidad debido a la falta de mantenimiento, al parate que sufren los vehículos, dificultades para obtener repuestos, prestaciones y capacidades menguantes, etc. Los limitados proyectos de renovación solo han podido hacer frente a las necesidades de un pequeño porcentaje de la flota y el esfuerzo lamentablemente no siempre ha tendido a una adecuada distribución del material (centralizar incorporaciones por zonas a los fines de facilitar logística) así como tampoco lo ha hecho respecto a la homogenización de los modelos en servicio, lo cual genera la problemática de tener abiertas múltiples cadenas logísticas (Ejemplo: Desde mediados de la década pasada se han incorporado 30 modelos de vehículos de distintas categorías – sin contar automóviles – ).

A modo de ejemplo: Desde 1960 a la fecha, se han incorporado un aproximadamente 61 modelos de vehículos (de las mencionadas categorías), manteniéndose activos 47. Detalle no menor es el de los camiones, donde de los 33 modelos contabilizados, 30 continúan prestando servicio.

En lo que respecta a el origen del material, el orden que pudimos establecer fue el siguiente: Argentina, Brasil, EEUU, Alemania, Italia, Austria y Japón.

HMMWV durante se presentación en Campo de Mayo. La incorporación de estos vehículos continúa la larga tradición que tiene el Ejército Argentino con material norteamericano. Imagen: Pablo Senarega – Ejército Argentino.

El grueso de la flota está lejos de cumplir con la reglamentación y normativa vigente sobre tránsito de transporte de cargas, tanto por su progresivo deterioro, antigüedad, falta de elementos de protección y seguridad, ciclos de mantenimiento interrumpidos, etc, lo cual no solo se presenta como un serio limitante para la operatividad sino que se lo puede considerar como un riesgo para la propia tropa y terceros.

La situación general es resultado de años de desinversión y de la consiguiente falta de un proceso gradual de renovación del material, generando una obsolescencia en bloque que será muy difícil de revertir a mediano plazo. El escenario podría cambiar de mediar un apoyo y voluntad política que permita la inyección presupuestaria a los fines de facilitar y acelerar los procesos de compra e incorporación. Lo que sin duda se podría traducir en la implementación de ciertas estrategias conjuntas (dentro del mismo Ejército y porque no con las otras Fuerzas) que posibiliten la adquisición de material 0km

Posibles soluciones.

– Nación Leasing: Creado por decreto del Poder Ejecutivo Nacional 1188/2012, este sistema asociado al PACID permitió la adquisición de diverso material, distribuyendo su impacto financiero a los largo de un horizonte temporal plurianual. Se demostró como una herramienta apropiada para agilizar la renovación de cierto material recurriendo a modelos ofrecidos por fabricantes instalados en el país. Algunos de los vehículos incorporados por este medio han sido las camionetas Ford Ranger, camiones cisterna Ford 1722, Iveco Stralis, omnibus Mercedez Benz. Discontinuado por estas fechas y sin novedades sobre si se retomará en un futuro, la principal limitación de Nación Leasing es que solo permitía la compra de vehículos de serie. Cabe mencionar que la totalidad de las camionetas Ford Ranger actualmente son de propiedad del Ejército Argentino luego de que se ejecutara la opción de compra.

Columna de Ford Ranger en el terreno. Imagen: Ejército Argentino

EDA: Programa norteamericano que permite la transferencia de material excedente de defensa a terceros países u organizaciones, y cuya principal ventaja son los bajos costos de adquisición. El beneficiario solo debe hacerse cargo del acondicionamiento, embalaje y transporte del material adquirido.

Gracias a este sistema, que fue retomado por el Ejército hace un par de años, se ha incorporado (y planea seguir haciendo) más de tres centenares de vehículos del tipo HMMWV, M-939, M-916A3 así como tráilers. Pese a que se trata de material de segunda mano, usualmente el mismo ha pasado por un proceso de recapitalización que no solo lo pone en condiciones de casi 0km sino que en algunos casos incluye mejoras de capacidades por medio de la remoción de obsolescencias. Los vehículos generalmente son de diseño 100% militar (con algunas excepciones) , contando con poco kilometraje gracias a los usuales procesos de recambio y rotación de material que aplican los norteamericanos, pasando mucha parte de su tiempo almacenados en gigantescos depósitos (cabe mencionar que también hay un importante trabajo de las comisiones a la hora de seleccionar el material). Los vehículos se  adquieren a una fracción de su costo original y, pese a que se abona en dólares, los costos están muy por debajo de lo que se debería desembolsar si habláramos de unidades 0km.

– Incorporación vía UMRE/FDR: Como bien es sabido, una de las misiones secundarias del Ejército Argentino consiste en la asistencia a la comunidad en casos de emergencias y desastres naturales. Debido a su capacidad de alistamiento, disposición de medios y presencia a lo largo y ancho del territorio nacional, el Ejército cuenta con las características necesarias para constituirse en la primera repuesta ante distintos tipos de eventualidades. Y sin duda, tanto su personal como material son esenciales para afrontar este tipo de tareas que incluyen apoyo logístico, asistencia sanitaria, transporte de personas y carga, etc.

La Secretaría de Servicios Logísticos para la Defensa y Coordinación Militar en Emergencias junto con su Subsecretaría de Coordinación Militar en Emergencias y en colaboración con las FFAAs, desarrollaron las Unidades Militares de Respuesta a la Emergencia (UMRE) cuya misión es brindar el necesario apoyo a la comunidad (principalmente logístico) dentro de los Comandos de Zona de Emergencia. Siendo unidades de tipo dual, el material con el que cuentan provienen del de dotación así como el que aporta el Ministerio de Defensa, lo cual ha permitido la incorporación de algún material especializado (ingenieros) en los últimos años, proceso que podría profundizarse con la compra de vehículos especializados y que permitiría una modernización parcial del parque automotor, manteniendo coherencia de los modelos a incorporarse con los existentes de dotación actual del EA.

Iveco Attack 260 en versión caja volcadora. Su destino será una de la UMRE de la Fuerza. Imagen: Infanteargentino vía Foro Zona Militar

Misma solución se podría aplicar para la Fuerza de Despliegue Rápido cuya creación ha sido recientemente planteada por el Ministerio de Defensa. Sin mayores datos a los brindado por el Ministro Aguad, de sus palabras se desprende que se trataría de una unidad que estaría dedicada al apoyo logístico de las Fuerzas de Seguridad en su lucha contra el narcotráfico. En caso de concretarse, se podría constituir en una posibilidad para que el Ejército incorpore y reemplace distintos tipos de vehículos aunque no podemos dejar de mencionar cierto temor de que se termine sacando material existente de algunas unidades para conformar a la nueva FDR.

Propuestas.

A continuación expondremos una serie de propuestas propias a los fines de analizar el reemplazo de los modelos actualmente en servicio. Lejos de lo ideal, nuestra intención es centrarnos en proyectos realizables de acuerdo a las posibilidades económicas actuales (o con razonable incremento sobre las mismas), es decir, siempre dentro de parámetros normales.

Sin ser ajenos a las estrecheces y prioridades del Ejército Argentino, nuestras propuestas son simple ejercicio a los fines de evaluar distintas posibilidades que permitan modernizar y homogeneizar la flota de vehículos a rueda.

– Vehículos livianos: El esfuerzo lo centraremos en el sustituto de los jeep Mercedez Benz MB230G, para el cual hemos optado por la opción de un vehículo militarizado. Similar solución están adoptando los ejércitos de Holanda y Francia para reemplazar a sus MB280GD y Peugeot P4 respectivamente.

En este caso consideramos oportuno la incorporación de un modelo de camioneta de producción nacional debidamente militarizada según lo establecido por Norma DEF VEH 1160-A. Pese a que las favoritos siempre resultan los modelos de Toyota, el Ejército ya dispone de casi un centenar y medio de Ford Ranger en servicio, las cuales han demostrado hasta ahora un satisfactorio rendimiento por lo que parecería lógico continuar con esta línea.

Sea un nuevo modelo o uno de los ya en servicio, se deberá acordar con el fabricante o contratista la militarización del vehículo, lo que sin duda generaría un aumento en los costos de adquisición aunque siempre lejanos de los valores de un jeep 0km a pagarse en euros o dólares.

Masstech T4 perteneciente al Armée de Terre francés. El modelo consiste en una Toyota Land Cruiser HZJ 76 debidamente militarizada. Imagen: AdT

El proceso de militarización incluye en sus requisitos: Sistema de escape y toma de aire para vadeo de curso de agua, condiciones de estanquidad (hermeticidad sellos y juntas), instalación para marcha en oscurecimiento.

Equipamiento básico: artificios mecánicos para vadeo, bidones de 20Lt para combustible y agua, sistema de iluminación para marcha nocturna, sistema de alimentación para equipos de comunicación, llave de corte general, rueda de auxilio, red mimética, soporte para herramientas de zapa, tapa de combustible con seguridad, rejas protectoras para luces y faros, soporte equipo comunicaciones, gancho pinzote tipo NATO, grilletes delanteros y traseros para izado, malacate frontal encastrado de 2000kg, sistema de remolque delantero, sistema de escurrimiento de líquido.

Equipamiento opcional adaptable: Asiento giratorio del artillero 360º, compresor a tornillo (para evitar la condensación del agua), cubiertas con capacidad de recorrer 50km mínimo con orificio de arma liviana, dispositivo corta alambre, GPS, inclinómetro, lanza fumígenos, protección blindada de distintos tipos, afustes, soporte para fusil.

– Vehículos medios: Los conocedores del tema suelen afirmar que el único vehículo capaz de reemplazar al Unimog es otro Unimog, sin embargo el costo de adquisición de unidades 0km resulta prohibitivo para el presupuesto actual. También es cierto que cuando nos referimos al Unimog 416, estamos hablando de vehículos con un promedio de vida que se acerca a las cuatro décadas y, pese a la repotenciación/recuperación recibida, tarde o temprano se deberá encarar su reemplazo por unidades más actuales.

En lo referido a vehículos 0km traeremos a colación, a modo de ejemplo, la compra de 340 Unimog U5000 por parte de las Fuerzas Armadas de Lituania. El contrato entre el país báltico y el fabricante alemán rondó los 60 millones de euros e incluyó vehículos, mantenimiento por 15 años, herramientas, equipos varios y garantías, acordándose que las entregas se realicen hasta el año 2021.

Unimog U500L lituanos. La compra de este tipo de material se podría concretar con una mejora presupuestaria y estableciendo planes a largo plazo que permitan minimizar su impacto. Imagen: MinDef Lituania

Opciones

1) Ante la posibilidad de un aumento presupuestario o de asegurarse partidas plurianuales para tal fin, consideramos lógico el inicio de un proyecto similar al lituano, aunque en nuestro caso deberá ser a mayores plazos (por costos y unidades a adquirir). Una opción que creemos factible pero, por ahora, un poco alejada de la realidad.

2) Recurrir al mercado de segunda mano, ya sea por Unimog u otro modelo de similares características. Para el caso de Unimog, se deberá acudir a los depósitos europeos en busca de unidades que aún cuenten con una vida útil aceptable. El principal escollo (además del presupuesto) radica en la cantidad de vehículos que necesitan ser reemplazados y en la disponibilidad de los stocks europeos.

Otra posibilidad es la incorporación de una nueva familia de vehículos, con todo lo que ello depara. Para este caso las opciones son más acotadas, hallando como solución más factible a la serie norteamericana LMTV / FMTV, la cual no solo abarcaría este nicho con el M-1078 de 2,5 toneladas sino que permitiría estandarizar la flota de camiones medianos (5 toneladas), pesados y vehículos especializados.

– Camiones medios y pesados: Con la presencia en el país de tres grandes como Mercedes Benz, Ford e Iveco, resulta lógico plantear una solución que permita incorporar modelos de fabricación nacional, con todas las ventajas que ello significa. Lo ideal sería alcanzar un acuerdo comercial con alguno de los tres fabricantes (cada uno tiene sus ventajas) en el cual se establezcan las modificaciones necesarias para su militarización, provisión de repuestos, servicio técnico, etc. Un convenio de este tipo seguramente demandará un mínimo de unidades (superior a los 1000 vehículos), por lo que la ocasión podría aprovecharse no solo para incorporar distintas variantes especializadas sino también para estandarizar el material de las tres Fuerzas Armadas.

Los modelos a consideración son los MB Atego (1720/6A -actualmente siendo incorporados- y 2730 6×6), Ford de la serie Cargo y los Iveco Tector en sus distintas variantes.

La otra opción que hemos analizado está directamente relacionada con la adquisición de vehículos de segunda mano vía el sistema norteamericano EDA. Por este medio se han incorporado en los últimos años más de 70 vehículos de la familia M-939 y pese a que se trata de un modelo 100% militar, lo ideal sería incorporar unidades más modernas. Tal como mencionamos previamente, la serie FMTV (actualmente producida y  comercializada por OshKosh Defense) se presenta como una interesante solución que cuenta con múltiples variantes especializadas y que serviría para ocupar no solo este nicho, sino también el de 2.5 toneladas. Esta opción se torna más atractiva en lo que a costos se refiere, ya que su precio vía EDA varía desde los 9 mil a los 25/30 mil dólares la unidad (según variante)

Con presupuesto acotado, la opción de segunda mano siempre se torna tentadora: La familia OshKosh FMTV se presenta con una solución gracias a un diseño que ofrece múltiples variantes, probado en combate y difundido. Sus contras son la falta de soporte local y el impacto que significa la introducción de una nueva línea. Imagen: 15 Giżycka Brygada Zmechanizowana

En lo que respecta a camiones pesados especializados, podríamos mencionar vehículos del tipo HEMTT, los cuales son ofrecidos vía EDA y sin duda su incorporación significaría un importante crecimiento para las unidades logísticas.

No es necesario recalcar la enorme importancia que tienen los VUG y VUE dentro del funcionamiento del Ejército Argentino, no solo para su función primordial que es prepararse para la guerra sino también para tareas secundarias como son la asistencia a la comunidad, respuesta ante emergencias, etc. Por esta simples razones y así como por las mencionadas a lo largo del artículo, consideramos que la renovación del parque automotor es un proyecto que no debería dilatarse por más tiempo, requiriendo la necesaria atención y apoyo por parte de las autoridades pertinentes a los fines de concretarla lo antes posible.

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