El presidente Donald Trump, anuncia el despertar de América con su nueva estrategia de Seguridad Nacional.

La estrategia, denominada América Primero, promete basarse en cuatro pilares fundamentales que van desde “proteger la patria, promover la prosperidad estadounidense, preservar la paz mediante la fortaleza e impulsar la influencia nacional”.

La nueva doctrina, América Primero, representa una importante y significativa decisión de la administración Trump de anteponer los intereses en materia de Defensa para engrandecer el liderazgo de los Estados Unidos.

“Una Nación que no esté preparada para ganar una guerra, es una Nación incapaz de prevenir una guerra”

                           Presidente de los Estados Unidos Donald Trump

El discurso marcó con vehemencia, el camino a seguir, bordando las tendencias y desafíos que pretende sortear Estados Unidos como país.

Sobre el punto tercero “preservar la paz a través de la fuerza”, la administración Trump planea un Estados Unidos fortalecido, renovado y rejuvenecido que garantizará la paz y detendrá la hostilidad en el mundo.

Para ello, pretende reconstruir la fuerza militar de los Estados Unidos para garantizar que “continúe siendo una fuerza insuperable”, fortificando a su vez, todos los ámbitos incluidos  el espacio y el ciberespacio. Además de declarar sus intenciones de mantener el equilibrio de poder a favor de los Estados Unidos en las regiones claves del mundo, como lo son, la región Indo-Pacífico, Europa y el Medio Oriente.

Dichos pilares, según destacó el presidente Trump, fueron descuidados por las administraciones que lo antecedieron.

En su discurso, ilustro con tres ejemplos, la desastrosa política exterior que sus antecesores indujeron “descuidando la amenaza nuclear que representa Corea del Norte, el acuerdo incomprensible, débil y desastroso que hicieron con Irán”, como también, “permitir a los terroristas como ISIS ganar control de extensos territorios de Medio Oriente”.

Asimismo, el documento puntualiza sobre los desafíos más significativos que enfrentan los Estados Unidos como Nación,  entre ellos, enumera la amenaza que representan los dictadores regionales que propagan el terror, el terrorismo yihadista, además de denunciar el comportamiento de las potencias revisionistas de  China y Rusia “que usan la tecnología, la propaganda y la coacción para configurar un mundo antitético a nuestros intereses y valores”.

Durante su discurso, el presidente estadounidense, expresó y reiteró lo que la documentación oficial narra, fijando su preocupación hacia los poderes emergentes de China y Rusia como “potencias rivales  que pretenden desafiar  los valores estadounidenses, su influencia y riqueza”. Así, subrayó que ambos países,  representan su mayor preocupación en materia de seguridad nacional, pero que pretende contrarrestar la amenaza desde la cooperación en favor de sus intereses.

Sin embargo, en referencia a la dupla ruso-china, la ambigüedad del discurso resultó obvia, puesto que el presidente,  a pesar de considerarlos su principal inquietud, no dejó de elogiar el trabajo conjunto realizado con su homólogo ruso, Vladimir Putin, en la lucha contra el terrorismo en Medio Oriente y aludió a la construcción de una “gran alianza” con ambos países.

 “La debilidad es el camino más fácil hacia el conflicto”

Presidente de los Estados Unidos Donald Trump

América Primero generó controversia, y por su parte, China y Rusia respondieron a las declaraciones de Trump.

Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, alegó que la nueva estrategia de seguridad nacional estadounidense es percibida como “imperial”  y que existe una fuerte falta de predisposición a aceptar un mundo multipolar, además de negar que Rusia represente una “amenaza” para dicho país.

Por su parte, China criticó a los Estados Unidos incitándolos a abandonar su “mentalidad de la Guerra Fría” y dejar de distorsionar deliberadamente las intenciones de China, alegando que tal línea de pensamiento solo “los conducirá al aislamiento”.

Trump, pretende llevar a cabo América Primero, con la ayuda de un presupuesto militar ampliado para el 2018 que podría ascender hasta los 700,000 millones de dólares, un record histórico en presupuesto militar.

La lógica de pensamiento de Donald Trump, podría someter al mundo a una innecesaria carrera armamentista y a una escalada de conflicto, sobre todo en la región de Asia, donde la tensión es palpable.

Trump no pierde el tiempo, y enfatiza sobre las necesidades estadounidenses por encima de las del resto y con la nueva estrategia de Seguridad Nacional, asevera que Estados Unidos “está de vuelta y regresa con fuerza”.

 

 

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