Nunca lo oímos, salió del rabillo de mis ojos en una noche azul sin nubes sobre el desierto de Nuevo México, un reflejo sobre nuestro autobús. Mire hacia afuera una vez más. Nada. Sin ruidos, Nada en el cielo. Luego una vez más el resplandor, esta vez pude verlo pero fue demasiado tarde, el Reaper estaba ya sobre nosotros.

Esta era la primera vez que veía un General Atomics MQ-9 Reaper en vuelo. La experiencia se contrasta con el estampido de rápidos jets o el quejido de los turboprops. En efecto, el silencioso quejido del pequeño motor Honeywell de 900 shp tenía la impresión más de ser de juguete. Hubiera parecido asi de no haber estado propulsando una de las más efectivas máquinas de combate en el arsenal de los Estados Unidos.

La base aérea Holloman en Nuevo Mexico es el hogar del ala aérea 49 de aeronaves remotamente tripuladas. Las unidades incluyendo los 6to, 9no y 29no escuadrones de ataque de esta ala área. Es la escuela primaria para enseñar a nuevos pilotos a operar el MQ-9 Reaper. Esta escuela adiestra en entrenamiento y calificaciones para una tripulación de dos que vuelan y operan al Reaper. En efecto el escuadrón 29no (ATKS) es la única unidad totalmente dedicada a entrenamiento de tripulaciones en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Tal distinción pone a sus capacidades en una alta demanda.

Las aeronaves remotamente tripuladas han sido el objeto de conjeturas erróneas y prejuicios que principalmente son producto de ficción acerca de “drones” o equipamiento que de alguna forma se separan del control humano. Es casi tan imposible que sucediera esto con un Reaper, de la misma forma que con un avión tripulado controlado por su sistema fly by wire.

Ha habido raras circunstancias en donde los adversarios han interferido o aparentemente tomado control de aeronaves remotamente tripuladas, tal y como en el caso de diciembre 20117 donde las FF.AA. iraníes capturaron un RQ-170 Sentinel de los Estados Unidos. Pero este incidente está más cerca de ser una anomalía que un real riesgo de secuestro o captura en aeronaves tripuladas, como pasó en el 9/11 en los Estados Unidos.

En efecto, la seguridad en la transmisión de señales a la tripulación es constantemente codificada y mejorada.  Las aeronaves remotamente tripuladas pueden también ser destruidas sin arriesgar a una tripulación, como fue el caso con un incidente durante septiembre 2009 en Afganistán, cuando una aeronave de combate de los estados derribo una ART que tenía serias fallas de control.

Durante el tour en las instalaciones, las tripulaciones utilizaron cinta adhesiva opaca sobre sus nombres para seguridad operacional. Las misiones para las cuales entrenan las mismas son del mundo real. Un instructor relato una misión en donde un nuevo piloto de Predator, nuevo de extenso entrenamiento, fue asignado en emplear armamento vivo contra blancos operaciones en una zona de conflicto apenas 37 minutos de haber recibido su calificación en los sistemas. Este nivel de disponibilidad operacional no tiene precedentes en prácticamente en toda la aviación táctica.

Los operadores de Predator y sus aeronaves viven detrás de capas de seguridad tras seguridad en esta zona remota  de Nuevo Mexico donde se encuentra Holloman. Debido a la naturaleza de las aeronaves de combate remotamente tripuladas, el viaje en la camioneta de la base es prácticamente similar a estar en una pista de aterrizaje de avanzada en una zona de conflicto.

Tal y como recibíamos los detalles y la información sobre la cabina de pilotaje comenzaba a aparecer la información en los monitores desde sensores ópticos e instrumentos de control de vuelo de aeronaves reales. Parecía que volaran cualquier aeronave ligera, sea un Cessna de aviación general o un poco detectable Predator de combate. Mientras observábamos las prácticas de aterrizaje de los MQ-9, podíamos reconocer la respuesta a las órdenes de los pilotos utilizando los controles de vuelo. Estas realmente son otra forma de muy capaces aeronaves de combate.

En Marzo 2017, el sitio Military.com reporto que el Tte Gral Darryl Roberson dijo en una mesa con periodistas en el simposio de la Air Force Association sobre guerra aérea que “La Fuerza Aérea de los Estados Unidos ahora tiene más búsquedas de trabajo para MQ-1 Predator y MQ-9 Reaper que cualquier otra posición de pilotos.”

Con la expansión de las operaciones de ART’s junto a la demanda de tripulaciones para volarlos, es razonable esperar que el ala aérea 49 continuara siendo un lugar muy ocupado.

Puede leerse también sobre la visita del Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aerea Argentina, Brigadier General Amrein, a esta base pocos días atrás en este link.

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