Desde hace un año, Javier Antonio Pérez Aquino lidera el equipo de observadores de la ONU para la paz en Colombia, que ya recolectó más de 7 mil armas del grupo guerrillero

Nadie va a acordarse de mi nombre, pero sí que va a estar un argentino ahí“. Hace un año, cuando la ONU oficializó su designación como jefe de Observadores de la Misión en Colombia para coordinar el proceso de paz y desarme que negociaron las FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos, el general de brigada argentino Javier Antonio Pérez Aquino hablaba del “orgullo” de tener la posibilidad de colaborar para ponerle fin a más de 50 años de violencia interna en el país latinoamericano.

Detrás de la consigna “adiós a la guerra, adiós a las armas, bienvenida la paz” y del histórico fin del conflicto armado que anunciaron en las últimas horas tanto Santos como el máximo jefe de la guerrilla, Rodrigo Londoño, alias “Timochenko”, se encuentra el trabajo de un militar argentino, licenciado en estrategia y organización, y especializado en conducción y gestión estratégica.

Tras la firma del histórico acuerdo de paz celebrado en junio del año pasado  en Cuba, una misión de la ONU integrada por 450 observadores de Argentina, Chile, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay y República Dominicana está a cargo del monitoreo y verificación del proceso.

A Pérez Aquino (58 años, 36 de servicio dentro de las fuerzas armadas) lo eligió Naciones Unidas luego de un examen vía Skype y un currículum que incluye participaciones en misiones de paz como observador de la ONU en Irak y Kuwait. También fue comandante de la Brigada de Monte XII en Argentina y de un Regimiento de Infantería Paracaidista, y se desempeñó como director del Centro de Atención a las Emergencias Humanitarias en el Estado Mayor Conjunto de las FFAA.

“Desde el punto de vista profesional, es un honor haber sido elegido, es un puesto importante, no porque sea yo pero es muy bueno para la Argentina que ese puesto esté ocupado por un argentino. Que los hermanos colombianos lleguen después de más de 50 años de violencia interna a la paz, es fantástico, y poder ser parte de eso, poder colaborar en eso un poquitito, a mí me llena de orgullo. Aunque sé que es un desafío que no es fácil, vamos a poner el máximo esfuerzo para que esto sea de la mejor manera posible”, planteaba el general de brigada hace un año.

En 12 meses las FARC dejaron de ser una organización guerrillera para dar paso hacia su transformación en un movimiento político legal. Eso implicó la entrega del armamento (más de 7 mil armas personales), una de las principales tareas de la misión de la ONU.

En abril de este año, y en una conferencia de prensa que brindó en la ciudad de Bogotá, Pérez Aquino ya daba cuenta sobre el proceso de registro e identificación de armas del grupo guerrillero colombiano. En aquel momento, además, planteó como desafío para una segunda etapa “la recuperación y destrucción del armamento que se encuentra en los escondites, una labor compleja dada la geografía y el difícil acceso a esos depósitos de armas”. Hasta el momento, ya se encontraron 77 de 949 escondites.

El militar argentino debe coordinar los trabajos de monitoreo con el jefe de la misión, el francés Jean Arnault y con el representante de las FARC, Luis Alberto Albán, alias “Marcos Calarcá“.

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