Cuando el A-10 Warthog recien entro en servicio, su principal trabajo era estar preparado para destruir hordas de tanques si la Union Sovietica y sus aliados del Pacto de Varsovia alguna vez invadian Europa Occidental o si un conflicto similar estallaba en la peninsula coreana. Decadas despues, luego de años de volar los aviones en un mas amplio rol de apoyo aereo cercano, la Fuerza Aerea de los Estados Unidos indago en cuanto saldria y cuan viable seria alquilar una flota de estas aeronaves a Colombia, donde habrian atacado guerrillas insurgentes y narcotraficantes.

A principios de Noviembre 2003, el Teniente General Randall Schmidt, al mismo tiempo comandante de la Fuerza Aerea Sur y la 12va Fuerza Aerea, viajo a Bogota para reunirse con el jefe de la Fuerza Aerea Colombiana. Durante estas reuniones, el oficial colombiano se aproximo al tema de alquilar 18 A-10 por un periodo de entre tres y cinco años.

El oficial norteamericano paso el mensaje a sus superiores, quienes inmediatamente determinaron que Colombia no estaba autorizado para comprar los A-10, mas alla de cualquier otro inconveniente, segun alguien que trabajo tras bambalinas, la fuerza igualmente continuo trabajando en esto durante tres meses. Sin bajar los brazos, pregunto si la oficina de asuntos internacionales de la Fuerza Aerea de los Estados Unidos podria analizar la posibilidad del pedido.

El informe al respecto llego al grupo de documentos que el Pentagono dio al Vice Jefe de Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, General Peter Pace de Cuerpo de Infantes de Marina. Pace se encontraria en un viaje en Febrero 2004 que lo llevaria al Comando Sur en Miami, luego a Colombia y finalmente a la Bahia de Guantanamo. El Departamento de Defensa desclasifico toda la coleccion de documentos, algunos de los cuales estan considerablemente censurados, a partir de la respuesta dada a otro solicitante dentro del proceso de Freedom of Information Act. Tales registros se encuentran disponibles en Internet.


En ese momento, Colombia estaba muy comprometida en una larguisima guerra civil con una cantidad importante de guerrilleros y rebeldes, principalmente las FARC. Ademas de eso, las fuerzas de seguridad estaban combatiendo a los carteles de droga que se habian aprovechado de este conflicto para establecer sus operaciones en areas con poco o directamente sin control gubernamental alguno.

A principios de la decada del 2000, para apoyar las operaciones en contra de ambos de estos grupos, la Fuerza Aerea Colombiana se apoyaba en los aviones A-37 Dragonfly y OV-10 Bronco, tanto como en los cazabombarderos israelies Kfir. Colombia tambien habia actualizado un numero de sus transportes C-47 a turbohelices artillados, los cuales llamo AC-47 Fantasma. En 1993, los Estados Unidos rechazaron una solicitud de compra de los mas capaces y mayores AC-130. Helicopteros artillados tambien proveen de su poder de duego para operaciones moviles en las junglas mas remotas del pais.

Pero los rebeldes de las FARC han tenido acceso a armamento pesado, incluyendo ametralladoras pesadas y estaban tratando de encontrar la forma de obtener misiles portatiles tierra-aire. Estas armas, combinadas con el duro terreno y denso follaje, que ayudaba a ocultar los movimientos insurgentes y campamentos base criminales, representaban una amenaza seria para las aeronaves colombianas. Ya probados en combate sobre los cielos de Kuwait e Irak y capaces de absorver una cantidad impresionante de castigo con poder de fuego preciso, el venerable A-10 hubiera sido una incorporacion mas que bienvenida.  Luego de que una coalicion liderada por los Estados Unidos invadio Irak en Marzo 2003 para derrocar al dictador Saddam Hussein, los Warthogs se convirtieron una vez mas en una estrella dentro de las operaciones militares de los Estados Unidos. Los oficiales colombianos seguramente hayan visto los reportes publicos sobre la performance del aparato en Medio Oriente.

Schmidt descubrio que habia algo de apoyo para la idea del alquiler tanto por la conduccion de la Fuerza Aerea de los Estados Unidos y la cabeza del Air Combat Command (ACC) que controlaba el grueso de las aeronaves puramente de combate incluyendo los A-10s activos. “Regenerar un numero limitado de (aproximadamente 12) A-10 para su alquiler es posible y puede dar beneficios” hizo notar el documento. Desafortunadamente habian obstaculos burocraticos en el camino.

El problema mas inmediato radicaba en que la ACC, no estaba muy interesada en entregar un escuadron de sus propias aeronaves a Colombia. Con este aparato de alta recta, bimotor, fuera de la linea de produccion, los oficiales de la Fuerza Aerea consultaron que es lo que se encontraba conservado en el “boneyard” de la base Davis-Monthan en Arizona.

Lo que se les respondio fue que 198 A-10 se encontraban en el desierto en distinto grado de abandono y que ninguno de ellos estaban codificados como “XT” o “liberados para asistencia en seguridad”. Un total de 151 fueron separados para canibalizacion y asi sostener las operaciones de las flotas de la Fuerza Aerea y la Air National Guard, como para cualquier otro proyecto que necesitara partes de los Warthogs. Los 47 restantes estaban separados como “XS”, la categoria especial tambien conocida como Type 1000. Los aviones en esta categoria estan listos para ser devuelto a servicio con un minimo de esfuerzo. Los Warthogs en estas condiciones en el “boneyard” se encontraban especialmente a mano como reserva en caso de que hubiera una necesidad urgente de aeronaves de reemplazo o una demanda por repuestos.

Todavia en bastante buena condicion y con la mayoria de sus partes en su lugar, tambien fueron los mejores candidatos para rehabilitacion y transferencia a Colombia. Los jefes de la USAF y ACC se rehusaron a entregar alguna aeronave del almacenamiento hasta que no hubiera un entendimiento claro y compromiso de parte de los colombianos en relacion a “configuracion requerida, plazos de modificacion, entrega, requerimientos de sisten y entrenamiento, financiacion y garantias de que los aparatos regresarian eventualmente al almacenamiento tipo XT” explico alguien cercano a este proceso. Seguramente la ultima parte haya sido un error de tipeo ya que la Fuerza Aerea sin dudas querria de que los jets regresaran a almacenamiento XS y no uno XT luego de volver a su servicio en Latinoamerica.

Ademas, la Fuerza Aerea estaba preocupada de que el esfuerzo requerido para recuperar esos A-10 competiria simultaneamente con los trabajos de actualizacion de sus propios Warthog. En ese momento el Aerospace Maintenance and Regeneration Center (AMARC) en Davis-Monthan, tenia las unicas instalaciones con el equipamiento y capacidades necesarias para realizar mantenimiento mayor en las aeronaves.

La unica forma de adecuadamente apoyar ambos esfuerzos seria “tener costos exorbitantes para establecer una nueva instalacion o expandir las capacidades de AMARC”. se quejo la Fuerza Aerea. Se tomaria entre 7 y 8 millones de dolares solamente para recuperar cada uno de los aviones para Colombia. Ademas, alguien deberia pagar por otras tareas como el entrenamiento de los pilotos y el soporte tecnico en Colombia.

Por sobre todas las cosas., habia un ultimo impedimento en el cual no habria forma de solucionar con dinero. La Fuerza Aerea estaba muy preocupada por chocar con el Departamento de Estado, no por problemas de restricciones de exportacion o preocupacion en el tratamiento de los derechos humanos, si bien seguramente eso hubiera requerido mucho trabajo de los diplomaticos.

No, el gran problema fue que en 2001, Estado habia solicitado al Pentaono 11 A-10 para apoyar su propio programa contra narcoticos en Latinoamerica, incluyendo a Colombia. Con los mismos problemas que la Fuerza Aerea Colombiana, el Departamento habia llegado a la conclusion que necesitaba mas que aviones endurecidos para dispersar herbicidas en cultivos ilegales de droga. el Bureau of International Narcotics and Law Enforcement Affairs (INL) ya habia comprado fumigadores blindados y modificado los OV-10 Bronco para mayor proteccion contra fuego enemigo. Habian incluso considerado omprar versiones armadas de los mismos para escoltar a los fumigadores. Pero el A-10 hubiera sido de manera dramatica un incremento en las capacidades del cuerpo aereo de este Bureau.

La Fuerza Aerea se habia opuesto a esta idea, diciendo que cada uno de los A-10 en el “Boneyard” era esencial para el mantenimiento de su propia flota de aeronaves. “Potencial conflicto con el Departamento de Estado si los A-10 son liberados a Colombia como aeronaves de ataque” advertia el documento.

En ultimo lugar, los comandantes de la fuerza hablaron con Schmidt y le dieron dos recomendaciones. La primera fue que “regeneracion y alquiler de aproximadamente 12 A-10 es teoricamente posible pero potencialmente a un costo muy alto”. La otra recomendacion o recomendaciones ya se encuentran en el documento pero es la unica porcion del mismo que los censores se encargaron de retirar.

Tal vez nunca sabremos cuales puedan ser las otras reazones, o si argumentaron a favor o en contra de enviar los A-10 a Colombia. Lo que si sabemos es que el plan jamas se llevo a cabo. En su lugar, Colombia compro una flota de Embraer EMB 314 Super Tucano. En 2013, el Washington Post reporto que la Agencia Central de Inteligencia y otros miembros de la comunidad de inteligencia de los Estados Unidos estaban activamente apoyando los ataques contra los lideres de las FARC y otros rebeldes. El proyecto tambien habria incluido la integracion de la bomba de guiado laser GBU-12/B al Super Tucano colombiano.

En general, estos monomotores se han vuelto populares con fuerzas aereas pequeñas de todo el mundo para misiones de contrainsurgencia y vigilancia, tambien para entrenamiento. Los Estados Unidos han facilitado tales ventas a Afganistan y Libano, la Fuerza Aerea planea incluirlos en una competencia experimental de aviones de ataque ligero a fines de 2017.

En una interesante vuelta de tuerca, en Agosto 2016, los pilotos colombianos llevaron algunos de sus Super Tucano a la base Barksdale de la Fuerza Aerea para ser parte de un ejercicio Green Flag East. Durante las sesiones de practica ellos volaron junto a los A-10 de la base Moody de la Fuerza Aerea. No sabemos si algunos de ellos era conciente de las discusiones que habian tenido lugar mas de una decada atras que podrian haberlos tenido volando a los Warthog a ellos mismos.

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