La Aviación Naval argentina, constituida actualmente por aviones de patrulla, enlace y helicópteros se encuentra en un punto de quiebre en donde debe definir cuáles serán sus prioridades futuras. La falta de inversión en los últimos 30 años la han dejado postergada frente a sus homólogos regionales y con algunos problemas crónicos a futuro, por ejemplo, siendo la última operadora mundial de los aviones antisubmarinos S-2T TurboTracker y los cazabombarderos Super Etendard.

Antecedentes y actualidad

La Aviación Naval argentina ha tenido su cenit profesional entre fines de la década de 1970 y mediados de la década de 1980, siendo estos años los de mayor despliegue operacional en medios y horas, como consecuencia directa de una combinación de factores durante la última dictadura militar, el calentamiento de las relaciones en la región especialmente con Chile y el Conflicto del Atlántico Sur en 1982. A fines de los 80’s sabiendo de las restricciones presupuestarias vigentes, se tomó la decisión de radiar el único portaaviones en servicio, ARA 25 de Mayo, este necesitaba importantes inversiones para continuar vigente durante 20 años más.

Durante el Conflicto del Atlántico Sur, la Armada Argentina contaba con cazabombarderos embarcados A-4Q con un importante desgaste y había sufrido bajas en combate, intentó  hacerse de cazabombarderos A-4E excedentes de la Fuerza Aérea Israelí, en una polémica operación de un monto astronómico truncado por el bloqueo de los Estados Unidos, el propietario de los aparatos cedidos en su momento dentro de un paquete de ayuda militar a Israel. Esta discusión finalmente hizo que se recuperara un monto mucho menor que sirvió para que la Aviación Naval encarara el programa de remotorizacion de los aviones antisubmarinos S-2E a Turbohelice y la conversión de dos aviones Lockheed Electra, uno para labores de inteligencia electrónica y otro como reabastecedor aéreo, este último no arrojo buenos resultados.

Finalmente en la década de los 90’s se concretó la incorporación de los P-3B+ “SuperBees” de excedentes de la Armada de los Estados Unidos, brindando capacidades específicas en patrulla marítima y antisubmarina que habían sido cubiertas por aviones Lockheed Electra modificados específicamente a patrulla marítima pero sin capacidad real antisubmarina, luego de que los SP-2H Neptune quemaran sus últimas horas en Mayo de 1982.

Hoy día, el medio central de la Aviación Naval argentina son los aviones de patrulla y antisubmarinos P-3B Orion. Este probadisimo aparato, de gran autonomía, ha encarado distintos procesos mayores y menores de mejora. La digitalización de algunos de sus componentes analógicos de la década de 1970, la incorporación de un sistema de imágenes giroestabilizado todo tiempo de diseño y producción nacional y el proceso de recorrida mayor y esfuerzo estructural, actualmente en ejecución en la Fabrica Argentina de Aviones (FAdeA). Estas mejoras electrónicas y de sistemas, se demuestran insuficientes ante las capacidades desplegadas regionalmente también en aparatos P-3 Orion, con distintas características técnicas.

Por su alto grado de disponibilidad y capacidades, responde en primera medida a los llamados como autoridad de búsqueda y rescate marítimo en el Atlántico Sur, en operaciones militares asi como en la vigilancia de la Zona Exclusiva Económica (ZEE) argentina. Esto ha demostrado el interés de la Aviación Naval para incorporar más aparatos, en este caso de la versión Charlie, excedentes de la Armada de los Estados Unidos, muy disputados en el mercado internacional. Lo cual al día de hoy, aun no se ha podido materializar.

La Aviación Naval ha perdido recientemente la capacidad de sostén logístico aeromóvil propio., con la desprogramación del ultimo Fokker F-28 en servicio. Ha demostrado abiertamente el interés en incorporar al transporte medio Airbus D&S C-295W, también ofrecido para la Fuerza Aérea Argentina como reemplazo de los Fokker F-27 y F-28. Se encontraba presupuestada para el año 2017, la incorporación de estos aparatos en versiones para la Fuerza Aérea y la Aviación Naval, específicamente la versión “Persuader” con capacidad de vigilancia marítima y escalable a capacidad anti submarina, tal y como tiene la Aviación Naval de la Armada de Chile. Sin embargo frente a las políticas económicas vigentes, este acuerdo estaría cuanto menos postergado o demorado. Habiendo perdido entonces las ventajosas condiciones de compensaciones industriales y financiación, sabiendo del vacío entonces en la línea de producción Airbus, ya cubierto actualmente por el contrato firmado con India por 56 aparatos en distintas versiones.

Helicópteros en la Armada Argentina

Con la incorporación a fines de los 70’s de los destructores antiaéreos británicos Type 42, la Armada Argentina incorporo 2 helicópteros Sea Lynx Mk.23, con los que eventualmente se buscaba reemplazar a los SA-316B Alouette III y complementar a los helicópteros pesados Sikorsky SH-3 Sea King. Uno de los Sea Lynx sufrió un serio accidente operacional durante el Conflicto del Atlántico Sur y luego un incendio que lo destruyo, el segundo y su logística ante el bloqueo total británico a equipos militares de su origen, fue vendido a Dinamarca. Por lo que la dupla Sea King – Alouette III continuo trabajando hasta el año 2010, cuando el Alouette III fue desprogramado finalmente, sin reemplazo.

Oportunamente se incorporaron los Airbus Helicopters Fennec, los cuales aprovechándose de su radar con capacidad de búsqueda de superficie y meteorológico, buscaba dotar a los destructores MEKO 360H2 con capacidad de guiado transhorizonte para ser empleado en combinación con los misiles MBDA MM-40B1 con más de 70km’s de alcance. Sin embargo frente a las limitadas capacidades reales de su radar junto a la integración de nuevos enlaces de datos, ha quedado en evidencia su limitada capacidad portante y la consiguiente ,valga la redundancia, limitada función en labores de Búsqueda y Rescate (SAR) así como de enlace para la Flota de Mar.

Los helicópteros Sea King, en un mix de aparatos desde los Estados Unidos y otros bajo licencia italiana, operan desde el año 1971 en la Armada Argentina, por lo que 46 años después es poco lo que el cansado “Rey del Mar” aún puede dar. Esta flota sufrió duros golpes ante el hundimiento del buque polar ARA Bahía Paraíso en 1987 y el incendio del Rompehielos ARA Almirante Irizar (RHAI) 20 años después, en total perdió cuatro aparatos.

Luego del incendio del RHAI, se adquirieron UH-3H excedentes de la Armada de los Estados Unidos para reemplazar los perdidos y utilizar ante el eventual regreso, que si bien económicos, con un remanente de vida muy reducido por lo que progresivamente comenzaron a vencerse y se encontrarían de baja. Actualmente ante el pretendido regreso a servicio del RHAI, luego de 10 años de su incendio y los trabajos en astillero para su reparación, la Armada solo tiene un SH-3 en servicio, matricula 243, y pretende recuperar para así desplegar en el rompehielos al matricula 239 para la Campaña Antártica de Verano 2017-2018. Tal y como dijimos oportunamente, él Sea King, si bien noble y confiable no es eterno.

Ante el interés del Ejército Argentino en incorporar hasta 20 helicópteros Black Hawk de nueva manufactura, la Armada apoyaría esta iniciativa con la intención futura de plegarse a la llegada de estos aparatos por su parte con una posible incorporación de la variante naval MH-60, como reemplazo definitivo de los Airbus Helicopters Fennec, Aerospatiale Alouette III y SH-3 Sea King tanto para la Flota de Mar como para apoyo en operaciones logísticas antárticas.

Enlace, Entrenamiento y Vigilancia.

La Aviación Naval cuenta con aviones ligeros Beechcraft B-200 en versiones de enlace, y reconocimiento fotográfico, B-200F, y la versión de patrulla y vigilancia, B-200M.  Para entrenamiento cuenta con los Beechcraft TurboMentor T-34C1, una versión artillada y turbohélice para formación de aviadores navales en la Base Aeronaval Punta Indio (BAPI). Algunos de estos han tenido un destacado papel en el Conflicto del Atlántico Sur donde realizaron misiones de patrulla y exitosamente evadieron en combate aéreo a los Sea Harrier FRS.1 de la Fleet Air Arm británica. Estos serían levemente actualizados y recorridos en la Fabrica Argentina de Aviones (FAdeA) en el corto plazo.

Caza y Ataque

Luego de la baja del portaaviones ARA 25 de Mayo, ha sido muy poco lo que se ha hecho en pos de este rol aeronaval. Por distintos motivos, algunos económicos y otros políticos, se han perdido también las capacidades de entrenamiento avanzado y ataque ligero, en particular primero con la desprogramación de los aviones Aermacchi MB-339 y luego con los MB-326 a principios de la década del 2000. Si bien durante décadas se ha especulado con la modificación navalizada del entrenador avanzado argentino IA-63 Pampa, aun no se ha avanzado concretamente en esta posibilidad, por lo que para esta fuerza, la plaza de entrenamiento avanzado aún se encuentra vacía.

Ante la fallida incorporación de los A-4E israelíes y la desprogramación de los A-4Q, el único medio al día de la fecha con capacidad real cazabombardera es el Dassault Super Etendard. Este reactor subsónico embarcado no ha recibido prácticamente modernizaciones en toda su vida operativa y asimismo ha sido levemente utilizado a comparación con sus hermanos franceses. Estos últimos han sido modernizados con el reemplazo de su radar original, mejoras en aviónica, comunicaciones y capacidad de utilización de pods de designación junto a bombas de guía láser.

Tal y como informamos, la Armada Argentina se encontraba desde el año 2014 realizando gestiones para la transferencia algunos de estos aparatos y/o sus componentes por lo que algunas versiones han expresado, en el mes de Agosto 2017, se recibirían 5 aparatos franceses con un remanente de horas disponibles para realizar las recalificaciones de personal técnico y pilotos para luego utilizar componentes en la conversión de las aeronaves argentinas a ese estándar, llanamente un futuro transplante de los kits de actualización.

Curiosamente y coincidiendo con el título de este artículo, distintas inquietudes se presentan ante la decisión de salir adelante con esta iniciativa, teniendo en cuenta lo superado de las capacidades de los misiles antibuque AM-39 existentes, ya demostrado al final del Conflicto del Atlántico Sur en 1982, así como la falta de necesaria cobertura y superioridad aérea. Sea por falta de interceptores de altas prestaciones en la Fuerza Aérea Argentina o la falta de medios antiaéreos de medio y largo alcance en la Flota de Mar. ¿Es esta una forma de dar subsistencia a la Aviación Naval o existe un motivo detrás el cual desconocemos?

Algunos han especulado, concienzudamente, en la posibilidad de que los Super Etendard Modernise a recibir sean utilizados para la vigilancia de tráfico aéreo irregular (TAI) en el norte de la República Argentina así como medios de protección para la cumbre de naciones G-20 a realizarse en el año 2018 en nuestro país. Esto respondería a la bajísima disponibilidad de los cazabombarderos A-4Ar de la Fuerza Aérea Argentina y la falta de poder de fuego real y aptitud de caza de los entrenadores IA-63 Pampa, quienes actualmente llevan el mayor peso de estas funciones.

Sin embargo, resulta discutible el análisis de un futuro de corto a mediano plazo económicamente viable de estos aparatos en la Aviación Naval, en contraposición a la relación costo/beneficio de tales inversiones para la flota de alas rotativas y patrullado, con una muy alta demanda y requerimientos por labores militares, colaterales en apoyo a la comunidad o para vigilancia de la ZEE. Tambien contemplando la bajísima o nula disponibilidad de reabastecedores aéreos y lo improbable de la incorporación de un nuevo portaaviones, el cual tendría un costo de mantenimiento y operación superior al de toda la Armada hoy dia, tal y como ha demostrado Brasil en la decisión de finalmente radiar a su ultimo portaaviones, A-12 Sao Paulo.

Entonces ¿Hacia donde va la Aviación Naval argentina?

9 Comentarios

  1. Existe un motivo detrás, el cual desconocemos nosotros. Ellos, los que nos gobiernan, condonándose las deudas de sus Empresas, y favoreciéndose en otros casos, conocen bien los motivos. Nosotros los elegimos, ahora a fumárselos.

  2. Interesante nota Federico. La Armada Argentina tiene en su Aviación Naval al componente aéreo del poder naval, que se conforma también con buques, submarinos e infantería de marina.
    Fui piloto de esos aviones hace varios años y son lo que mejor queda en su tipo luego de décadas de desinversión.
    Si los mismos aviones en versión más moderna vinieran sería una razonable forma de adquirir capacidades mejoradas en forma inmediata, adiestrar pilotos que si no se van, obtener repuestos para los aviones propios actuales y esperar a bajo costo que con un futuro mejoramiento de la economía la Argentina pueda comprar aeronaves acordes a la modernidad del futuro para la Fuerza Aérea y la Armada que los necesitan.
    Lamento que no se llegue a percibir con perspectiva estratégica que Brasil no ha renunciado a la disponibilidad de portaaviones. Muy probablemente Brasil vaya a desprenderse de su actual Sao Paulo para adquirir próximamente una o mas modernas bases en el mar como son los portaaviones y recurra probablemente para ello a la cooperación británica.
    Eramos en el mundo 4000 mill de habitantes en los 70 y ahora, a 40 años, somos el doble. Los hielos se hacen agua, las superficies emergidas se achican, los mares se investigan, explotan y ocupan. Cuesta poco darse cuenta que los mares cobran más y más importancia y las jurisdicciones y recursos propios demandan medios para su vigilancia, uso y protección. Es así como las bases para aeronaves en el mar son cada vez más necesarias.
    Este razonamiento no tiene doble discurso y la necesidad es real, a pesar de que puedan determinarse otras prioridades.
    Es un placer comentar este tema en el Día de la Armada Argentina que es una celebración de todos los argentinos.

    • Gracias por tus palabras Eduardo, lo que quiero decir justamente es que no existe una expresion formal que detalle a mi entender los beneficios en el corto a mediano plazo de una recuperación de los Super Etendard, por ende, de medios exclusivamente limitados a defensa aerea puntual y con capacidades AsuW o de apoyo a la IM, etc. Teniendo en cuenta lo extendido y la baja disponibilidad de otros medios recuperables y harto demandados por la Armada y la propia sociedad en muchos casos. Al menos yo no he encontrado esa respuesta si bien aprecio, aunque no comparto, el interés de la Aviación Naval en reconstituir a sus pilotos y técnicos de caza y ataque para así recuperar capacidades recientemente perdidas. Entiendo que al ejemplo al que haces referencia con Brasil es por el HMS Ocean, pero dudo que Brasil pueda acceder a los medios para un CV convencional o nuclear, teniendo en cuenta los severos problemas presupuestarios, la necesidad de renovar prácticamente toda su flota de mar y la necesidad de finalizar su programa de submarinos en tiempo y forma. Lo que logicamente se relaciona y en parte apela a las mismas necesidades de proteccion, que establece el grupo de batalla anfibio que Brasil pretende constituir y ya practicamente lo ha hecho.

      Entiendo lo que planteas y este nuevo paradigma defensivo a nivel mundial, sin embargo aun me cuesta ver o entender, que si realmente tenemos un rumbo definido y si lo hubiere, que el mismo fuera correcto. Encantado de apuntar a la discusion y difusion de temas de defensa que tanto nos interesan.

  3. Muchas gracias Federico por incentivar esta oportunidad de diálogo.
    Estoy seguro que la Armada y por ende la Aviación Naval saben lo que necesitan. Como bien sabés el dilema está en cómo priorizar según la oportunidad.
    Sin querer polemizar, me permito afirmar que el criterio de priorizar otras capacidades en esta ocasión es perfectamente rebatible y como mínimo discutible.
    Aunque a veces el desconsuelo abunde, hay gente que piensa coherente y profesionalmente y que sobre ésto hace o propone lo que mejor puede o el contexto permite.
    Acerca de Brasil, en un contexto severamente restrictivo, es cierto que tiene varios proyectos encarados, pero lo que creo irrenunciable es su actitud estratégica y de Defensa. En tal sentido, no cambia de objetivos como de camisa. Estimo que sin dudas mantendrá el proyecto del submarino nuclear y la disponibilidad de portaaviones, entre otros y los terminará a su debido o posible tiempo.
    En cuanto a Argentina, es razonable demorar proyectos en función de otras prioridades, pero eso no implica desconocer las necesidades o conveniencias de importancia estratégica.
    Hablando de Defensa, bien vale mantener un balance entre las capacidades de vigilancia, disuación e intervención a pesar de las restricciones. Por sobre todo, confío en el asesoramiento y las decisiones de los expertos.
    No dejemos que las urgencias o contingencias nos desdibujen otros objetivos importantes también relacionados.
    Muchas gracias

  4. Estimado Federico, estas opiniones, como creo que las suyas son a mi estricto criterio personal.

    Permítame comentarle que los aviones Super Etendard son aviones de combate polivalentes o multifunción, de la misma familia de los tan conocidos Mirage.

    Tienen capacidades (sensores y armas) de ataque antisuperficie (aire mar), antiterrestre (aire tierra), contraaérea (aire aire), de reaprovisionamiento en vuelo, gancho de aterrizaje y paracaídas de frenado para operar en portaaviones y obviamente desde tierra. Asimismo poseen tratamientos anticorrosivos especiales y sistemas que favorecen la operación sobre el mar, pero que no entorpecen la operación en otro tipo de teatros. Si no veamos las operaciones francesas en Europa, Medio Oriente y África con estos aviones hasta el año pasado.

    Precisamente son muy contemporáneos del Mirage F1 y de la misma fábrica francesa, que a esta altura quizás también puedan o pudieran haber tenido la Fuerza Aérea Argentina, con el gran beneficio de una logística conocida y muy compartida con la Armada.

    Imagino que esa institución puede estar en objetivos mucho más ambiciosos pero convengamos que tomarán otros tiempos y costos. Ojala que fueran compartidos con la Armada y el Ejército para su interoperabilidad futura con sus respectivos medios y necesidades operacionales.

    Nuevamente muchas gracias.

Deja un comentario