El año parece no comenzar con optimismo en Defensa, y por como viene la mano, las cosas no cambiarían mucho durante un buen tiempo.

El sabor amargo y el bajo animo que existe en las fuerzas se ata muy bien tanto a factores simbólicos, como a factores económicos. El cierto interés que despertó el cambio de gobierno en las esferas castrenses se eclipso con la sucesiva omisión política a las solicitudes de re equipamiento, operatividad y de mejoras salariales. Nada de eso llego. Por el contrario, la crisis caló hondo en las distintas instituciones encargadas de velar por la seguridad nacional.

En definitiva, el presupuesto de defensa se derrumbo durante 2016 a una cifra que medida por el PBI, termina por ser histórica para la Argentina. Este presupuesto por debajo del 0.9% y que equivalieron a unos 4200 millones de dolares para todo el año, se coronaron con un gran nivel de subejecución presupuestaria, y con partidas de inversión minúsculas frente a mas del 81% del presupuesto de defensa que se va en gastos corrientes.

Y el efecto de todo esto no deja de ser una disminución de la operatividad de sus sistemas y sus hombres de armas, y un aplazamiento (que a esta altura parece eterno) de la posibilidad de reemplazo de material. No hay que hacerse demasiadas ilusiones: el 2016 represento en cuanto a adquisición e incorporación de material la misma posibilidad de que alguien elija a la Antártida como destino para pasar sus vacaciones de verano.

La mala analogía viene al caso. El ausente Ministerio de Defensa ha puesto todas sus fichas comunicacionales en una Campaña Antártica que ha sido salvada por la labor, experiencia y esfuerzo de los hombres de armas, dejando al borde de la baja operativa a muchos de los sistemas que tienen que hacer el transporte de científicos y pertrechos a las diferentes bases que posee nuestro país en el continente blanco. Hay que recordar que el desenlace en cuanto a la definición de hacer una “campaña con medios propios” parte exclusivamente de los sucesivos errores administrativos que surgieron en cuanto a expedientes administrativos dentro del Ministerio.

Hoy por hoy parecería que la política de defensa sigue siendo un tema tabú. El Ministerio encargado de esta área no tiene peso especifico al lado de otros ministerios, y en función de esto, la posibilidad de un verdadero cambio evolutivo y positivo en el sector parece sumamente lejano.

Lejos quedaría que el sector militar y el civil aúnen esfuerzos en tratar una Ley de Financiamiento de las Fuerzas Armadas o incluso una reformulación de la Ley de Defensa Nacional que se ate a las necesidades y desafíos que posee el sistema de defensa nacional de cara al futuro.

Tengamos en cuenta que el discurso de hace años sobre la matriz industrial militar argentina y su contribución al desarrollo nacional queda en eso, un discurso. Argentina, contrariamente a Brasil, no ha normativizado una real contribución del sector militar al desarrollo tecnológico, productivo e industrial. Por otro lado, con la Ley de Reforma de las Fuerzas Armadas a finales de la decada del 90 se ha avanzado en misiones secundarias a las fuerzas. Estas misiones secundarias no dejan de mostrar números bastante elocuentes para entender cual es el interés que existe por la defensa: en cuanto a Operaciones de Paz la Argentina contribuye en 4 de las 14 misiones que existen. De esas 4, solamente 1 posee mas de un centenar de efectivos (Chipre con 265). Si hablamos de narcotráfico, tema fuerte en la opinion publica (y que se debe una real discusión constructiva), ninguna de las fuerzas ha recibido material para desarrollar esa -inconveniente- tarea.

Otra mision secundaria, el despliegue ante casos de emergencia marca un talón de aquiles para el Ministerio. El perfil bajo del ministro de defensa se levanto durante la entrega de premio del Rally Dakar, mientras las inundaciones y la crisis ambiental movilizaban la voluntad y el sacrificio personal de las fuerzas a las zonas de desastre.

Por ahora la República Argentina se tiene que acostumbrar a un Ministerio de Defensa ausente.

 

 

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8 COMENTARIOS

  1. El Ministerio de defensa quedo reducido a una pequeña caja política para actores de segunda categoría de la política nacional. Un premio consuelo o un escalón para políticos que piensan en otras cosas…Y no proveer a la defensa común. La historia nos va a dejar en claro que estas cosas se pagan caro..

  2. es una verdadera lastima pero a la vez demuestra q aquellos a los que elgimos como representantes son traidores y sin importar la bandera politica que llevan solo nos dividen como pueblo promulgan la lucha de clases y solo exprimen y saquean al pueblo, y nos dejan indefensos ante cualquier enemigo interno o externo y si no fuera por el sacrificio y el arduo trabajo de los hombres de armas no habrian unidades en las zonas de desastre ayudando con tanto sacrificio

  3. Mariano, me quedo tranquilo porque empezás tu artículo diciendo que “las cosas no cambiarían mucho durante un buen tiempo”. Eso quiere decir que en algún momento, en el futuro, van a cambiar, no que van a ser así para siempre. Vos siempre me levantás el ánimo.
    Saludos.

  4. Las Fuerzas Armadas Argentinas, desarmadas desde los 90s, pasando por el acuerdo secreto firmado por el ex pesidente Carlos Menem con los ingleses, pasando por la desaparición de TAMSE en 1994, pasando por la baja del portaaviones ligero 25 de mayo en 1997 y su posterior desguazado en el Puerto de Alang India en 1999, el recorte de unidades y divisiones del ejercito y demas fuerzas, los 12 años de olvido y desidia kirchnerista donde la Fuerza Aérea perdió mas de 100 aeronaves y vehiculos de transporte, donde se despilfarro plata en el famoso proyecto Gaucho que resulto ineficaz y problematico, donde se canceló en proyecto del tanque ligero Patagón,donde parecia que la Armada Argentina solo se constituia de barcos oceanograficos y remolcadores, entonces no esperen que en un año seamos una potencia militar, tampoco esperen que se le de mucho interes a las fuerzas armadas en un país donde a todos los politicos y mayoria de ciudadanos les importa nada la seguridad de su nación y territorios, con suerte en cuatro años compraran armamento y equipamiento nuevo, o sino terminaremos invadidos y conquistados por destruir y no darle interes a las fuerzas encargadas de la defensa y protecciòn del país.

  5. Hay que empezar a preparar agua hirviendo, las horquillas y guadañas, como en 1806 y 1807, por que ni siquiera las armas particulares de los ciudadanos estan dejando. Para defender al país o defendernos de nuestros gobiernos (distintos desde 1983)

  6. El Ministerio de Defensa esta ausente porque no hay Política de Defensa, no hay Política de Defensa porque no hay Proyecto de País soberano. No hay doctrina militar sino hay doctrina nacional, y no lo va a haber porque tenemos un gobierno cipayo que viene a sentar de rodilla al país ante el globalismo financiero internacional, con toda la entrega de la soberanía nacional que ello implica. Como totales tilingos y cipayos berretas nuestros gobernantes compraron el paquete del globalismo justo cuando el mundo se está cerrando, decidieron sumarse como furgón de cola a un tren que va directo a estrellarse. Cuando los intereses del extranjero gobierna las FFAA no tienen lugar como protectores de la soberanía nacional, por el contrario, su único destino es constituirse en políticas internas que resguarden el orden colonial que se quiere imponer. Por ello no es raro que den manija al tema del narcotráfico y el querer meter a los militares en una “guerra a las drogas” bajo adoctrinamiento norteamericano e israeli y con esa excusa meter a los militares en cuestiones de seguridad interna. Lo mas preocupante es que este gobierno cipayo, que se sabía que iba a ser cipayo, lo votaron casi todos los militares. En fin, la situación es preocupante y se requiere inmediata atención en el tema. Muchos piensan que la cosa se trata de comprar armas y punto y no se dan cuenta que destrás de la técnica siempre está la política, y nuestro problema es basicamente político. Vuelvo a decir, no hay doctrina militar si no hay doctrina nacional. Somos un país periférico que debe emprender el camino de la emancipación nacional frente a los intereses colonialistas de las potencias imperiales. Lamentablemente no tenemos políticos a la altura de comprender eso, así como tampoco los propios militares lo han demostrado tener desde su propia formación, mas allá del valor que demuestran cada día en cada misión que se les encomienda. Saludos!

  7. Muy cierto , pero discrepo con el presupuesto que redacto el editor , cabe resaltar que en 2015 no superaba el 0,5% , durante el kirchnerismo

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