La campaña de promoción de Saab para el nuevo avión de combate Gripen E ha sufrido otro revés. Por lo tanto, no es sorprendente que el liderazgo de Saab este agarrado a un clavo ardiendo. Recientemente, la compañía ha depositado todas sus esperanzas de un nuevo contrato internacional en la indecisión de Canadá relativa  a la actualización de su flota de aviones militares.

Se espera que el concurso para convertirse en el principal proveedor de cazas de la fuerza aérea de Canadá sea bastante apretado.

Actualmente, los cinco principales fabricantes de aviones de combate están compitiendo por el favor de Ottawa; Saab sólo se ve como un competidor medio, sin embargo, su gestión es optimista sobre el resultado.

“Canadá dice que las posiciones en la linea de largada son iguales para todos los competidores”, dijo el CEO de Saab Håkon Bukshe  al periódico sueco Svenska Dagbladet.

Cuando el primer ministro liberal de Canadá Justin Trudeau fue juramentado el año pasado, se comprometió a detener la orden del país por 65 cazas furtivos F-35 Joint Strike Fighters, citando problemas con los costos de adquisición y operación de los mismos. Según el ingeniero, el avión completamente desarrollado esta en el orden de más de 100 millones de dólares cada uno, incluso sin el motor. Otros políticos expresaron su preocupación de que el coste final pudiese aumentar aún más.

Por lo tanto, el gobierno de Canadá está a la búsqueda de alternativas más baratas para sustituir a su flota de cazabombarderos CF-18 Hornet, los cuales fueron comprados a principios de los años 80 y son una variante del McDonnell Douglas F/A-18 Hornet. En un principio, la idea era reemplazarlos tan pronto como en la década de 2000, pero una serie de actualizaciones de la aviónica han extendido la vida útil del avión hasta el 2020.

En la actualidad, el Boeing F/A-18E/F Super Hornet, que fue desarrollado en los años 90 como un reemplazo para el F-14 Tomcat y el A-6 Intruder, está siendo considerado como el competidor con más posibilidades. Los canadienses también podría estar interesado en comprar el EA-18G, que es una variante del Super Hornet diseñada para la guerra electrónica.

Otro candidato prometedor de  Boeing es el F-15E Strike Eagle, que según muchos expertos, es el que mejor se adapta a los requerimientos de Canadá, pero también es una alternativa más cara.

Además de Saab, hay dos concursantes de Europa. Uno de ellos es el consorcio EADS/BAE con su Eurofighter Typhoon: su principal fortaleza es que es utilizado por un número de pesos pesados de la OTAN, como Gran Bretaña, Alemania, España e Italia. El otro es Rafale de Dassault Aviation, que ha tenido dificultades para alcanzar el éxito de las exportaciones, pero también es, sin embargo utilizado por Egipto y Qatar fuera de Francia.

Hasta ahora, la mayor ventaja competitiva de la Gripen han sido sus costos. Un  Gripen esta a la par con un Super Hornet (la siguiente variante más barata), pero es considerablemente más barato de operar. El Gripen se ha utilizado durante muchos años en Suecia, un país que tiene un clima comparable a Canadá. Además, se alcanzaron acuerdos de venta con países de la OTAN, como Hungría y la República Checa. Además, Saab anunció a principios de esta semana que el nuevo Gripen E será el primer avión de combate del mundo equipado con el nuevo misil europeo MBDA Meteor BVRAAM.

Esto en cuanto a las ventajas del Gripen. A diferencia del Super Hornet, el Strike Eagle y el Eurofighter Typhoon, el Gripen es monomotor, mientras que los canadienses dijeron abiertamente que preferían un caza bimotor. Por otro lado, el Joint Strike Fighter, la selección inicial de Ottawa, también es monomotor.

Por último, Saab no tiene una producción importante en Canadá, y es dudoso que el fabricante de aviones sueco podría hacer frente a una orden de esa magnitud. A Suiza y Brasil, que ordenaron el nuevo Gripen E, aunque en Suiza posteriormente se cancelo la compra luego de un referéndum popular, se les ofreció inicialmente un contrato de arrendamiento provisional de los Gripen C/D hasta que entrara en servicio el E, lo que finalmente no prospero, pero es dudoso que Ottawa encuentre a esta solución lo suficientemente atractiva.

Si Canadá comprara el Gripen, Ottawa pasaría a tener la mayor flota Gripen en el mundo. Originalmente, el plan era comprar 65 Joint Strike Fighters, en comparación con los 60 Gripen E que la fuerza aérea sueca ordenó para reemplazar a su obsoleta flota de Hornet. Es de suponer, que la compra mínima seria de 65 ejemplares, aunque esta cifra podría aumentar en el caso de Canadá.

Anteriormente Saab sufrió una serie de reveses internacionales, los más dolorosos entre ellos quizá sean las negativas de sus pares nórdicos. Noruega, Finlandia y Dinamarca han rechazado al Gripen en varias etapas.

http://sputniknews.com/military/20160714/1042971942/sweden-saab-canada-fighter-jets.html

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