El presidente Vladimir Putin, con el canciller Sergey Lavrov, a la izquierda, y el ministro de Defensa, Sergei Shoigu. Archivo – Kremlin

El presidente ruso, Vladimir Putin dijo el lunes que comenzará a retirar sus fuerzas armadas de Siria, cinco meses después de que él ordenó una intervención militar que cambió el curso de la guerra y favoreció al presidente sirio Bashar al-Assad.

“Creo que la tarea que le impuse al Ministerio de Defensa y el ejército ruso se cumplió en su totalidad”, dijo Putin en una reunión en el Kremlin con sus ministros de relaciones exteriores y de defensa, en la que anunció la retirada, que comenzara el martes.

Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin dijo que Putin había llamado a Assad para informarle de la decisión de Rusia, pero Peskov dijo que los dos líderes no discutieron el futuro de Assad, el mayor obstáculo para un acuerdo de paz.

La decisión fue anunciada el día en que las negociaciones mediadas por las Naciones Unidas entre las partes en conflicto en Siria se reanudaron en Ginebra.

Putin ordenó una intensificación de los esfuerzos diplomáticos rusos para poner fin a la guerra civil en Siria, que ha durado cinco años, mató a miles y condujo a millones fuera de sus hogares, muchos de los cuales buscaron refugio en Europa.

Sin embargo, el líder ruso señaló que Moscú mantendrá una presencia militar, no dio una fecha límite para el final de la retirada y dijo que las fuerzas rusas permanecerán en el puerto de Tartous y la Hmeymim base aérea en la provincia Siria de Latakia, desde donde Rusia lanzó la mayor parte de los ataques aéreos.

Sin embargo, existen dudas acerca de las consecuencias en la práctica del anuncio de Putin. No estaba claro si los ataques aéreos rusos se detendrían. Rusia mantendrá la capacidad de ejecutarlos desde la base en Latakia.

Con la intervención en Siria, Putin restableció al estado Ruso como un importante actor internacional, capaz de ejercer influencia más allá de sus fronteras, y obligó a los EE.UU. a reconocer los intereses de Moscú.

La acción rusa detuvo un avance de los rebeldes en Latakia, un bastión de Assad, cuando el colapso de las fuerzas sirias parecía inminente. Ellos ganaron tiempo para reagruparse y volver a tomar el territorio de la oposición.

Sin embargo, Moscú se encontró que proseguir con la operación militar llevaría a beneficios decrecientes. Las autoridades rusas han dicho que no es realista tratar de restablecer el control de Assad a través de Siria y era el momento para negociar la paz.

“El trabajo efectivo de nuestras fuerzas armadas a creado las condiciones para el inicio del proceso de paz”, dijo Putin en la reunión en el Kremlin.

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