La Infantería Mecanizada en el US Army y la génesis del M2/M3 Bradley.

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M-2A2 ODS Bradley abre fuego con su cañon de 25mm contra una posición enemiga durante su avance hacia la capital de Iraq. Imagen: Internet
M-2A2 ODS Bradley abre fuego con su cañon de 25mm contra una posición enemiga durante su avance hacia la capital de Iraq. Imagen: Internet
Soldados asignados al 4th Armored Brigade Combat Team, 1st Armored Division desembarcan de un M-2A3 Bradley durante ejercicios en el National Training Center en Fort Irwin, Arizona. Imagen: US Army - Sgt. Richard W. Jones Jr
Soldados asignados al 4th Armored Brigade Combat Team, 1st Armored Division desembarcan de un M-2A3 Bradley durante ejercicios en el National Training Center en Fort Irwin, Arizona. Imagen: US Army – Sgt. Richard W. Jones Jr

Por Carlos J. Borda Bettolli.

El desarrollo del Vehículo de Infantería y Caballería Bradley fue un largo camino plagado de inconvenientes.

Pese a las experiencias obtenidas con vehículos blindados para el transporte de infantería en la Segunda Guerra Mundial y en la guerra de Corea, sería recién a mediados de la década de los ’60 y comienzos de los años ’70, que el ejército de los Estados Unidos iniciaría un debate por determinar y definir que era lo que necesitaba como reemplazo para su vehículo de transporte de personal M-113, el cual constituía la columna vertebral de sus unidades de infantería mecanizada y estaba siendo el caballo de batalla en la guerra que se estaba librando en Vietnam.

En la búsqueda de un sustituto, la doctrina se dividió por dos opciones: Un nuevo VC que se limitase a cumplir la tarea de taxi de campo de batalla, transportando y dejando a la infantería próxima al frente para que combatiese desmontada; O desarrollar un nuevo vehículo de combate que proveyese al infante de la protección y poder de fuego para combatir y destruir al enemigo, ya fuera montado o desmontado del mismo.

De estos nuevos requerimientos se obtendría un nuevo concepto denominado MICV (Mechanized Combat Infantry Vehicle – Vehículo de Combate de Infantería Mecanizada). El progreso en el mencionado programa se vería seriamente limitado por la falta de recursos, ya que en ese momento la guerra en Vietnam era el centro atención para los esfuerzos económicos de las FFAAs de los Estados Unidos.
Pese a ello se desarrollaría como VCTP provisional el XM701 (hasta que de dispusiese de los fondos para el MICV), el cual no llegaría a producción por cuestiones técnicas (demasiado lento y pesado, e incapaz de ser aerotransportado por un C-141 Starlifter) y económicas (por los ya mencionados recortes debido al conflicto en el sudeste de Asia).

Para el año 1972, el TACOM (Tank Automotive and Armament Command – Comando Automotriz y de Armamento) solicitaría propuestas a diferentes fabricantes para el programa MICV, el cual pasaría a denominarse XM-723.

Una nueva demora al proceso de desarrollo se daría en el año 1975 con la reorientación y combinación del MICV con los programas ARSV (Armored Reconaissancce Scout Vehicle – Vehiculo de Exploración de Reconocimeinto Blindado) y Bushmaster, la cual lo llevaría a rebautizarlo como Vehículo de Combate de Infantería y Caballería.
Con esta reorientación se reafirmarían los requisitos del ejército, obteniendo como resultado final al ya conocido Bradley. (Bautizado en el año 1981 de esta forma en honor al General Omar N. Bradley).

Este nuevo vehículo blindado no solo llevaría a un nuevo extremo las capacidades de investigación y desarrollo de los fabricantes involucrados, sino que también repercutiría profundamente en las doctrinas de las armas de infantería y caballería, las cuales tendrían que desarrollar nuevos conceptos tácticos y operacionales a los fines de sacar el máximo provecho a las nuevas capacidades que les proporcionaba el Bradley.

Con los años, el Bradley y su familia de derivados no solo serían puestos a prueba en diferentes conflictos sino que también sufrirían constantes modernizaciones para hacer frente a las nuevas amenazas.

Antecedentes: Primera Guerra Mundial.

El empleo de medios blindados sobre orugas para transportar y apoyar a la infantería se remonta a los campos de batalla de Francia durante la gran guerra.

El 17 de noviembre de 1917 en Cambrai, unos doscientos tanques británicos Mark IV, Mark V y Mark V* iniciarían una ofensiva sobre las líneas enemigas. Estas acciones habían sido previamente planificadas para ser llevadas a cabo en terreno firme, con una superficie casi plana. El usual bombardeo de ablandamiento, preliminar a casi todos los movimientos de ataque, no fue realizado por dos razones: para poder contar con el factor sorpresa y para evitar dañar el terreno por el cual transitaría la fuerza blindada, preservando la movilidad al evitarse en tan característico efecto lunar.

El avance de los blindados sería precedido por una importante fuerza de infantería la cual seguiría una práctica de batalla el cual consistía en encolumnarse detrás de cada sección de tanques (compuesto por 3 vehículos), obteniendo cierta protección contra el fuego directo de armamento portátil y de ametralladoras, y a la vez proporcionando seguridad a la vulnerable parte trasera de los lentos y pesados tanques, los cuales carecían de una adecuada visibilidad hacia el exterior.

El fuego de las ametralladoras Hotchkiss y el de los cañones de 6 libras de los Mark V y Mark V* suprimieron con efectividad las defensas enemigas, arrastrando con ellos las diferentes líneas de alambrados, lo cual facilitó aún más el avance de la infantería.
Ante el inexorable avance de las fuerzas blindadas, las fuerzas alemanas fueron desalojadas de sus posiciones defensivas y obligadas a retroceder 8 kilómetros a lo largo de toda la línea de avance de esta fuerza combinada de tanques e infantería.

Soldados británicos avanzan junto a un tanque Mark V en el poblado de Peronne, Francia. El empleo de la infantería en conjunto con estos nuevos blindados sería el germen de la infantería mecanizada. Imagen: National Archiff.
Soldados británicos avanzan junto a un tanque Mark V en el poblado de Peronne, Francia. El empleo de la infantería en conjunto con estos nuevos blindados sería el germen de la infantería mecanizada. Imagen: National Archiff.

Esta misma táctica, que debía ser utilizada por todas las fuerzas involucradas en la ofensiva, podría no resultar beneficiosa si la misma no era seguida al pie de la letra. Esta situación se dio en Flesquières, donde el comandante de la 51st Highlander Division, optó por hacer avanzar a sus tanques e infantería con una separación de casi 100 metros.
Al carecer cada fuerza del apoyo mutuo que se proporcionaban, ambas resultarían presas del accionar enemigo. La infantería lo haría bajo el fuego directo e indirecto, mientras que los tanques, separados del soporte que les podían proporcionar el soldado a pie, avanzaron solitariamente contra las defensas alemanas, a las cuales rebasaron solo para ser víctimas del fuego directo de las piezas de artillería.
El blindaje de los tanques, pensado para hacer frente a munición de bajo calibre y esquirlas de artillería, no resistiría los impactos de munición HE. Al final del día 27 tanques se habrían perdido por esta causa.

Pese a que el resultado final de la batalla resultó indiferente al desarrollo del conflicto, se había logrado obtener una gran enseñanza que repercutiría para siempre en el futuro de las fuerzas blindadas: La cooperación cercana entre la infantería y los tanques era de vital necesidad para que estos últimos lograran un penetración efectiva en el dispositivo enemigo, como así también lo era la protección que los vehículos proporcionaban al soldado a pie para que este lograse el necesario apoyo.

El Tank Corps británico intentaría llevar este nuevo concepto a la práctica mediante la introducción de la infantería dentro de los tanques, táctica que no era desconocida por las tripulaciones de los blindados, ya que los mismos no eran fiables mecánicamente, por lo que eran muy propensos a las averías. En esos casos, la tripulación usualmente compuesta por 8 hombres procedía a desmontar del vehículo, transformándose en una sección de infantería. (Un detalle a tener en cuenta es que la gran mayoría de las condecoraciones concedidas a los miembros del Tank Corps no fue por sus acciones llevadas a cabo dentro de los tanques, sino desmontados de ellos).

Para la ofensiva de la primavera de 1918, en Tank Corps introduciría en servicio un nuevo modelo de tanque, el Mark V*, el cual era 5 toneladas mas pesado y dos metros más largo que los modelos anteriores. Estas modificaciones realizadas por el Central Workshop en Birmingham, además de permitirle avanzar con más facilidad sobre las trincheras enemigas (la llamada Línea Hindenburg), también le proporcionaban un espacio interior lo suficientemente grande como para acomodar dos secciones de ametralladoras Lewis ( 20-25 soldados), los cuales desembarcarían del tanque para proporcionar apoyo o para ocupar el terreno conquistado. Esta nueva configuración sería bautizada como el Caballo de Troya del Tank Corps.

El concepto de emplear infantería montada en los blindados sería utilizado en Amiens, pero los resultados no serían los esperados. La táctica no falló por causas inherentes a la misma, sino que los planificadores omitieron un importante detalle: Las duras condiciones que ofrecían por ese entonces el interior de los tanques.
Los infantes no solo sufrieron el estruendo del armamento, tanto propio como enemigo, sino que se vieron dentro de un ambiente sin ventilación y visibilidad hacia el exterior, saturado por el humo de los motores y soportando el calor que estos emitían. Eso sin contar con la sensación de mareo al no tener visión hacia el exterior del vehículo.
Una vez que la infantería tuvo que desmontar, quedó en evidencia que la misma había quedado fuera de condiciones para entrar en acción.

Para la ofensiva aliada de 1919 se había tomado en cuenta alguno de los problemas mencionados, diseñándose el tanque Mark IX, una versión de transporte de tropas derivada del Mark V, a la cual se le había retirado el armamento, aislado los motores y provisto de algunas mejoras con respecto a la ventilación. Sin embargo, el armisticio llegaría antes de que los nuevos transportes de tropas pudieran entrar en acción.

Una vez finalizada la contienda se pudo apreciar quienes habían sido los verdaderos vencedores en cuanto a doctrina: El Tank Corps inglés sin dudas fue el ganador, ya que logró acumular una importante experiencia con respecto al empleo de tanque e infantería. Los franceses también hicieron lo suyo.
Sin embrago, uno de los menos favorecidos serían los norteamericanos, los cuales habían ingresado tardíamente a la contienda, no logrando obtener réditos tanto en lo institucional como en lo industrial.

Un tanque británico Mark V junto a soldados, caballos y mulas. El blindado ha sido debidamente pintado con un llamativo esquema de camuflaje. Imagen: National Library of Scotland.
Un tanque británico Mark V junto a soldados, caballos y mulas. El blindado ha sido debidamente pintado con un llamativo esquema de camuflaje. Imagen: National Library of Scotland.

El fin de la guerra significaría un notable descenso en los gastos de defensas de las naciones que habían resultado victoriosas, sumado que para sus ejércitos quedarían una gran cantidad de equipo y materiales, tanto en uso como en depósito. Este remanente, junto con los recortes presupuestarios, significaría que el reemplazo de los mismos no se llevaría a cabo por un buen tiempo.
A la falta de financiación también se le sumaría cierta tozudez institucional al no considerar las lo aprendido con respecto al empleo de la infantería en conjunto con los tanques. Recién en 1927, luego de la insistencia del Teniente Coronel J.F.C. Fuller y de Liddell Hart, el ejército británico organizaría una fuerza mecanizada experimental, de la entidad de una brigada.
El proyecto no tardaría en ser imitado por el ejército norteamericano, el cual intentó formar una fuerza similar pero fracasaría en sus repetidas aspiraciones (1928 y 1930) debido al poco apoyo, tanto dentro de la fuerza como en el aspecto económico.

Estos experimentos realizados por los ejércitos británico y norteamericano también fueron llevados a cabo por los franceses, rusos y alemanes, los cuales coincidían en la composición de sus fuerzas experimentales. Estas mencionadas fuerzas serían catalogadas como unidades motorizadas según los estándares modernos, ya que las mismas hacían un amplio uso de los camiones, los cuales proporcionaban una capacidad operacional superior comparado con los blindados de la época. Su movilidad táctica (la habilidad de maniobrar bajo fuego y en terrenos adversos) resultaba superior a la que dispuso el infante de 1917.

Gran parte del escaso crecimiento de los medios mecanizados para infantería durante el período de entre guerra se debió a cierta obtusidad dentro de las instituciones. Pese a ello, se intentarían algunas soluciones, como la introducción de tanques ligeros de infantería, los cuales tendrían como misión avanzar por detrás de las fuerzas blindadas principales realizando la labor de seguridad que previamente había realizado la infantería.
Tanto los alemanes como los norteamericanos notaron la existencia del problema (en cuanto a tecnología y desarrollo industrial) para prestar apoyo a los tanques, pero optaron por confiar en que sus industrias automotrices tendrían la solución cuando fuese necesario.
Los soviéticos hicieron solo hincapié en dotarse con tanques, ya que carecían de los medios económicos y materiales para desarrollar y equipar a su numerosa infantería. Los británicos optaron por que sus tanques operaran independientemente del apoyo de la infantería por lo que los dotaron con múltiples torres de cañones y ametralladoras. Esto no solo significaba un gasto mayor sino que también implicaba diseños más complejos y vulnerables. Por ejemplo, el A.6 de 1928 sería rechazado por esas razones.

Sacando una conclusión de lo que fue el nacimiento de la infantería blindada y sus vehículos de transporte, podemos mencionar que pese al limitado uso que se le dio al tanque en conjunto con la infantería durante la 1era Guerra Mundial, quedaría en evidencia que además de ser necesario entrenar y equipar al infante para que pudiese combatir lado a lado con tanques, también sería necesario dotarlos de un vehículo blindado diseñado para su transporte. El desarrollo y entrada en servicio de estos últimos se vería fuertemente limitado tanto por el escaso presupuesto como por la férrea oposición dentro de los ejércitos.

Segunda Guerra Mundial: La evolución de la infantería mecanizada.

La combinación de la infantería y tanques resultaría el elemento de maniobra clave que sería causa de contundentes éxitos de las fuerzas norteamericanas.

Fue el rearme de la Alemania Nazi como la posterior invasión a Polonia lo que generó en las fuerzas norteamericanas en nacimiento de nuevos programas de armamento, y en especial en sus fuerzas acorazadas, incluido a su componente de infantería.
Sería el General Marshall, Jefe del Estado Mayor del Ejército, el que iniciaría la reorganización de los componentes de la fuerza a los fines de ponerla en pie de guerra y equipararla con sus contrapartes europeas. Una de las medidas a adoptarse, sería la creación de las fuerzas blindadas, las cuales eran el resultado de la combinación de las armas de caballería e infantería sumado al apoyo de componentes móviles pertenecientes a la artillería, comunicaciones y otros servicios.

Con lo que respecta a la infantería, una de las medidas iniciales fue la búsqueda para reemplazar a los camiones que eran utilizados como transportes de tropa, los cuales no proporcionaban una adecuada protección y su movilidad era muy inferior comparada con los tanques a los que debían complementar en el campo de batalla.

En un inicio se probaría de equipar a la infantería mecanizada con vehículos de rueda blindados, similares a los utilizados por la caballería blindada, pero finalmente se optaría por la solución semi-oruga, lo que llevaría a la desarrollo de los hoy conocidos M-2 y M-3.

El semi-oruga M-2 nacería de los requerimientos de las armas de caballería y artillería, pero pronto sería adoptado por la infantería, la cual buscaba un vehículo que reemplazase a los ya mencionados camiones de transporte. De esta elección también resultaría el modelo M-3, el cual era una versión modificada y mejorada del M-2

Pese a no proporcionar una protección y movilidad similar a los tanques, ambos modelos se presentaban como buenos medios para el transporte de una sección de infantes, la cual estaba compuesta por 11 hombres más uno/dos conductores, junto a su equipo y munición. Estos nuevos blindados no solo significaron un importante avance en comparación a los camiones previamente utilizados, sino que permitieron a los norteamericanos pasar de unidades de infantería blindada motorizada a mecanizada, algo que no lograrían ninguno de los otros contendientes.

Aunque los M-2/M-3 no eran los mejores vehículos en su categoría en lo que respecta a movilidad y protección (los laureles se los llevaba el alemán Sd.Kfz 251), su alta disponibilidad permitió equipar por completo a la infantería mecanizada de las unidades acorazadas, algo que los alemanes estuvieron muy lejos de hacer, ya que solo 26 de sus 261 batallones Panzergrenadier fueron equipados con blindados semi-orugas.
Con respecto a otros modelos de semi-orugas para el transporte de infantería, solo los japoneses (con su Type 1 Ho-Ha) y los alemanes los utilizarían en el campo de batalla.
El ya mencionado Sd.Kfz 251, producido por la empresa Hanomag de Hannover, poseía sin duda un diseño superior a los semi-orugas norteamericanos. Desarrollado a partir de las experiencias obtenidas por las fuerzas expedicionarias durante la Guerra Civil Española, el Sd.Kfz 251 había seguido similar senda de desarrollo de los M-2/M-3, pero el diseño final poseía una mejor movilidad y proporcionaba una mejor protección a sus tripulantes en comparación con los modelos aliados. Sin embargo su espacio de carga era más limitado, su mantenimiento más complicado y nunca se terminó por construir una cantidad suficiente. Al igual que sus contrapartes norteamericanos, el Sd.Kfz 251 se mostró como una plataforma apta para el desarrollo de en un sinnúmero de variantes.

Soldados alemanes observan el avance de una columna blindada encabezada por un Sd.Kfz. 251-1 Ausf C en el frente ruso. En segundo plano se observa una Sd.Kfz 251/3 de comando. Imagen: National Archiv.
Soldados alemanes observan el avance de una columna blindada encabezada por un Sd.Kfz. 251-1 Ausf C en el frente ruso. En segundo plano se observa una Sd.Kfz 251/3 de comando. Imagen: National Archiv.

A lo largo del conflicto, los norteamericanos realizarían numerosas modificaciones en las estructuras de sus fuerzas acorazadas, en gran parte debido a la experiencia obtenida en el campo de batalla, la cual fue demostrando, entre otras cosas, la vulnerabilidad de los tanques ligeros (los cuales serían destinados a exploración) y la necesidad de contar con un mayor apoyo por parte de la infantería blindada. Este último demostró ser un problema que no tendría tan fácil solución, ya que todavía existía reticencia por parte de ambas partes (tanques e infantería) a operar de manera conjunta. La adopción de un cambio vino de la mano de numerosas pérdidas, tanto de hombre como de material, a lo largo de los campos de batalla de África e Italia.

Con las profundas modificaciones en las fuerzas acorazadas, las cuales hicieron mayor hincapié en los batallones de tanques, se lograría la necesaria paridad entre tanques-infantería, creando divisiones acorazadas más ligeras pero más efectivas.
La organización de los batallones de infantería blindados casi no sufriría cambios a lo largo del conflicto, consistiendo la misma en una compañía de comando que incluía un pelotón de exploración, de morteros y de cañones de asalto. A estas fracciones se sumaban 3 compañías de infantería blindada a 3 pelotones de tiradores cada una más un pelotón anti tanque.
Los pelotones estaban integrados por 3 secciones de tiradores los cuales iban montados en 5 semi-orugas: 3 de transporte de personal y comando, 1 como transporte de ametralladora y 1 como transporte de mortero de 60 mm (asignado a nivel pelotón).

El armamento personal de la infantería blindada consistía de fusiles M-1 Garand, constando como apoyo con una ametralladora media Browning .30 en reemplazo de los BAR. Con el paso del tiempo, cada sección de tiradores recibiría una M-1 bazooka, lo que le proporcionaría tener una capacidad independiente anti-tanque, aunque algo limitada. Los M-2/M-3 usualmente iban armados con una ametralladora Browning M-2 .50, la cual podía ser utilizada como fuego de apoyo y para proporcionar cierta cobertura antiaérea.

El propósito básico era que la infantería blindada combatiese desmontada de sus vehículos una vez que el fuego enemigo la obligase a realizarlo o que las condiciones del terreno así lo exigiesen.
El armamento montado en los semi-orugas sería de esencial importancia a la hora de prestar apoyo de fuego ya que, como se mencionó previamente, los infantes carecían de sus fusiles BAR. Se daría el caso que en algunas ocasiones los mismos semi-orugas serían utilizados como medios de apoyo directo, tal como ocurrió en Madjez el Bab, Túnez, donde los blindados realizaron una serie de maniobras ofensivas, empleando a la infantería tanto montada como desmontada.

Por doctrina, la principal misión de la infantería blindada era el apoyo a las fuerzas de tanques y destruir al enemigo mediante su aferramiento por medio de fuego y maniobra. El grado de complementación entre amabas fuerzas llegaría a tal punto que en muchos casos el mismo no solo se daba a nivel batallón y compañía, sino que llegaba hasta los niveles más bajos, donde un tanque y su tripulación literalmente convivían con los infantes y su semi-oruga.

Columna de semi-orugas M-3A1 pertenecientes al US Army cruzan el río Sena por un puente hecho pontones. Francia, 1944. Imagen: US Army.
Columna de semi-orugas M-3A1 pertenecientes al US Army cruzan el río Sena por un puente hecho pontones. Francia, 1944. Imagen: US Army.
Un claro ejemplo de los medios pertenecientes a una división blindada: Jeeps, camiones y semi-orugas M-3A1 junto a un caza tanques M-36 disponen de una pausa junto a las ruinas de la ciudad de Dueren, Alemania.
Un claro ejemplo de los medios pertenecientes a una división blindada: Jeeps, camiones y semi-orugas M-3A1 junto a un caza tanques M-36 disponen de una pausa junto a las ruinas de la ciudad de Dueren, Alemania.

Los semi-orugas demostraron ser unos medios ubicuos para las divisiones blindadas, resultando adaptables a un sinnúmero de roles además del de transporte de tropas: Hubo versiones anti-tanque, antiaéreas, puesto de comando, transporte de mortero, tractor de piezas de artillería, etc.

Sin embargo, los constantes combates en los cuales tomarían parte, tanto en África como en Europa, dejarían patentes una serie de falencias.
Pese a poseer una movilidad superior a los camiones, los semi-orugas aún no podían equiparar a la que poseían los tanques, lo que marcaba ciertas limitaciones operativas.
Al ser abiertos en su parte superior, los semi-orugas ofrecían una nula protección contra esquirlas de mortero y artillería (sobretodo cuando esta ultima hacía uso de espoletas de proximidad), limitando su empleo en zonas urbanas ya que resultaban vulnerables a las granadas, explosivos improvisados y fuego proveniente de alturas.

Su blindaje de acero de ¼ de pulgada de espesor, ofrecía protección contra munición .30 a media distancia. A larga distancia lo hacía frente a munición .30AP y .50. Pese a ello, la rápida proliferación en el campo de batalla de armamento más pesados (cañones ligeros anti-tanque, armas anti-tanque de infantería) tornaban insuficiente el mencionado blindaje.
Ante estas limitaciones de los vehículos semi-orugas se improvisarían ciertas soluciones. Una de ellas, y copiando los aplicado por los soviéticos en el frente oriental, consistía en que la infantería montase los tanques, los cuales estarían debidamente modificados con agarres y estribos. Pese a que se daba una solución con respecto a la movilidad, los infantes continuaban siendo vulnerables al fuego directo y de artillería.

Una de las soluciones fue la de emplear los cascos de tanques sobrantes, a los cuales se le quitaría la torre para permitir acomodar en su interior una fracción de infantería, y se les soldaría estribos en sus laterales para permitir un mejor ascenso y descenso a los soldados. De esta manera nacerían los blindados conocidos como Kangaroo (Canguro), los cuales, pese a ofrecer una protección frontal y lateral similar a los tanques, aún continuaban siendo vulnerables en su parte superior ya que carecían de protección alguna. A pesar de las falencias, la 79th Armored Division británica haría uso de estos blindados, obteniendo resultados satisfactorios.

Soldados canadienses pertenecientes a la Canadian Royal Hamilton Light Infantry avanzan encolumnados en sus RAM Kangaroo.
Soldados canadienses pertenecientes a la Canadian Royal Hamilton Light Infantry avanzan encolumnados en sus RAM Kangaroo.

En la constante búsqueda de una solución, varías pruebas serían realizadas en los Estados Unidos, donde se experimentaron diferentes modelos de lo que se denominó vehículos blindados utilitarios. Entre los varios prototipos surgiría el M-39, el cual estaba basado en el casco del caza-tanques M-18. El desarrollo del M-39 se debió a las quejas por parte del Tank Destroyer Board, el cual manifestaba la necesidad de contar con un vehículo de apoyo utilitario con capacidad de seguir la marcha de los M-18. El prototipo resultante reemplazaría a los semi-orugas como tractor de pieza de artillería y a los blindados de rueda M-20 en su rol de comando y exploración. Sin embargo el M-39 aún poseía las desventajas de los mencionados Kangaroo, sumado a que poseía poco espacio interno para acomodar a los infantes y su equipo. Su uso como vehículo de transporte de tropas sería limitado, siendo más útil como tractor de artillería.
Similar prueba se realizó con cerca de dos centenares de caza tanques M-10A1. Una vez removida la torre, los mismos fueron utilizados para tractar piezas de artillería, sirviendo como vehículos de transporte blindado a los artilleros.

Otro modelo que vio la luz en los últimos días de la guerra fue el M-44, el cual finalmente remediaba la falencia de la protección superior al adoptar una configuración del tipo caja sobre orugas. Disponiendo de un perfil demasiado alto y de un blindaje más bien escaso (1/2 pulgada de espesor), el M-44 no llegaría a entrar en acción gracias al fin de la guerra y posteriormente su producción sería cancelada luego de varias pruebas en el campo de pruebas de Aberdeen y de que los requerimientos doctrinarios fueran por un vehículo con menor capacidad (El M-44 tenía la capacidad para alojar 27 infantes).

Infantes desmontan de un APC M-44. El portón trasero y el techo cubierto representaron un notable avance en los vehículos para transporte de tropa. Imagen: Life Magazine.
Infantes desmontan de un APC M-44. El portón trasero y el techo cubierto representaron un notable avance en los vehículos para transporte de tropa. Imagen: Life Magazine.

Al final de la 2da guerra mundial, las formaciones blindadas de casi todas las naciones beligerantes habían aumentado considerablemente el poder de la infantería mecanizada, habiendo encontrado propicio dotar a esta fuerza con medios especializados que permitiesen aumentar su efectividad.

Post guerra: La guerra de Corea y el nacimiento del IFV/VCI.

La invasión comunista a Corea del Sur tomó por sorpresa a las fuerzas norteamericanas, no sólo a nivel táctico sino a nivel organizacional. Lo que había sido la fuerza militar más poderosa del siglo XX, 5 años después de finalizada la contienda mundial, había visto reducirse a niveles mínimos. El ejército norteamericano contaba en esa época con solo 10 divisiones y 9 regimiental combat teams, en total medio millón de hombres.
Sumado al problema de la reducción de fuerzas, el despliegue de las mencionadas unidades fue realizado haciendo hincapié en el teatro europeo, habiendo sido descuidad el frente del Pacífico.

El ejército no solo había visto afectado su tamaño, sino que también los fuertes recortes sufridos una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial habían hecho una importante merma en su equipamiento y entrenamiento, lo cual terminaba por afectar profundamente la moral de la tropa.
Por esta razones, las unidades desplegadas en el Pacífico (organizadas dentro del 8vo Ejército) no solo carecían del personal suficiente para completar sus cuadros (estaban al 65-70% de sus capacidades) sino que el equipo y armamento con el que contaban era en su mayoría legado de la Segunda Guerra Mundial. Entre las carencias más importantes figuraban tanques medios y pesados, armamento anti-tanque, vehículos blindados, munición, etc.

Como se mencionó previamente, el ejército norteamericano desplegó blindados que ya habían sido empleados en la última contienda mundial. Recuperados de la sorpresa inicial y habiendo logrado detener el avance comunista antes de que Corea del Sur cayera completamente en su poder, los aliados iniciaron importantes refuerzos para ayudar a las fuerzas surcoreanas.
Entrarían nuevamente en combate los ya populares semi-orugas M-3 y en especial sus variantes antiaérea M-15 y M-16. Esta última versión contaba con un torreta Maxon M45 asistida eléctricamente que estaba armada con cuatro ametralladoras pesadas Browning M-2 calibre .50. Este vehículo demostraría ser tan efectivo contra los masivos avances de la infantería comunista que pronto llegaría el requerimiento por más de 1600 de ellos. La solución fue convertir M-3 existentes, tarea de la cual se encargaría Bowen & McLaughlin Inc. En el proceso de conversión también se incluyó una modificación de la torreta cuádruple, dotándola con escudos blindados que proporcionarían mejor protección a los sirvientes de las ametralladoras.

También sería empleado el blindado utilitario M-39, el cual demostró poseer una gran movilidad en el montañoso terreno coreano. Por esta característica, además de ser utilizado para tractar piezas de artillería, también lo sería para abastecer posiciones localizadas en colinas y zonas de difícil acceso.

Infantes desembarcan de un M-39. Al carecer de portones traseros, la tarea de descenso del vehículo era notablemente engorrosa. (Y peligrosa si se realizaba bajo fuego enemigo). Imagen: US Army.
Infantes desembarcan de un M-39. Al carecer de portones traseros, la tarea de descenso del vehículo era notablemente engorrosa. (Y peligrosa si se realizaba bajo fuego enemigo). Imagen: US Army.

Una vez iniciadas las operaciones terrestres, quedó claro que el terreno donde tendrían que operar las fuerzas blindadas no era el mejor. La topografía coreana se caracterizaba por contar con gran presencia de barro debido a las extensas plantaciones de arroz y a la prolongada estación húmeda favorecida por los monsones. Y allí donde no había plantaciones, había montañas infranqueables. A ello se sumaba una inexistente red de caminos, los cuales además de ser escaso estaban en muy mal estado por lo que obligaba comúnmente a los blindados a transitar por lechos de arroyos y ríos, lo que implicaba un importante desgaste no solo en los vehículos y tripulación sino que también implicaba realizar concienzudas tareas de mantenimiento.

En la etapa final del conflicto vería su bautismo de fuego un nuevo modelo de vehículo blindado de infantería: El M-75.
Nacido de requerimientos realizados a finales del año 1945 y 1946, los cuales establecían la necesidad por un transporte de tropas a orugas, con capacidad para una transportar 12 hombres incluidos el conductor, el comandante y 10 soldados (reducidos a 9 hombres durante el conflicto en Corea, debido a la nueva doctrina adoptada) y que supliera las carencias de los anteriores modelos (costo, protección), el M-75 sería desarrollado a partir de de los prototipos T43 y T18 por la compañía International Harvester Co.
Una de las características más notoria del nuevo prototipo era la adopción de la configuración tipo “caja sobre orugas” (similar al M-44), lo cual terminaba por solucionar el problema de la falta de protección superior que carecían modelos anteriores.
Fueron varios los prototipos iniciales, en los cuales fueron probadas diferentes configuraciones de armamento, torretas, cúpulas así como plantas propulsoras, surgiendo las versiones T18, T18E1 y T18E2. La nomenclatura final sería estandarizada en 1951, siendo denominado armored infantry Vehicle M-75.

Un total de 1780 M-75 serían construidos por Harvester International Co. y por Food Machinery and Chemical (FMC), algunos de los cuales prestarían servicio durante los últimos meses del conflicto en Corea, con resultados más que alentadores.

Empleados junto a los M-39, los M-75 demostrarían la valía de su diseño al ser empleados para la dura tarea de abastecer las posiciones de la 7th Infantry Division en la disputada colina Porkchop.
El acceso a las posiciones aliadas era extremadamente complejo, ya que solo llegaba un solo camino, el cual además de ser casi intransitable para cualquier vehículo, se encontraba bajo mirada directa del enemigo desde la colina Boldy y desde el complejo de posiciones en Hassakol, lo que le permitía realizar fuego directo (e indirecto) contra los intentos aliados de reforzar Porkchop.
Pese a ello, los blindados de la 17th Tank Company, bajo el mando del Lt Raymond Devereaux, lograron reabastecer y reforzar las posiciones una y otra vez, evacuando en el proceso a los soldados heridos.
El M-75 demostraría nuevamente su valía durante la evacuación final de las posiciones de Porkchop. Avanzando sobre terreno repleto de barro y casi intransitable, los blindados lograron retirar a los infantes restantes del 32rd Infantry Regiment. Según palabras del General Trudeau, la tarea hubiera sido difícil con los M-39 e imposible sin ninguno de los blindados.
El M-75 cumplió con creces el trabajo para el que fue diseñado, dejando su actuación bajo fuego más que satisfechos a sus usuarios.

El M-75 probaría la valía del diseño tipo “caja sobre orugas”. En la foto, infantes norteamericanos posan junto a su blindado en Corea. Imagen: US Army.
El M-75 probaría la valía del diseño tipo “caja sobre orugas”. En la foto, infantes norteamericanos posan junto a su blindado en Corea. Imagen: US Army.

El concepto de un vehículo para transporte de tropas completamente cerrado demostraría ser un gran acierto y el punto de partida para el desarrollo de modelos mas refinados.

Pese a haber demostrados sus capacidades en el campo de batalla, el M-75 resultaba muy caro para ser adquirido en grandes cantidades, por lo que a fines de 1951 se iniciaría un nuevo programa para reemplazarlo.

FMC Corporation sería la encargada de presentar 6 prototipos para ser evaluados, los cuales tenían que tener capacidad para 10+1 soldados, portón trasero, ser anfibios (propulsado por orugas) y utilizar partes mecánicas que estuviesen disponibles en el mercado civil, a lo fines de abaratar costos. Los modelos experimentales recibieron la denominación T59 y T59E1 (la diferencia radicaba principalmente en la planta propulsora, entre otras cosas).

En 1951 se agregaría una nueva propuesta, lo cual demoraría la decisión por cual modelo optar. (Algo muy común en los programas de defensa norteamericanos). Le sería encargada a Harvester International Co. que los últimos tres T-75 por fabricar fuesen modificados a los fines de reducir costos, lo que se lograría eligiendo versiones más baratas de la planta propulsora, transmisión y estructura del casco. Esta versión económica (por así decirlo) del M-75 sería denominada T73.
Las pruebas para comparar ambos modelos terminarían por demostrar que el T59 era superior gracias a la potencia de sus motores, a su portón trasero y a su capacidad anfibia.
FMC iniciaría la producción en serie en el año 1953, construyendo aproximadamente unas 6.300 unidades del ahora denominado vehículo de infantería blindada (AIV en inglés) M-59, los cuales irían sufriendo modificaciones a lo largo de la cadena de producción. Dichas mejoras incluyeron el reemplazo de la transmisión y la provisión de una cúpula para el comandante (modelos M17 y M13 armadas con una ametralladora M-2 .50).
También se desarrollaría una versión porta mortero, la cual sería denominada M-84. La misma era operada por una tripulación de 6 soldados (comandante, conductor + 4 sirvientes) y estaba armada con un mortero de 4,2” pulgadas.

M-59 asignado al 12th Infantry Batallion realiza maniobras de aproximación en el campo de maniobras de Baumholder, Alemania, llevadas a cabo en julio de 1956. Imagen: US Army.
M-59 asignado al 12th Infantry Batallion realiza maniobras de aproximación en el campo de maniobras de Baumholder, Alemania, llevadas a cabo en julio de 1956. Imagen: US Army.

Pese a ser popular dentro del US Army, el M-59 presentó ciertas falencias una vez en servicio: al estar propulsado por motores comerciales, sufría cierta falta de potencia y velocidad. FMC propondría un paquete de mejoras para solventar estas fallas, pero el ejército ya tenía sus ojos puestos en un nuevo programa.

El Vehículo de Transporte de Personal M-113.

A mediados de la década del cincuenta, el Detroit Arsenal había iniciado una serie de estudios conceptuales para el desarrollo de vehículos ligeros que utilizarían un chasis universal. Dio la coincidencia que por la misma época, el Army Field Forces lanzó en requerimiento para dotarse con dos modelos diferentes de blindados, uno para transporte de tropa y otro para tareas de exploración y mando. Entre los requerimientos figuraban que tuvieran un peso de 8 y 4 toneladas, capacidad para 10 y 4 soldados respectivamente, que fueran anfibios y que se pudieran desarrollar variantes del modelo más pesado.
Los prototipos podían ser tanto a oruga como a ruedas.

En el año 1955 los prototipos serían presentados ante el Continental Army Commando (CONARC), el cual desestimó prontamente el prototipo de transporte de tropas a ruedas por carecer de movilidad. Así mismo, el requerimiento para el transporte de 10 soldados fue elevado a 12 hombres (incluido el conductor).
Un año después, por pedido del Ordnanace Technical Comitee Minutes, se iniciaría el desarrollo y definición de lo que sería la futura familia de vehículos blindados multipropósitos aerotransportables. Los modelos presentados serían denominados T113 (transporte de tropa, capacidad para 13 hombres), T114 (exploración a oruga) y T115 (exploración a rueda), siendo prontamente desechado el último.

FMC sería la encargada de construir los primeros 16 vehículos piloto (10 transportes, 2 porta morteros, 3 para ser equipados con el misil anti-tanque DART y una plataforma para investigación). A su vez, dentro de los vehículos de transporte, se experimentaría con cascos de diferente material a los fines de intentar abaratar costos y simplificar la producción (fueron empleados aleación de aluminio y acero) y con dos plantas propulsoras: una tipo militar y otra de tipo comercial (este última versión recibiría la denominación M117).

Con un peso superior a las 8.5 toneladas, ambos modelos continuaban siendo aerolanzables. Extensas pruebas serían realizadas a partir de mediados de 1957.
No resultó extraño que a fines de 1957 el CONARC modificase nuevamente los requerimientos para la futura familia de blindados. Lo que ahora se buscaba era que se emplease un motor más barato y que el blindaje fuese superior a lo anteriormente solicitado (mejorando la protección ofrecida por el M-59), aunque significase un aumento de peso.
FMC desarrollaría dos prototipos: una versión aerotransportable y una versión más pesada, destinada a las divisiones blindadas. Estos modelos recibirían la denominación T113E1 y T113E2.
Ambos prototipos diferían notablemente de los modelos previos del T113, siendo lo más llamativo la parte frontal, que había sido extendida junto con la plancha de vadeo. Estas versiones estaban propulsadas por un motor naftero Chrysler 75M (M por Militar) y empleaban una transmisión Allison TX-200-2.

Los dos nuevos prototipos serían objeto de diferentes pruebas por parte de los departamentos de Infantería y Blindados, llegando a la conclusión que el T113E2 era el que se adecuaba a sus requerimiento, sufriendo una última modificación, la cual consistió en reducir el blindaje del piso y de la parte posterior del casco. Finalmente, y previo a que FMC Corporation iniciase la producción en 1960, el OTCM terminaría por denominar al nuevo transporte blindado de personal como M-113. Con los años, el M-113 sería unos de los transportes blindados de tropas más populares, desarrollándose un sinnúmero de variantes.

M-113A0 armado con una ametralladora pesada M-2 de 12,7mm. Vietnam del Sur sería la primera nación en utilizar al M-113 en combate. Imagen: US Army.
M-113A0 armado con una ametralladora pesada M-2 de 12,7mm. Vietnam del Sur sería la primera nación en utilizar al M-113 en combate. Imagen: US Army.

El flamante vehículo de infantería tenía la capacidad para transportar 11 infantes, más conductor y comandante. Este último tenía a su disposición en su cúpula una ametralladora Browning M-2 calibre .50.
El casco del blindado, que estaba completamente hecho de aleación de aluminio 5083(FMC recibiría ayuda de Kaiser Aluminium and Chemical Corp. para el desarrollo de las soldaduras), tenía con un grosor que era de 1 ½ pulgadas en el techo, frente y parte trasera del casco, 1 ¾ pulgadas en los laterales y 1 1/8 pulgadas en el piso.
El M-113 era completamente anfibio y aerotransportable, teniendo peso que variaba desde las 8.5 toneladas (peso de lanzamiento) a más de 10 toneladas (peso de combate). Tenía una autonomía de más de 320 kilómetros, siendo su velocidad máxima no superior a los 65 kilómetros por hora.
Para fines de 1968, FMC fabricaría un total de 14.813 unidades del M-113, de los cuales más de un tercio serían vendidos al exterior.

Las modificaciones no demorarían en llegar, en parte debido a la política por adoptar motores diesel para todos los vehículos de combate. De esta manera, FMC iniciaría los estudios respectivos para dotar al M-113 con un motor General Motors 6V53, el cual proporcionaba unos 212HP, junto con una transmisión Allison XTG-90-2. Pese a los fallos de esta última durante las pruebas (que llevaron a su modificación), las pruebas en el Aberdeen Proving Grounds fueron más que satisfactorias, obteniendo mejores rendimientos en consumo, alcance y protección, ya que el empleo de combustible tipo diesel reducía el peligro de incendios.
FMC terminaría por dar forma a la nueva versión dotándola de una transmisión automática Allison TX-100 junto con un nuevo diferencial, todo esto a los fines de abaratar costos. Finalmente, el nuevo M-113A1 tomaba forma, siendo iniciada su producción en el año 1964.

M-113A1 en el Aberdeen Proving Grounds luego de realizar una serie de pruebas. Esta nueva versión reportaba significativas mejoras respecto a su antecesor. Imane: Aberdeen Proving Grounds.
M-113A1 en el Aberdeen Proving Grounds luego de realizar una serie de pruebas. Esta nueva versión reportaba significativas mejoras respecto a su antecesor. Imane: Aberdeen Proving Grounds.

Mientras el US Army se encontraba en la búsqueda por el vehículo ideal para su infantería blindada, en Europa se desarrollaban una nueva doctrina con respecto al empleo del binomio infantería-blindado.

Vehículos de combate de infantería: El primer paso alemán.

El nacimiento del Bundeswehr a mediados de la década de los cincuenta pronto marcaría el inicio del desarrollo de nuevos vehículos y blindados que fueran capaces de satisfacer sus necesidades, ya que el Bundeswehr no encontraba entre el equipamiento ofrecido por sus aliados los medios necesarios para satisfacer sus requerimientos doctrinarios.

Entre los varios proyectos que vieron nacimiento al inicio de esta nueva etapa, encontramos la adopción de un vehículo de combate de infantería. Esto se debió a que la doctrina alemana, tomando las experiencias de sus oficiales y veteranos Panzergrenadier de la Segunda Guerra Mundial, había optado por mecanizar a todas sus formaciones de infantería blindada y hacerlas combatir desde sus vehículos en vez de utilizar los mismos como un mero taxi de campo de batalla.

Inicialmente equipado con unas decenas de los ya conocidos M-39, el Panzergrenadierlehrbataillon de Münster sería el encargado de la formación de los primeros miembros de la infantería blindada del Bundeswehr empleando estos blindados, los cuales solo serían utilizados para transporte ya que no se los consideraba apto para el combate (por las limitaciones antes referidas).

Al no encontrar vehículos que se adaptasen a su nuevo concepto de formaciones blindadas, el Bundeswehr debió salir en la búsqueda de un fabricante que le proveyese de un vehículo de acuerdo a sus requerimientos.
Es allí cuando entra en escena la empresa de origen suizo Hispano Suiza, la cual desarrolló en un breve plazo lo que se podría considerar como el primer vehículo de combate de infantería: el SPz Lang HS.30.

El HS30 pronto se convertiría en uno de los proyectos militares más cuestionados del Ministerio de Defensa alemán, ya que el mismo fue encargado sin siquiera realizar pruebas con los que serían sus usuarios, los panzegrenadiers, ya que tampoco se contó con prototipos los mencionados ensayos. También se sumó que la empresa fabricante, Hispano Suiza, carecía de experiencia previa en la construcción de vehículos blindados, por lo que el producto final sufriría constantemente un sinnúmero de falencias mecánicas, como problemas con la transmisión, frenos, suspensión, caja de cambios, etc.

Otro de los puntos controversiales sería la configuración del vehículo, ya que el mismo carecía de portón trasero para que la infantería pudiese desembarcar. La solución fue dotarlo con portones en la parte superior del casco, convirtiendo la tarea de montar y desmontar del vehículo en algo extremadamente complejo a la vez que exponía innecesariamente a la infantería.

Pese a carencias y fallas, serían construidos por Marc-Leyland,Hanomag y Henschel (subcontratados por Hispano Suiza para la producción), un total de 2176 HS30 en sus diferentes versiones (de las de más de 10.000 unidades planeadas) siendo entregados al Bundeswehr a partir del año 1958.
La versión que equiparía a la infantería blindada estaba dotada con una torreta armada con un cañón Hispano Suiza HS.820 de 20mm (producido bajo licencia por Rheinmetall) y con una ametralladora coaxial 7,62mm, y con un periscopio 15 x 15. La capacidad de transporte era de 8 hombres (conductor, comandante, sirviente y 5 soldados).
La planta propulsora, la cual era la misma para todos los modelos, era un motor Rolls Royce naftero de cuatro tiempos y 8 cilindros, el cual generaba unos 220hp, los cuales resultaban insuficientes a la hora de operar en terreno montañoso o accidentado.
En cuanto a protección, el blindaje frontal era capaz de resistir impactos de 20mm, pero si se tenía que operar con los portones superiores abiertos, el HS30 era vulnerable al fuego indirecto. Otra de sus falencias era que no poseía protección contra armas nucleares, químicas o bacteriológicas (NBQ), algo a lo que seguramente tendrían que hacer frente en caso de conflicto con fuerzas soviéticas.

También entrarían en servicio versiones de apoyo de fuego (morteros de 81mm y posteriormente de 120mm), de dirección de tiro, comando e incluso anti tanque (armadas con cañones SR de 106mm y con misiles SS11, denominados Raketenjagdpanzer 1).

Panzegrenadiers alemanes desemontan de un HS.30 Lang. Queda demostrado a simple vista que la mencionada tarea podría resultar un tanto complicada, tal como se puede apreciar en la foto. Imagen: Bundes Archiv.
Panzegrenadiers alemanes desemontan de un HS.30 Lang. Queda demostrado a simple vista que la mencionada tarea podría resultar un tanto complicada, tal como se puede apreciar en la foto. Imagen: Bundes Archiv.

La cantidad de HS30 nunca fue suficiente para completar la estructura de los Panzergrenadierbataillon, por lo que los mismos tuvieron que ser equipados con M-113 y con Unimog.
Ya para 1960, el Bundeswehr pondría en marcha planes para reemplazar al fallido HS30.

Al mismo tiempo que el HS30, nacería el SPz Kurz Hotchkiss, el cual se convirtió en el primer vehículo blindado producido tras la Segunda Guerra Mundial que se adaptaba a las necesidades alemanas.
Derivado del los blindados Hotchkiss CC2 y TT6, el SPz Kurz sería introducido en servicio en el Bundeswehr luego del Heersstruktur 2 de 1959, pasando a equipar inicialmente a las compañías pesadas de los batallones de infantería blindada y a los batallones de exploración de caballería blindada. (Posteriormente las compañías pesadas perderían su componente de infantería, por lo que los Kurz solo serían utilizados como medios de exploración)

A diferencia del HS30 Lang, el Kurz gozó de una buena reputación entre sus usuarios, gracias a su fiabilidad mecánica y flexibilidad a la hora de su empleo.
La versión que inicialmente dotó a la infantería blindada estaba propulsada por un motor naftero de 6 cilindros que proporcionaba 165h y le otorgaba una velocidad máxima de 58 km/h. También estaba dotado con una torreta armada con un cañón HS 850 de 20mm y con un periscopio 15 x 15, estando compuesta su tripulación por 5 hombres.
Al igual que el HS30, del Kurz se desarrollaron diferentes variantes, entre ellas: una versión de carga, transporte de mortero, director de artillería, porta-radar y evacuación sanitaria.

Magirus-Deutz construiría más de 2300 Kurz Hotchkiss para el Bundeswehr, muchos de los cuales verían servicio hasta bien entrada la década de los 80. (Las últimas versiones de exploración serían reemplazadas por los Luchs).

Infantes alemanes avanzan junto a un Spz Kurz durante unas maniobras. A diferencia del HS.30 Lang, el Hotchkiss Kurz siempre fue del agrado de sus usuarios, siendo reemplazado recién en la década de los '80. Imagen: Bundes Archiv.
Infantes alemanes avanzan junto a un Spz Kurz durante unas maniobras. A diferencia del HS.30 Lang, el Hotchkiss Kurz siempre fue del agrado de sus usuarios, siendo reemplazado recién en la década de los ’80. Imagen: Bundes Archiv.

Mientras los alemanes asentaban un importante precedente para la futura doctrina de la infantería blindada y para el desarrollo de vehículos de combate de infantería, el US Army se iría adentrando en un lento y doloroso conflicto en el sudeste asiático, lo que no sólo le generaría innecesarias pérdidas humanas y materiales, sino que terminaría por desviar la financiación para numerosos proyectos.

La experiencia de Vietnam.

Inicialmente, las fuerzas armadas de la República de Vietnam seguían doctrinas y estaban equipadas con material que había sido dejado por los franceses, limitando su uso a tareas de seguridad y escolta. A diferencia de Corea, la geografía de Vietnam se mostraba más favorable para el empleo de medios blindados, pero las carencias del ejército vietnamita, tanto en entrenamiento como en equipo, eran más que limitantes.
Es por ello que los asesores militares norteamericanos propusieron para el año 1961 conformar una fuerza mecanizada a nivel compañía (2) que estuviera bien entrenada y equipada con los nuevos transportes blindados de personal M-113. Las mismas serían destinadas a las Divisiones de Infantería 7 y 12 del ejército vietnamita.
Una vez más los asesores tuvieron que hacer frente a la desorganización y escasa preparación de las fuerzas locales, tanto de sus tropas como de sus mandos, por lo que la fase de entrenamiento inicial tuvo que ser prolongada.
Las nuevas compañías mecanizadas adoptarían la organización ternaria norteamericana, junto con pelotón de apoyo y compañía de comando.
Los enfrentamientos iniciales demostrarían la falta de experiencia de las fuerzas vietnamitas, las cuales en muchos casos echaban la culpa de los resultados a ciertas falencias del M-113. Sin embargo, a medida que fueron transcurriendo el tiempo y los combates, las nuevas unidades irían obteniendo mayor experiencia, lo que se reflejó en mejores resultados.

Una de las operaciones que tendría un profundo impacto en el empleo de la infantería mecanizada, tendría lugar en septiembre de 1962. Pese a las advertencias de los asesores norteamericanos, que no consideraban apto el terreno para operaciones mecanizadas gracias a la información obtenida por vuelos de reconocimiento, los oficiales vietnamitas de la 7ma División hicieron avanzar sus M-113 por la llanura de Thap Muoi. Una vez avistado el enemigo, la orden fue realizar un asalto frontal (a contrario de lo que recomendaban los asesores, los cuales preferían que se flanquease a la fuerzas enemigas), por lo que lo blindados avanzaron rápidamente hacia las posiciones de los guerrilleros del Viet Cong, tomándolas completamente desorganizadas y por sorpresa. Los infantes abrirían fuego con las ametralladoras M-2 y con sus fusiles, desde las escotillas superiores de los M-113.
Pese al éxito de la maniobra, el asesor norteamericano presente en la batalla logró convencer a los oficiales vietnamitas para que obligasen a su infantería a combatir desmontada de los blindados, lo que resultaría en un grave error, ya que el pantanoso terreno limitó seriamente el movimiento de la tropa, la cual comenzaría a desorganizarse y a caer bajo fuego del enemigo, que había podido reorganizarse gracias a la pausa del asalto.
Les tomaría un par de horas al ejército vietnamita reorganizarse y montar de nuevo en sus M-113, para finalmente hacerse con el campo de batalla.

El combate en Thap Muoi dejó en evidencia ciertas falencias en la doctrina norteamericana, la cual abogaba para que la infantería combatiese desmontada. A partir de esta experiencia, los soldados vietnamitas pasarían a combatir desde sus M-113, utilizándolos como vehículos de combate. Esta misma lección sería prontamente aprendida y puesta en práctica por los norteamericanos.

El éxito con las nuevas compañías mecanizadas dejó en claro la importancia de contar con vehículos ligeros pero altamente móviles. Pero estos logros no debían limitarse únicamente al equipamiento, sino que para lograrlos debía realizarse hincapié en el elemento de infantería, el cual sin un adecuado entrenamiento, conducción y tácticas, podía ser fácilmente derrotado por una fuerza enemiga considerablemente inferior.

Las constantes operaciones en Vietnam demostraron ciertas falencias del M-113. Una de ellas era la vulnerabilidad contra minas y armamento anti-tanque (a medida que fue apareciendo en el teatro de operaciones), lo cual fue solucionado en el terreno de diferentes maneras, ya sea adoptando la costumbre de “alfombrar” el piso del blindado con bolsas de arena, o utilizando partes de orugas y cajas de munición rellenas de tierra en los laterales.
También quedó demostrado que el tirador de la ametralladora pesada M-2 estaba excesivamente expuesto al fuego enemigo, por lo que surgieron soluciones improvisadas, como la fabricación de escudos empleando acero de vehículos fuera de servicio.

Esta última adición de protección, junto a la necesidad de contar con mayor poder de fuego daría nacimiento al ACAV (vehículo de asalto de caballería blindada). Entre algunas de las modificaciones, la más importante consistía en equipar al M-113 con una torreta y escudo para la ametralladora M-2 del comandante así como también la adición de 2 ametralladoras medias M-60 a los laterales del compartimiento de carga, las cuales también contaban con escudos balísticos y eran servidas por los infantes que se asomaban por las escotillas superiores.
Dentro del nuevo paquete de protección también se incluiría una placa de titanio que sería utilizado como blindaje inferior, a los fines de mejorar las probabilidades de supervivencia ante la deflagración de una mina.

M-113A1 en la versión ACAV dotado con el vulnerability reduction kit, durante la guerra de Vietnam. El blindado pertenece al Regimiento Blackhorse Imagen: Dave Watters.
M-113A1 en la versión ACAV dotado con el vulnerability reduction kit, durante la guerra de Vietnam. El blindado pertenece al Regimiento Blackhorse Imagen: Dave Watters.

Estas nuevas modificaciones en el M-113, junto con la nueva doctrina de combatir desde el vehículo, tuvieron como consecuencia la creación de un programa para el desarrollo de un vehículo de combate de infantería, el cual en un futuro se convertiría en el programa MICV.
Debido a que el nuevo VCI no estaría disponible a corto plazo, le sería encargada a FMC la presentación de diferentes prototipos utilizando como base el ya conocido M-113. Uno de los modelos que vería una limitada producción sería el XM734, el cual contaba con periscopios y troneras en sus laterales y en la rampa trasera, lo que le permitiría a los infantes realizar fuego desde el interior. También se evaluaría equiparlo con diferente configuración de armamento, desde la cúpula clásica con la ametralladora M-2, a cúpulas M74 armadas con dos ametralladoras .30 y con la torreta M27 que disponía de cañón M139 de 20mm.
Para mejorar la protección frente a los nuevos RPG-7 y proyectiles HEAT, se probaría un blindaje del tipo reja.

Otro de los prototipos que saldría a la luz en la búsqueda de un VCI, sería el XM765. FMC utilizaría nuevamente como base la planta motriz, transmisión y sistemas de rodamiento del M-113, realizando modificaciones en la parte superior trasera del casco, la cual era inclinada y poseía troneras junto con periscopios. A los fines de mejorar la protección con respecto al M-113, se utilizaría blindaje espaciado de acero laminado en el frente y laterales.
Luego de las pruebas pertinentes en el Aberdeen Proving Grounds, quedaría demostrado que pese a ser un diseño satisfactorio, al XM765 le faltaban detalles por pulir. A la pérdida de movilidad como consecuencia del blindaje adicional, se le sumaba ciertos problemas para evacuar los gases y humo del interior del vehículo cuando se realizaba fuego desde su interior. La configuración de su tanque de combustible, el cual era interno, también recibió críticas.
FMC debería solventar las falencias en su nuevo blindado, pero algo quedaba claro: con varios programas iniciados, el camino hacia un vehículo de combate de infantería para el US Army se había iniciado.

En la búsqueda de un VCI para el US Army se desarrollarían varios prototipos. En las fotos se pueden apreciar dos de ellos: En la 1era, un XM-734, ahora perteneciente a una FFSS. En la 2da foto, el XM-765, del cual se puede apreciar claramente los laterales traseros y la disposición de las troneras. Imagen: Internet/ Aberdden Proving Grounds.
En la búsqueda de un VCI para el US Army se desarrollarían varios prototipos. En las fotos se pueden apreciar dos de ellos: En la 1era, un XM-734, ahora perteneciente a una FFSS. En la 2da foto, el XM-765, del cual se puede apreciar claramente los laterales traseros y la disposición de las troneras. Imagen: Internet/ Aberdden Proving Grounds.

El programa MICV.

En el año 1963, Alemania Federal y los Estados Unidos habían firmado una serie de acuerdos para iniciar el desarrollo de lo que sería el futuro tanque: El MBT-70.
Este nuevo blindado excedería con creces las capacidades de movilidad y protección del M-113, por lo que sería necesario el desarrollo de un moderno VCI para que lo acompañase en el campo de batalla.
Este nuevo programa denominado MICV (Vehículo de Combate de Infantería Mecanizada), tenía como meta introducir en servicio el nuevo modelo VCI recién a inicios de la década del ’70, por lo que se hizo necesario contar con una solución provisional. Dicha tarea sería encomendada a Pacific Car and Foundry Co. la cual debería diseñar y fabricar 5 prototipos de lo que se denominaría XM701 (también conocido como MICV-65). El nuevo diseño utilizaría componentes de los blindados M-109 y M-110, lo que en parte facilitaría su futuro mantenimiento.

Los primeros cinco vehículos pilotos estarían listos para mediados de 1965. En 3 de ellos se utilizaría acero para la construcción de su casco mientras que para los 2 restantes se probaría con aleaciones de aluminio. Todos los prototipos estaban equipados con una torreta biplaza hecha de acero, la cual estaba armada con un cañón M139 de 20mm y con una ametralladora coaxial M73 de calibre 7,62mm. A lo mencionado, debe sumase el armamento de los infantes, los cuales poseían troneras y periscopios para emplear 2 ametralladoras M-60 y 5 fusiles M-14.
Con una tripulación de 12 hombres (conductor, comandante, tirador y 9 soldados), el XM701 estaba propulsado por un motor diesel Allison XTG-411-2A el cual le proporcionaba 425hp y una velocidad máxima de 65km/h.
Completamente anfibio, también disponía de protección NBQ gracias a su filtro de partículas E51, el cual permitía operar a los infantes sin sus máscaras gracias a su capacidad de presurización. Para la comodidad de estos últimos se había previsto la inclusión de baño y estufa, ya que se esperaba que pasasen más de 24hs dentro del VCI.

Vista posterior de un XM-701 equipado con una torreta armada con ametralladoras calibre 7,62mm.  Este modelo, pese a aplicar las lecciones aprendidas a lo largo de los años, no entraría en servicio por cuestiones técnicas y presupuestarias. Imagen:  Aberdeen Proving Grounds.
Vista posterior de un XM-701 equipado con una torreta armada con ametralladoras calibre 7,62mm. Este modelo, pese a aplicar las lecciones aprendidas a lo largo de los años, no entraría en servicio por cuestiones técnicas y presupuestarias. Imagen: Aberdeen Proving Grounds.

Pese a las innovaciones en su diseño, el XM701 no entraría en producción ya que la guerra en Vietnam acapararía casi todos los recursos financieros además de presentar algunos inconvenientes con su planta motriz y de resultar excesivamente pesado para ser aerotransportado.
Sin embargo, las lecciones aprendidas durante las pruebas realizadas terminarían por allanar el camino hacia el futuro VCI del US Army.

Mientras los norteamericanos se involucraban cada vez más en el conflicto del sudeste de Asia y paralizaban importantes programas de defensa, los alemanes y soviéticos (incluso los franceses) demostraban estar un paso más adelante.

La contraparte soviética: El BMP-1.

Los soviéticos contaban con escasa experiencia en el empleo de vehículos para transporte de tropa. Ya desde la segunda guerra mundial era evidente esa falencia, ya que los esfuerzos económicos y materiales se habían enfocado en la producción de tanques y artillería. Pese a que la provisión de un blindado para el transporte de la infantería no entraba en los planes, algunos prototipos fueron desarrollados, pero no llegarían a salir de la etapa de pruebas.
Una vez finalizado el conflicto mundial, los soviéticos verían la necesidad de mecanizar a sus docenas de divisiones de infantería con un blindado de transporte. La solución más simple y económica fue el desarrollo del camión protegido BTR-152, el cual ofrecía una sensiblemente mejor protección en comparación con los camiones comunes pero su movilidad y capacidades resultaban inferiores frente a modelos empleados durante la 2da guerra mundial.

Ante estas notables carencias, a inicios de la década del ’50 se iniciaría el desarrollo y posterior producción del transporte de personal BTR-50P, el cual estaba basado en bastidor del tanque ligero PT-76.
Con una capacidad para más de 20 infantes, el nuevo transporte de tropas resultó un avance frente al BTR-152, ya que representaba una considerable mejora en cuanto a movilidad y protección. Pese a ello, también manifestaba ciertas falencias de diseño. Una de las más importantes era que carecía de un portón trasero, por lo que los infantes debían montar y desmontar del blindados desde las escotillas superiores, lo cual representaba una ardua y peligrosa tarea si se realizaba bajo fuego enemigo.

Con el inicio de la década del ’60, la doctrina soviética respecto del empleo de la infantería mecanizada sufriría cambios. Una de las razones fue la necesidad de contar con vehículos más pequeños, con capacidad para transportar solo una sección ya que el entrecruzamiento de unidades en blindados más grandes generaba dificultades a la hora de impartir ordenes una vez desmontados.
También tendría importante injerencia el futuro campo de batalla nuclear, donde se debía evitar la acumulación de tropas, por lo que sería necesario que las mismas fueran altamente móviles, a los fines de no ofrecer un blanco fácil, y que las mismas contasen con un vehículo que las protegiese en el ambiente NBQ.
La motorización de las divisiones de infantería soviéticas resultaba más que necesario.

Fue allí donde aparecieron dos soluciones: Uno a rueda, el cual sería el BTR-60P y otro a oruga, el cual sería denominado BMP.
La principal diferencia entre ambos vehículos (además de las obvias) era el costo. La solución de rueda era la más económica, tanto para su fabricación como para su posterior mantenimiento. Mientras que el BMP resultaba excesivamente caro, más si tenemos en cuenta la cantidad de unidades que había que equipar. Su adopción no sería sin cierta controversia inicial.

El desarrollo del BMP se iniciaría por el requerimiento de un vehículo de combate de infantería altamente móvil, que fuera anfibio y que tuviera la capacidad de acompañar y combatir junto a los tanques.
Serían varios los prototipos presentados por las diferentes oficinas de diseño, las cuales utilizaron diferentes configuraciones a los fines de cumplimentar con lo establecido. Hubo un modelo a rueda 8×8, de oruga clásica e incluso una configuración mixta ruedas-orugas.
Todos los diseños experimentales deberían ser capaces de acomodar un nuevo sistema de armamento que consistía en una torreta monoplaza armada con un cañón de baja presión de 73mm (denominado Grom), secundado por una ametralladora coaxial PKT de 7.62mm y un riel montado sobre el cañón para lanzar el misil antitanque 9M14 Malyutka (Sagger en el código OTAN).

Una vez iniciadas las evaluaciones en los campos de prueba de Kubinka, los modelos a ruedas y de configuración mixta resultarían rápidamente desechados, quedando entre los modelos finalistas el объект 914 de la ofician Gavalov y el объект 765 de Isakov. Este último modelo resultaría ser el ganador gracias a la disposición del compartimiento de tropa, el cual contaba con dos escotillas traseras para el embarque y desembarque de la infantería, ha diferencia de su competidor, que disponía de escotillas en el techo.

La producción del nuevo vehículo de combate de infantería BMP-1 se iniciaría en 1966, entrando en servicio en el ejército soviético en el año 1969.
El BMP-1 era capaz de transportar 10 soldados (conductor, comandante y 8 infantes), los cuales disponían de troneras y periscopios para realizar fuego desde el interior del vehículo. También poseían protección NBQ gracias al sistema PAZ, el cual sellaba el vehículo y filtraba el aire una vez detectada la amenaza.

La principal amenaza que presentaba el BMP-1 para las fuerzas occidentales era su gran poder de fuego. El cañón de baja presión de 73mm tenía un alcance teórico de 1300 metros, pero su rango efectivo resultó ser de 800 metro o menos (500 metros según la experiencia Siria). Complementando al cañón se encontraba el misil antitanque 9M14 Malyutka, el cual era de guía manual (MCLOS) y le proporcionaba al BMP-1 una capacidad antitanque con un alcance teórico de 3000 metros.
Para fuego de apoyo y supresión se contaba con una ametralladora coaxial PKT calibre 7,62, la cual tenía un alcance de 1500 metros.

BMP-1 perteneciente al Nationale Volksarmee vadea un curso fluvial junto a VCBRs BTR-60. Imagen: Internet
BMP-1 perteneciente al Nationale Volksarmee vadea un curso fluvial junto a VCBRs BTR-60. Imagen: Internet

Como todos los vehículos blindados en servicio, el BMP-1 tenía importantes falencias. El diseño compacto del mismo significaba que elementos críticos como combustible, munición y personal estaban ubicados de tal manera que cualquier tipo de penetración del casco produciría un importante daño en la movilidad de vehículo o en su personal.
El armamento poseía ciertas limitaciones, como por ejemplo el cañón de 73mm, el cual no estaba estabilizado y utilizaba munición similar al RPG-7 (con aletas), lo que significaba que en presencia de vientos cruzados la misma perdía precisión. La necesidad de elevar el cañón luego de cada disparo también resultaría un problema, ya que le impedía al tirador poder realizar correcciones de fuego.

El misil Malyutka también demostraría falencias, no solo con su sistema de guiado sino que para dispararlo el vehículo tenía que detener la marcha, convirtiéndolo en un blanco fácil para el enemigo. A su vez, la tarea de recarga del misil era excesivamente lenta por lo que la cadencia de fuego se veía reducida al lanzamiento de un misil por minuto.

Hacia inicios de 1970 eran muchos los que se preguntaban dentro del ejército soviético si el BMP-1 era necesario dentro de la estructura de la fuerza, tanto por su rendimiento como por el alto costo de producción y mantenimiento.

El VCTP Marder alemán.

Con la futura entrada en servicio del nuevo tanque Leopard 1, el Bundeswehr se enfrentaba ante un nuevo problema: La necesidad de contar con un nuevo VCI que suplantase al ya anticuado HS30 Lang.
Ya en el año 1959, y con la producción del HS30 a mitad de camino, el personal de la Escuela de Blindados de Münster se había planteado los requerimientos básicos para lo que sería el futuro Schützenpanzer de ejército alemán. Entre ellos se encontraba la necesidad de contar con una plataforma veloz y altamente móvil, con gran capacidad para operar en el terreno, lo que le permitiría seguir a los MBT durante maniobras ofensivas.
Tenía que disponer de una capacidad para operar todo tiempo, proporcionarle a la infantería la capacidad de combatir desde el interior del vehículo, tanto objetivos terrestres como aéreos, poseer protección NBQ, disponer de un amplio compartimiento de tropa, estar armado con un cañón automático de 20mm y ser de fácil mantenimiento, utilizando componentes y equipos ya presentes en el Bundeswehr.

A inicios de 1960 se daría la orden a diferentes compañías para que iniciasen la producción de 7 prototipos. Las empresas involucradas serían el Rhenstahl Group (Hanomag) por un lado y la sociedad Henschel AG – Mowag por el otro. (Mowag se retiraría del programa en el año 1968, dejando a cargo a Thyssen Industrie AG Henschel)
Los prototipos iniciales serían influenciados por el diseño del HS30, siendo evaluados inicialmente los desarrollos presentados por Henschel, Mowag y Hanomag. Estos últimos serían los primeros en estar armados con un cañón de 20mm.
El período de prueba inicial se extendería más de lo planeado, ya que diferentes agencias oficiales e incluso los aliados de la OTAN querían estar al tanto del desarrollo del nuevo vehículo de combate de infantería.
En los años 1963 y 1965 serían evaluados los prototipos de 2da y 3ra generación respectivamente, apareciendo la configuración de la planta motriz en la parte frontal así como la provisión de la ametralladora a control remoto. Las evaluaciones, que harían hincapié en los parámetros de combate, todavía demostrarían ciertos puntos débiles que necesitarían más desarrollo.

Para el año 1966, el nuevo requerimiento sería una torreta biplaza blindada dotada con un cañón automático de 20mm, la cual sería provista por Wegmann. La presencia de la nueva torre biplaza llevaría a montar el cañón externamente.
Entre las nuevas modificaciones en los prototipos de 3era generación se encontraba la provisión de periscopios y troneras para los infantes, el reemplazo de las 2 grandes escotillas superiores por 4 más pequeñas.
Luego de extensas pruebas, serían encargados 10 vehículos de pre-serie los cuales acusarían un peso de 26.5 toneladas sin los faldones.
Estos vehículos iniciales serían nuevamente puestos a pruebas de tipo industrial, logrando satisfacer las altas demandas. Finalmente, sería el Bundeswehr el encargado de llevar las pruebas finales, tarea para la cual se designó a la Escuela de Blindados 2 y al Batallón Escuela de Infantería Blindada 92. Los nuevos ensayos demostrarían no solo la necesidad de contar con tripulaciones y personal de mantenimiento altamente capacitado sino también algunos detalles finales, los cuales serían resueltos por el Bundeswehr con apoyo de las industrias involucradas.
El resultado final sería un vehículo de combate de infantería tecnológicamente complejo y avanzado, que ofrecía ventajas nunca antes vistas en vehículos similares, tales como visión nocturna, gran velocidad, excelente movilidad y una inmejorable capacidad todoterreno.

Tripulación completa de un Spz Marder 1 perteneciente al Panzergrenadier Batallion 71 del Bundeswehr. Entre el armamento que se puede apreciar en la imagen se distinguen fusiles H&K G-3, subfusil Uzi (de dotación de la tripulación) y un PzF 44. Imagen: Panzergrenadier Batallion 71.
Tripulación completa de un Spz Marder 1 perteneciente al Panzergrenadier Batallion 71 del
Bundeswehr. Entre el armamento que se puede apreciar en la imagen se distinguen fusiles
H&K G-3, subfusil Uzi (de dotación de la tripulación) y un PzF 44. Imagen: Panzergrenadier
Batallion 71.

En el año 1971 llegaría la orden para producir 2136, los cuales serían producidos por la empresa Mak, de Kiel, y por Rheinstahl AG, de Kassel.
Los primeros vehículos de serie serían entregados al Bundeswehr en mayo de 1971, siendo bautizados en el acto de entrega como Schützenpanzer Marder.

Mientras en el continente europeo aparecían estos nuevos VCIs (años más tarde también se les sumaría el AMX-10P del Armée de Terre francés), el US Army todavía se debatía para conseguir un VCI propio.

La continuación del programa MICV.

Con la cancelación del MICV-65/XM701, el US Army creó una comisión Casey, la cual tendría la tarea de determinar si para las condiciones de aquella época era necesario o no contar con un MICV.
La comisión Casey, apoyándose en las experiencias de Vietnam y en los desarrollos de los soviéticos y alemanes, pronto concluiría la imperiosa necesidad del US Army de contar con un VCI.
Una de laz razones principales para tal decisión fue el profundo cambio que estaban sufriendo las fuerzas terrestres soviéticas, las cuales estaban mecanizando todas sus unidades mecanizadas con los vehículos de transporte de tropa BTR-60P y con los vehículos de combate de infantería BMP-1. Ante la potencia de fuego y protección que ofrecían los diseños soviéticos, el M-113 quedaría sensiblemente retrasado y era poca la amenaza que representaría contra los blindados mencionados.

El programa MICV sería nuevamente reabierto en el año 1968, y empezaría a analizar propuestas de la industria local así como evaluar la posibilidad de incorporar el Schützenpanzer Marder.

Uno de los desarrollos evaluados sería el M-113A1 PI (Product Improved), el cual fue desarrollado de manera privada por la ya conocida empresa FMC.
Este nuevo blindado, tomando las lecciones aprendidas del XM765, sería equipado con un motor diesel y una suspensión mas potentes, lo que le permitiría absorber con facilidad el nuevo blindaje sin sufrir penalizaciones en su movilidad.
La introducción de espuma de poliuterano entre el casco y el blindaje de acero facilitaría la flotación del vehículo, la cual también se vio favorecida por la introducción de una mas grande y mejorada plancha de vadeo montada en la parte frontal. Para mayor seguridad, los tanques de combustibles serían montados en el exterior del vehículo, en su parte trasera.
El M-113A1 PI podía ser dotado con la clásica cúpula armada con una ametralladora pesada M-2 .50 o con una estación remota armada con un cañón M139 de 20mm.

El US Army evaluaría el nuevo diseño de FMC, pero lo descartaría ya que ahora buscaba con VCI con mejor protección y que fuese capaz de operar junto al futuro MBT M-1 Abrams.

Para suerte de FMC, los holandeses se mostrarían interesados en el M-113A1 PI, el cual luego sería modificado a requerimiento de los nuevos interesados.
De esta forma nacería el AIFV (YPR765 para el ejército holandés), el cual reemplazaría su antiguo armamento por una torreta armado con un cañón Oerlikon KBA de 25mm y con una ametralladora coaxial MAG 7,62,
FMC recibiría la primera orden de compra en el año 1975, siendo entregados los primero ejemplares al ejército holandés en el ’77.
Del AIFV/YPR765 se desarrollarían un gran número de variantes, entre ellas: ambulancia, anti-tanque, carga, puesto de radar, diferentes versiones de puesto de comando, de recuperación y tractor de mortero.

Una de las propuestas para el MICV: El FMC XM-765. Pese a no encontrar lugar en el US Army, este modelo sería exportado a Holanda bajo la denominación YPR-765. Imagen: Aberdeen Proving Grounds
Una de las propuestas para el MICV: El FMC XM-765. Pese a no encontrar lugar en el US Army, este modelo sería exportado a Holanda bajo la denominación YPR-765. Imagen: Aberdeen Proving Grounds

En el año 1972 el TACOM solicitaría a FMC, Chrysler Corp. y Pacific Car and Foundry Co. que presentasen nuevos prototipos para el programa MICV, siendo elegido el diseño de FMC, el cual había basado su nuevo diseño en el AIFV, dotándolo con un motor más potente y un blindaje mejorado. Recibiría la denominación XM723.

Los 3 primeros prototipos del XM723 serían entregados entre 1974 y 1975. Para los mismos se habían utilizado componente del transporte anfibio LVTP-7 en servicio en el USMC, lo que le permitió ser más grande y pesado en comparación con el AIFV.
El nuevo VCI estaba equipado con una planta propulsora diesel Cummins, la cual estaba montada en la parte frontal del casco y le proporcionaba una potencia de 450hp. La transmisión era una del tipo hidromecánica y sería provista por General Electric.
Para la fabricación del casco se habían utilizado aleaciones de aluminio 5083 y 7039 mientras que un nuevo blindaje espaciado de acero/aluminio protegería los laterales y parte trasera del vehículo contra impactos de munición 14,5mm. La plancha de vadeo montada en la parte frontal, además de permitirle ser anfibio, le proporcionaba igual protección.

La configuración de la tripulación y tropa era similar al AIFV: Conductor, comandante, tirador ubicado en la torreta monoplaza y 8 infantes en el compartimiento de tropa, los cuales contaban con periscopios y 6 troneras para hacer fuego con 6 subfusiles M3A de calibre .45
Durante la etapa de pruebas la torreta estaría armada con el ya conocido cañon M139 de 20mm y con el XM236 del mismo calibre. Inicialmente debería haber estado equipada con el cañon Bushmaster de 25mm, pero retrasos en el diseño del mismo hicieron que se decantase por los modelos mencionados.
Junto al cañón se encontraba una ametralladora coaxial de 7.62mm, la cual también vio cambiar de modelo: De la inicial M219 se pasaría a la XM238, la cual derivaba de la M-60.

Con un peso de combate que se aproximaba a las 20 toneladas, el XM723 podía marchar a una velocidad máxima de 75 km/h y en el agua, a 3 km/h. Su radio de acción era superior a los 480 kilómetros.

El FMC XM723 finalmente pareció encaminar el programa MICV. Se puede identificar a simple vista por la torreta monoplaza y por la gruesa plancha de vadeo. Imagen: FMC.
El FMC XM723 finalmente pareció encaminar el programa MICV. Se puede identificar a simple vista por la torreta monoplaza y por la gruesa plancha de vadeo. Imagen: FMC.

El XM763 sería constantemente evaluado a lo largo de los años 1975 y 1976, donde aparecerían problemas con la suspensión y transmisión, pero los mismos serían prontamente resueltos. La mayor preocupación con respecto al XM763 sería su elevado costo en comparación con el M-113, ya que el US Army, luego de la pausa que implicó el conflicto en Vietnam, estaba embarcado en ambiciosos programas que habían sido demorados y que ahora no contaban con el apoyo presupuestario suficiente. Entre ellos se encontraban el reemplazo de los helicópteros UH-1 y AH-1, un nuevo MBT, nuevos sistemas de defensa aérea, entre otros.

Debido a la escasez de financiación, uno de los programas que terminaría por afectar el desarrollo del Bradley sería el programa ARSV. El propósito de este último era el desarrollo de un vehículo de exploración que reemplazase a los fallidos M-114 y M-551 (este último continuaría formando parte de las unidades aerotransportadas), luego de la experiencia obtenida en los campos de batalla de Vietnam.
El programa ARSV empezaría a evaluar prototipos en el año 1977 y entre los requerimientos de los mismos figuraban que podían ser tanto a rueda como a orugas, estar equipado con el todavía non nato cañón Bushmaster, el cual debería estar estabilizado y contar con telémetro laser. Las especificaciones automotrices solicitaban que fuera anfibio y que tuviese la capacidad de marchar más de 480 kilómetros a velocidades próximas a los 80 km/h, con un peso de combate de alrededor de 7,8 toneladas.

Finalmente, los diseños elegidos sería los de Lockheed Missile and Space Co, con su solución a ruedas denominada XM800W y FMC con su diseño a orugas denominado XM800T.
Ambos modelos serían profusamente evaluados y comparados con otros modelos de vehículos de exploración (como por ejemplo el Scimitar, el Lynx, M-113A1, por nombrar algunos) saliendo finalmente ganador FMC con su XM800T.
Nuevamente, los recortes presupuestarios impedirían que este promisorio vehículo de exploración entrase en producción. Su reemplazo vendría de la mano del futuro Bradley.

 

Los concursantes del fallido programa ARSV: El que seria el ganador, el FMC XM- 800T y el modelo propuesto por Lockheed, el XM-800W. Imagen: Abredeen Proving Grounds.
Los concursantes del fallido programa ARSV: El que seria el ganador, el FMC XM-800T y el modelo propuesto por Lockheed, el XM-800W. Imagen: Abredeen Proving Grounds.

 

En el año 1976 se establecería una nueva comisión denominada Larkin (en honor al general que estaba a cargo de la misma), la cual tendría nuevamente las tareas de evaluar la necesidad de contar con un MICV, de si era posible encontrar un modelo extranjero que se adaptase a los requerimientos del US Army y de analizar la posibilidad de amalgamar los programas ARSV/MICV a los fines de obtener una plataforma en común.

Ciertos informes de inteligencia indicaban que los soviéticos no estarían del todo contentos con el rol de combate de sus nuevos BMP, ya que al parecer resultarían inadecuados en confrontaciones tanto de tipo convencional como nucleares.
Sin embargo el conflicto Árabe-Israelí de 1973 demostraría la necesidad de que los tanques contasen con un apoyo directo de la infantería blindado. Las fuerzas de las IDF pagarían caro esa carencia, siendo destruidos cientos de tanques en el Golán y en el Sinaí por la acción de la infantería y su armamento antitanque (principalmente misiles 9M14 Malyutka y RPG-7). El empleo de ATGMs se mostraría como una opción para la OTAN para emparejar su inferioridad numérica de tanques frente a los soviéticos (relación 1:3).

En su búsqueda por una alternativa extranjera que cumplimentase los requisitos del MICV, la comisión puso su atención en el Schützenpanzer Marder del Bundeswehr, pero pronto quedaría descartado por su alto precio, por ser muy pesado, por no ser anfibio y por carecer de un blindaje y armamento adecuado. (El cañón de 20mm no estaba estabilizado, entre otros detalles.)
También sería evaluado el AMX-10P francés, el cual sufriría la misma suerte que el Marder. Gracias a la victoria israelí, miembros de la comisión tendrían la posibilidad de examinar de cerca a los nuevos BMP-1 capturados a los sirios, los cuales no habían tenido un bautismo de fuego del todo satisfactorio.

Finalmente la comisión Larkin decidiría que la unión de los programas ARSV/MICV sería lo más conveniente, para lo cual se desarrollaría una nueva torreta biplaza armada con el cañón de 25mm Bushmaster y lanzadores de misiles TOW. Esta ultima configuración, que recibiría la denominación TBAT-II, sería por requerimiento del arma de caballería.
Empleando como base el ya mencionado XM723 junto a los nuevos requerimientos propuestos, se daría por iniciado el desarrollo final que terminaría en el Bradley.

Dentro de lo que ahora sería denominado Future Vehicle System (FVS), los ahora denominados XM-2 (versión de infanería) y XM-3 CFV (caballería) diferían de la configuración final del XM723, ya que tanto el casco como el blindaje espaciado serían modificados al igual que el sistema de rodamiento, la transmisión y la escotilla del conductor.
Los nuevos vehículos estaban equipados con una torreta biplaza en la cual se acomodaban el comandante (derecha) y el tirador (izquierda). Estaba armada con un cañón estabilizado M242 Bushmaster de 25mm, una ametralladora coaxial de 7,62mm MAG58 (luego designada M-240C) y un lanzador doble de misiles antitanque BG-71 TOW montado del lado izquierdo. Tanto el comandante como el tirador contarían con una gran cantidad de periscopios a los que se sumarían equipos de visión nocturna y adquisición de blancos día/noche. La adopción de esta configuración cañón/misil sería calificada como uno de los elementos primarios de la defensa activa móvil antitanque.

El cañón Bushmaster era de doble alimentación, lo cual le permitía cambiar el tipo de munición de forma instantánea. Esta última podía ser de tipo alto explosivo (HE) y antiblindaje de tipo sabot (APDS), permitiéndole penetrar el casco del BMP-1 a más de 800 metros. (La cual era la distancia efectiva del cañon de 73mm).
Gracias a la estabilización de la torreta, el M-2/M-3 Bradley era capaz de adquirir tanto blancos terrestres como aéreos. Para ello tenían disponible un total de 300 disparos de 25mm para uso inmediato, y 600 – 1200 tiros, respectivamente, almacenados en el casco.

Del lado izquierdo de la torreta biplaza se encontraba el lanzador doble de misiles antitanque BGM-71 TOW, el cual pronto sería apreciado por la infantería, ya que aumentaría considerablemente su capacidad anti-blindaje.
La Unidad Integrada de Visión/Mira proporcionaba una capacidad de visión termal y de día/noche 4x-12x respectivamente. A su vez estaba encargada de funcionar como director de tiro para el armamento del vehículo. En caso de emergencia, el tirador además de contar con un sistema de capacidades similares 5x, también disponía de sistemas duplicados.
Es en el compartimiento de tropa donde el M-2 y M-3 se diferencian. En la versión VCI, hay lugar suficiente para acomodar 6 soldados los cuales disponen de 6 troneras provistas de periscopios que le permitirían hacer fuego con sendos fusiles automáticos M-231 de 5,56mm. Pese a que la precisión que se obtenía era más bien escasa, resultaba una manera de aumentar la capacidad de fuego de supresión.
En la versión M-3, la capacidad de transporte es de 2 exploradores, ya que la mayor parte del espacio se utilizaría para acomodar munición adicional para el cañón de 25mm y más misiles Dragon y TOW. En un inicio se planeó intentar acomodar una motocicleta en el interior del M-3, para ser utilizada por lo exploradores. La idea pronto sería descartada, ya que el tanque de combustible de la misma no se encontraba protegido, aumentando el peligro de incendio.

El Bradley se encontraba impulsado por una planta propulsora diesel Cummins VTA-903 capaz de proporcionarle 500hp. Junto a la transmisión hidroneumática HMPT-500 provista por General Electric, el Bradley era capaz de alcanzar una velocidad superior a los 60km/h con un radio de acción superior a los 480 kilómetros. En el agua, luego de que se levantara una barrera junto con la plancha de vadeo, el Bradley podía sobrepasar los 7km/h impulsado por sus orugas.

Con respecto a la protección, el casco del M-2/M-3 había sido construido con aleaciones de aluminio 5083 y 7039, mientras que el blindaje espaciado estaba realizado con placas de acero laminado de ¼ de pulgada. Esta combinación le otorgaba una protección de 360º contra munición 14,5mm y contra esquirlas de 152mm.
Una placa de acero laminado de 3/8 pulgadas también sería ubicada en la parte inferior del vehículo a los fines de proporcionarle una mejor protección contra el efecto de las minas antitanque.

Una de las primeras controversias que acarrearía la adopción del XM2 sería la disposición de su tripulación. Con una capacidad de transporte de tropa reducida por la presencia de la torreta biplaza, la sección de infantería se vería reducida de 9 a 7 hombres. Más adelante haremos mención de cómo se intentaría darle una solución a este problema, el cual a simple vista no parece complicado pero acarrearía importantes modificaciones en la doctrina de la infantería blindada.

El prototipo final del MICV: El XM-2, ya equipado con la torreta biplaza armada con el cañón de 25mm Bushmaster y el lanzador doble de misiles anti-tanque BGM-71 TOW. Imagen: FMC.
El prototipo final del MICV: El XM-2, ya equipado con la torreta biplaza armada con el cañón de 25mm Bushmaster y el lanzador doble de misiles anti-tanque BGM-71 TOW. Imagen: FMC.

En el año 1979 se los designaría oficialmente como Vehículo de Combate de Infantería IFV M-2 y Vehículo de Combate de Caballería CFV M-3. La idea inicial era bautizarlos en honor a los generales Bradley y Devers respectivamente, pero eran tan pocas las diferencias que finalmente se optaría por la primera opción.
La producción se iniciaría en enero de 1980 siendo entregados los primeros vehículos al US Army en mayo de 1981.

A mediados de la década de 1980, mientras aún se trabajaba en mejoras y modificaciones para los modelos base, el programa Bradley sería el centro de críticas por parte de la prensa no especializada.

A las críticas por su diseño, en comparación con otros modelos de VCI, también se les sumaría quejas por su costo, sobretodo cuando se comparaba con la familia de blindados M-113.
Pero donde mayor hincapié haría prensa sería en la protección que ofrecía el blindaje del M-2/M-3 Bradley y los efectos secundarios que podían tener la llamada vaporificación del aluminio. (Gases generados por la incineración del aluminio luego de un impacto)
Pese a haber completado satisfactoriamente con todas las pruebas de resistencia y destrucción que eran exigidas, y habe logrado mas que sobresalientes calificaciones en comparación con su antecesor (el M-113), llevadas a cabo en el National Training Center de Fort Irwin, el Laboratorio de Investigación Balística perteneciente al Aberdeen Proving Grounds realizaría en 1984 las pruebas pertinente para verificar los efectos que podía llegar a producir la mencionada vaporificación del aluminio.
Durante las pruebas, un Coronel Burton de la USAF manifestaría que las mismas no habían sido realistas y que habían sido arregladas para lograr resultados favorables. Esta queja sería prontamente filtrada a la prensa, la cual no demoraría en criticar nuevamente al programa.
Con el tema puesto a disposición de la opinión pública, el Congreso de los EEUU amenazaría con detener el programa, ordenando al GAO (Goverment Accounting Office) que monitoreara las futuras pruebas que se realizarían con el Bradley.

Aunque las pruebas no terminarían por determinar si los vapores que resultaban luego de ser alcanzado Bradley resultaban letales, si demostrarían la existencia de ciertas vulnerabilidades (blindaje) y aciertos (sistema de supresión de incendio) en el diseño del nuevo VCI, las cuales serían remediadas con modificaciones posteriores.

Lo que si quedó claro fue que por ese entonces no se podía exigirle a un VCI un nivel de protección similar a los tanques. Si esto último hubiese sido uno de los requerimientos iniciales, estaríamos hablando de un blindado mucho mas pesado, con el consiguiente aumento de precio de producción, ya que exigiría componentes más grandes y potentes.
Hago esta mención porque fue llamativo como se acusó al Bradley de ser vulnerable al fuego de misiles antitanque y de fuego de cañones de 120mm, cuando nunca fue planeado que un VCI (tanto el Bradley como sus contemporáneos) pudieran hacer frente a esas amenazas. (En el mejor de los casos, si minimizar sus efectos).

El Bradley sobreviviría a sus críticos y a las audiencias del Congreso, e iría evolucionando a medida que se iba acumulando la experiencia en su empleo.
Las primeras modificaciones incorporadas, denominadas Block I, serían de tipo eléctricas (a los fines de reducir las tareas de mantenimiento) así como la adopción de una nueva unidad de filtrado de partículas y la introducción de la nueva versión del misil antitanque BGM-71 TOW 2 junto con un lanzador de nuevo diseño, el cual sería blindado. A los fines de mejorar el espacio interno del vehículo, se lo dotaría con cajones de almacenamiento de munición ubicados detrás de la torreta.
Una vez adoptadas estas nuevas actualizaciones a la línea de producción en el año 1987, las variantes del Bradley pasarían a denominarse M-2A1 / M-3A1. Estas mismas modificaciones serían aplicadas a unidades fabricadas anteriormente.

Un Vehículo de combate de caballería M-3A1 Bradley avanza por las cales de un pueblo alemán durante el ejercicio REFORGER 1985. Una de las características distinguibles de la versión de caballería del Bradley son sus troneras anuladas. Imagen: US Army.
Un Vehículo de combate de caballería M-3A1 Bradley avanza por las calles de un pueblo alemán durante el ejercicio REFORGER 1985. Una de las características distinguibles de la versión de caballería del Bradley son sus troneras anuladas. Imagen: US Army.

Debido a los resultados nuevas pruebas de protección y supervivencia, y a la aparición del nuevo BMP-2 (armado con un nuevo cañón de 30mm), se decidió desarrollar la versión denominada HSV (High Survibability Vehicle), la cual terminaría por denominarse Block II o A2.
A diferencia de los modelos A1, la nueva actualización cambiaría notoriamente la apariencia externa del Bradley.
Las nuevas placas de blindaje de acero de ¼ de pulgada de espesor pasarían a proteger la parte frontal y posterior del casco, los laterales y la torreta. También serían agregados faldones con las mismas características. La nueva armadura, luego de realizadas las pertinentes pruebas de fuego, podrían hacer frente a impactos de 30mm.

Junto con la nueva configuración de protección externa vendría la capacidad de que se le pudiese agregar blindaje reactivo/pasivo en forma de módulos o ladrillos cúbicos independientes, los cuales podrían ser montados llegado el caso de ser necesitados. Al ser unidades independientes, una vez afectados por algún impacto o daño, los mismos podían ser reemplazados fácilmente.

A los fines de ofrecer una mejor protección a los tripulantes del compartimiento de tropa, se dotaría al Bradley de una cobertura interna de kevlar fabricada por DuPont, la cual proporcionaría protección contra esquirlas que resultasen en caso de un impacto. También se realizarían modificaciones en el sistema de extinción de incendios internos, el cual pasaría a ser dual, actuando ½ segundo después del inicial en caso de que existiese un segundo impacto.

El nuevo blindaje también significaría que el los infantes abordo del Bradley perderían la capacidad de realizar fuego desde las troneras laterales, ya que las mismas serían eliminadas (no así las traseras) junto con el periscopio frontal del lado izquierdo. Otra de las características externas del nuevo modelo A2 era el reemplazo del bulto protector de la ametralladora coaxial M-240C por placas de blindaje, así como un nuevo juego de ópticas.

El aumento de peso (se llegaría a las 30 toneladas con carga de combate y 33 toneladas con el blindaje reactivo/pasivo) conllevaría que tanto la planta propulsora como la transmisión y suspensión fuesen mejoradas. Para ello se reemplazó el anterior motor por un nuevo Cummins diesel VTA-903T, el cual podía desarrollar 600hp. La transmisión sería la mejorada HMPT-500-3 y la suspensión sería reforzada con nuevas barras de torsión.
Pese a estas nuevas mejoras automotrices, el Bradley vería decrecida levemente su performance en cuanto a velocidad y radio de combate.

M-2A2 Bradley perteneciente a la 24th Infantry Division de maniobras en Egipto. Una de las modificaciones más visible con respecto a la versión A1 es el blindaje lateral así como los nuevos faldones. Imagen: Senior Airman Steve M. Martin
M-2A2 Bradley perteneciente a la 24th Infantry Division de maniobras en Egipto. Una de las modificaciones más visible con respecto a la versión A1 es el blindaje lateral así como los nuevos faldones. Imagen: Senior Airman Steve M. Martin

Las pruebas con fuego real llevarían a que se realizasen modificaciones adicionales con respecto a la configuración del compartimiento de tropa, ya que en un inicio su capacidad había sido reducida de 7 a 6 asientos (En la versión de caballería, los exploradores pasarían a ocupar una banca al lado izquierdo). Con los nuevos resultados, se volvía a ganar espacio para el 7mo infante así como una nueva disposición interna para el almacenamiento de munición, en parte debido a la adopción del nuevo misil Javelin y del AT-4.
La producción de la nueva versión A2 se iniciaría a inicios del año 1989, e incluiría un total de 2033 unidades (entre vehículos nuevos y modelos A1 modernizados).

Hasta ahora hemos visto las tres versiones iniciales del Bradley y como fueron surgiendo. Pero no podemos seguir avanzando sin la necesidad de hacer un breve análisis de lo que significaría para la doctrina del US Army la introducción en servicio del M-2/M-3 Bradley.

La infantería mecanizada y el Bradley.

Previo a que el Bradley entrase en servicio, la Escuela de Infantería del US Army desarrollaría la doctrina de empleo de la infantería extrapolándola con respecto a la del M-113.
La nueva doctrina intentaría aplicar una vieja organización a un sistema moderno, focalizándose en el vehículo y en como este afectaba la organización de la infantería desmontada. Este primer paso conservador reconocería las capacidades del nuevo vehículo pero fallaría a la hora de detectar los problemas para entrenar y emplear a las unidades de infantería dotadas con el Bradley.
La entrada en servicio del Bradley significaría para la infantería mecanizada un revés, ya que afectaría su habilidad de fuego y maniobra.

La conformación de la sección de infantería mecanizada estaba compuesta en ese entonces (entrada en servicio del Bradley -1981) por 9 hombres, la cual pasaría a ser estar formada por dos elementos una vez que se adoptase el nuevo VCI: La montada (conductor, comandante y tirador), la cual permanecería en el vehículo y proporcionaría la base de fuego, y la desmontada (6 hombres), la cual debería desembarcar del vehículo y combatir con el apoyo que proporcionado por el VCI. Se debe entender que a capacidad de fuego y maniobra de este último elemento se vería seriamente restringida en caso de no poder contar con el apoyo del blindado.

Pese a que en teoría este concepto funciona, la separación de la infantería de su VCI, por mandato de la doctrina, invalida completamente el supuesto apoyo.
El ejemplo más claro es el establecido por la doctrina misma: Un pelotón de BFVs (4 vehículos) establece una base de apoyo (usualmente a más de 1km de distancia del objetivo), para que el elemento desmontado ataque la posición con el debido apoyo. Pero la doctrina fallaría al no identificar problemas tan simples como la configuración del terreno, el cual podía negar el apoyo de fuego mencionado. El concepto de empleo del BFV resultaba defectuoso al negarle a la sección de infantería la capacidad de fuego y maniobra.

En 1988 se intentaría mejorar las capacidades por medio de la modificación de la organización de las unidades mecanizadas equipadas con el Bradley consolidando las 3 antiguas secciones de 6 infantes en 2 nuevas secciones de 9 infantes, consiguiendo de este modo darle al elemento desmontado una capacidad mínima de fuego y maniobra.

Infantes pertenecientes a la 2nd Armored Division aguardan en el compartimiento de tropa de su M-2A1 Bradley durante ejercitaciones en el NTC de Fort Irwin. La entrada en servicio del Bradley implicaría importantes cambios en la doctrina de la infantería mecanizada del US Army. Imagen: William U. Rosemund.
Infantes pertenecientes a la 2nd Armored Division aguardan en el compartimiento de tropa de su M-2A1 Bradley durante ejercitaciones en el NTC de Fort Irwin. La entrada en servicio del Bradley implicaría importantes cambios en la doctrina de la infantería mecanizada del US Army. Imagen: William U. Rosemund.

Posteriormente a la Guerra del Golfo Pérsico, el Bradley sería nuevamente modificado al estándar A2 ODS, lo cual significaba entre otras cosas la reconfiguración del compartimiento de tropa, el cual ganaba espacio para 7 infantes. Esto llevó a una nueva organización de la infantería mecanizada, la cual agregaba a las 2 secciones previamente mencionadas, una sección de ametralladoras, la cual supuestamente debería proveer la base de fuego. Esta nueva teoría terminaría por reducir la capacidad de fuego y maniobra de la sección, ya que la nueva capacidad se centralizaría a nivel pelotón.

Aún hoy todavía se debate la conformación del elemento desmontado de la infantería mecanizada del Bradley, ya que la organización actualmente prevista de 3 secciones de 9 hombres lleva a que los mismos se tengan que repartir entro los 4 M-2 Bradley del pelotón. Esta separación de secciones y equipos acarrea efectos operacionales que incrementan el riesgo táctico, obligando a que las tareas de mando y organización, deban estar bien entrenadas para lograr el éxito.
La importancia de contar con una buena infantería se debe aprender una y otra vez. Se deben maximizar sus capacidades a los fines de evitar el fracaso. Si los infantes fallan, el equipo de armas combinadas también lo hará.

El Bradley en combate.

El M-2/M-3 Bradley recibiría su bautismo de fuego a inicio de la década de los ‘90s, durante la campaña realizada por la coalición aliada en contra de las fuerzas iraquíes lideradas por Saddam Hussein, las cuales habían invadido Kuwait a inicios de agosto 1990 y amenazaban con continuar su avance hacia Arabia Saudita.

Los primero elementos blindados en ser enviados serían los M-551 Sheridan pertenecientes a la 82nd Airborne Division y los M-60A1 Patton del USMC. Para fines de agosto se iniciaría la movilización de elementos pertenecientes a la 24th Infantry Division (Mech), los cuales se verían reforzados por otras divisiones de caballería, infantería y blindadas, una vez que Saddam Hussein no mostrase intenciones de retirarse de Kuwait y continuase amenazando con una posible invasión a Arabia Saudita.

El Bradley constituiría uno de los elementos principales en la estructura de las fuerzas de tareas combinadas norteamericanas, operando exitosamente junto a otros sistemas de armas como el tanque M-1 Abrams y el lanzador de cohetes múltiples MLRS.

Luego de meses de espera, reforzando y entrenando a las unidades en el desierto de Arabia Saudita, el 24 de febrero de 1991 la coalición aliada iniciaría la ofensiva terrestre para liberar a Kuwait. Pese a que el enemigo había estado sufriendo contante bombardeos aéreos desde el 17 de enero, sus fuerzas aún eran considerables en tamaño y fuerza (Se calculaban que unas 43 divisiones se encontraban presentes en el TO kuwaití).

Previa a la gran ofensiva, algunas unidades de exploración habían participado en combates terrestres contra fuerzas iraquíes. Una de estas fue el 3rd platoon, I troop, 3rd squadron perteneciente al 3rd Armored Cavalry Regiment. El 22 de enero, mientras realizaban una misión de exploración del flanco oeste de la 24th Infantry Division, los M-3 Bradley recibirían una solicitud de apoyo por parte de un puesto de observación perteneciente a la guardia nacional saudita, la cual se encontraba bajo ataque.
Luego de maniobrar sus CFVs a través del terreno y las bermas, los exploradores sorprenderían al enemigo, el cual se vería pronto bajo el fuego de los cañones de 25mm. El combate sería breve y desigual, resultando en una victoria para los aliados, constituyendo una importante enseñanza para la batalla que vendría.

Aproximadamente unos 2200 Bradley serían desplegados en el teatro de operaciones, estando constituido este importante número por todas las variantes existentes hasta el momento: M-2/M3, A1 y A2.
Las versiones más antiguas serían destinadas a unidades de reemplazo y como reserva para ir suplantando a las unidades que se fueran perdiendo en acción.
Al ser más capaces, las versiones A1 y A2 dotarían a las principales unidades blindadas y mecanizadas. Siendo la A2 la última versión en ser introducida, la misma no estaba totalmente estandarizada en el US Army, por lo que tuvo que recurrirse a los depósitos de Europa y al fabricante para poder reemplazar la mayor cantidad de M2/M3 básicos que habían sido llevados al teatro de operaciones.

Junto a lo que se posteriormente se denominaría los Big Five, el Bradley sería parte de un formidable poder terrestre. Para dar un ejemplo, la Division Combat Team del 24th Infantry Division, al iniciarse la ofensiva terrestre, contaría con 249 tanques M-1 Abrams, 218 Bradleys y más de 850 M-113 y derivados, estando apoyados por más de 80 helicópteros (entre ellos 18 AH-64 Apache), 114 piezas de artillería y 36 lanzadores múltples MLRS.

Una vez en combate, el Bradley demostraría de lo que era capaz, siendo ampliamente elogiado por su performance.
Entre los puntos más altos se encontraron su armamento. El cañon Bushmaster de 25mm resultaría letal no solo contra la infantería, vehículos y blindados ligeros, sino que se mostraría capaz de penetrar algunos modelos de tanques más anticuados, como el Type 59 chino. Esta capacidad de destrucción y precisión (promedio 6 disparos para destruir un blanco) se debía en parte a la nueva munición de uranio empobrecido M919, la cual demostraría poseer una importante capacidad de penetración, como así también a la capacidad que poseía el Bradley para hacer fuego, tanto en movimiento como de día o noche, o en condiciones de visibilidad adversas.
El misil TOW también se demostraría como una óptima adición para las unidades de infantería y caballería en la lucha antitanque. El BGM-71 sería capaz de dejar fuera de combate a cualquier blindado que estuviese en dotación en el ejército iraquí, incluido el T-72M. También sería empleado eficazmente contra fortificaciones.
Una de las principales desventajas de este SdA, y que recibiría críticas por parte de sus usuarios, sería el lanzador doble, el cual solía presentar fallas y demoraba más de lo adecuado para ponerse en posición de disparo.

Un claro ejemplo de los efectos del poder de fuego combinado del cañón Bushmaster y del misil TOW fue el combate librado por una unidad perteneciente a la 1st Armored Division en lo que se llamaría la batalla del “Medina Ridge”, donde harían frente a parte de la División Medina, perteneciente a la Guardia Republicana iraquí.
Uno de los Bradley divisaría desde su posición un par de BMPs, enemigos acto seguido realizaría fuego contra ellos con su cañón de 25mm, destruyéndolos en el acto gracias a la munición AP. Un tercer BMP aparecería en escena, por lo que el tirador del Bradley repetiría la maniobra, no pudiendo observar la característica explosión de los BMP luego de ser impactados. Asentado el humo y tierra, se daría cuenta que el BMP en realidad era un T-72, el cual estaba abriendo fuego contra su compañía. Prestamente, el tirador alistaría los misiles TOW, cuyo lanzador parecía demorar una eternidad para ponerse en posición. Una vez logrado esto último, abrió fuego con el misil antitanque, logrando un impacto directo en el T-72. Mientras explosiones secundarías sacudían el casco destruido del T-72, un nuevo BMP aparecería, el cual sería inmediatamente destruido con fuego de 25mm.
En menos de dos minutos, un Bradley había despachado 3 VCI y un tanque enemigo.

Luego de la batalla, personal del US Army se agrupa junto a sus Bradley en torno a los restos calcinados de un tanque T-72. El M-2/M-3 Bradley demostraría durante la operación Desert Storm ser un excepcional VCI. Imagen: SSgt. Dean Wagner.
Luego de la batalla, personal del US Army se agrupa junto a sus Bradley en torno a los restos calcinados de un tanque T-72. El M-2/M-3 Bradley demostraría durante la operación Desert Storm ser un excepcional VCI. Imagen: SSgt. Dean Wagner.

Al poder de fuego también se le sumaba la maniobrabilidad y agilidad, resultando el Bradley un excelente compañero para el M-1 Abrams, al cual pudo acompañar y apoyar a través del desierto gracias a su velocidad y movilidad.
Esta sociedad no resultaría del todo exitosa, ya que el avance de la misma en el terreno se vería restringida por la necesidad constante de combustible por parte de los tanques Abrams, lo cual significaba contar con un importante sostén logístico que garantizase el reabastecimiento.

La protección que ofrecía el Bradley, uno de los puntos más criticados desde el inicio de su producción, terminaría por acallar a sus críticos, ya que resultaría determinante para la supervivencia de las tripulaciones de aquellos vehículos que sufrieron impactos directos de ametralladoras pesadas, RPG, misiles y fuego de 125mm.
Uno de los ejemplos se daría durante la batalla de 73 Easting, donde Bradleys perteneciente a la 3rd Armored División combatirían contra unidades de la Guardia Republicana. Varios Bradley serían alcanzados por fuego directo de cañones de tanque, pero gracias varios factores como la compartimentación de la munición, el sistema interno contra incendios y la cobertura interna de kevlar, las bajas sufridas serían mínimas.

En la versión de caballería M-3, además de lo ya mencionado, sería resaltado por los exploradores como de importante valor y buen rendimiento el sistema de visión nocturna/termal, el cual no solo permitía la identificación lejana de objetivos (incluso antes de que este pudiese detectarlo), tanto de noche como en condiciones adversas de visibilidad (humo, tormentas de arena, niebla, etc).
Otro de los puntos altos que destacarían serían el sistema de navegación por GPS, el cual permitió moverse con gran precisión a grandes distancias, así como también el sistema de armas Bushmaster/TOW, el cual facilitaba atacar al enemigo bien por fuera de su alcance efectivo (sobre todo BMPs).

A lo largo del conflicto el Bradley se demostró mecánicamente fiable, habiendo logrado su flota casi un 90% de disponibilidad. (La versión A2 lograría porcentajes más altos – entre 92 y 96% – comparado con las versiones A0 y A1 – 89 92% -). Pese a ello, se manifestarían algunas deficiencias de sus componentes y una escasez de repuestos durante la campaña. Entre los componentes con problemas menores se encontraban el portón de acceso al motor, radiador, calefacción, faldones, escotillas, lanzador de misil TOW y ametralladora coaxial (esta última sería fuente de constantes quejas ya que era muy propensa a trabarse), mientras que necesitaban ciertas mejoras la transmisión (marcha atrás mas veloz), la visión nocturna del conductor y los equipos de radio.

Con respecto al M-3 CFV, las críticas que se manifestarían luego de Desert Storm serían que el vehículo no era el ideal para la tarea de exploración. Pese a que su altura puede jugar a su favor a la hora de observación/exploración, el alto perfil resultante lo hace un blanco más fácil de localizar.
Otra de las deficiencias sería que no era una plataforma sigilosa, algo de vital importancia en la exploración, ya que se requiere pasar desapercibido el mayor tiempo posible.
Debido a estos problemas, algunas unidades de caballería de exploración serían equipadas con HMMWM M996 durante el conflicto, con resultados intermedios que no terminarían por determinar cual de los dos vehículos era el óptimo para la tarea. (En comparación, el M-3 ofrecía mejor libertad de maniobra y protección).

Durante las operaciones en el golfo Pérsico, un total de 20 M-2/M-3 Bradley resultarían destruidos y otros 12 dañados (4 pudieron ser reparados rápidamente). Un dato no menor sería que 17 de los 20 vehículos destruidos (y 3 de los 12 dañados) serían por acción de fuego amigo. Esto llevaría a que se desarrollase un mejor sistema de identificación FF (paneles).

Popular entre la infantería (no así con la caballería), el Bradley había recibido su bautismo de fuego. No sería contra “el mejor” enemigo, pero sin dudas lograría demostrar de una vez por todas la validez de su diseño.

Una nueva versión: El M-2/M-3 A2 ODS.

Como resultado de las experiencias de combate obtenidas en la guerra contra Irak, el Bradley recibiría varias modificaciones a los fines de aumentar sus capacidades de combate.
Una de las mejoras incorporadas fue la introducción de un telémetro láser (BELRF), el cual fue uno de los pedidos hechos por la tripulaciones una vez finalizado el conflicto del golfo pérsico, ya que había ocasiones en las que se dificultaba determinar la distancia hacia el objetivo, no sabiendo si se estaba a alcance o no.
Donde mayor hincapié se haría sería en los equipos de navegación y conducción. La nueva versión del Bradley incorporaría una brújula digital (DCS) y una unidad portátil GPS (PLGR), mientras que el conductor recibiría un sistema de visión nocturna mejorado (DVE).
Tanto el compartimiento del conductor como el de tropa serían modificados, recibiendo nueva escotilla y asientos respectivamente. (Esta última modificación permitió agregar un 7mo infante al elemento desmontado del VCI).
El portón de acceso del motor recibiría una asistencia de tipo electro-hidaúlica para su apertura mientras que los laterales del vehículo recibirían puntos de anclaje para poder llevar equipo, munición y combustible adicional.

Entre las mejoras a quedarían por incorporar (ya que aún estaban en desarrollo) se encontraban un sistema de identificación de batalla (BCIS), el cual ya estaba presente en los M-1A1HA, y contramedidas contra misiles antitanque, las cual consistía en el interferidos AN/VLQ-8 MCD
El plan inicial era modificar un total de 1433 unidades (incluía a todas las versiones).

M-2A2 ODS Bradley equipado con un MCD AN/VLQ-6, avanza por una autopista hacia el aeropuerto de Bagdad. El blindado pertenece al 3-7 Regiment y la foto fue tomanda durante la ofensiva de abril de 2003. Imagen: US Army - SGT Igor Paustovsk.
M-2A2 ODS Bradley equipado con un MCD AN/VLQ-6, avanza por una autopista hacia el aeropuerto de Bagdad. El blindado pertenece al 3-7 Regiment y la foto fue tomanda durante la ofensiva de abril de 2003. Imagen: US Army – SGT Igor Paustovsk.

Operaciones de Paz.

La década de los ’90 se caracterizaría por las numerosas participaciones en misiones de paz por parte de las FFAAs de los Estados Unidos. En su nuevo rol de potencia dominante, los Estados Unidos intentarían convertirse en el gendarme del mundo, tratando de imponer orden en zonas conflictivas, como los Balcanes, Somalía, y Haití, por nombrar algunas.
El Bradley también sería parte en dichos despliegues.

En apoyo a la misión de paz UNOSOM, la cual era llevada acabo por decenas de naciones en Somalia, los Estados Unidos serían parte importante en el esfuerzo por implementar el orden y estabilizar la devastada nación africana.
Uno de sus esfuerzos más importante sería el intento de eliminar a uno de los jefes del Habr Gidr, Mohammed Farrah Aidid, el cual había decidido iniciarle la guerra a las fuerzas de paz desplegadas.
Para lograr con este cometido, los Estados Unidos decidirían desplegar la Fuerza de Tarea Ranger, la cual estaba exclusivamente compuesta por miembros de sus fuerzas especiales, como eran los Rangers, SEALs, Delta, USAF PJs y 160th SOAR.

El 3 de octubre de 1993, esta fuerza ser vería envuelta en un encarnizado combate urbano, luego de que uno de los helicópteros MH-60 Blackhawk fuese derribado en proximidades del mercado de Bakara, lo que iniciaría una operación terrestre por parte de la FT Ranger para asegurar el sitio donde había caído el helicóptero. (El derribo se debió a que la FT Ranger se encontraba realizando una operación diurna de captura en el mencionado barrio somalí, el cual era altamente peligroso por ser territorio controlado por Aidid).
El combate duraría dos días, con numerosas bajas para ambos bandos (y con el derribo de 2 Blackhawk adicionales, lo cual ampliaría aún más la operación terrestre). Una de las principales falencias durante las operaciones de rescate sería la falta de apoyo por parte de fuerzas mecanizadas. Los Estados Unidos no poseían tales fuerzas desplegadas en el país, y sus aliados del UNOSOM no veían con buenos ojos el despliegue de sus tanques y APCs en las intrincadas calles de Mogadiscio.
Luego de muchas negociaciones, se formaría una fuerza mixta entre los pakistanies (aportaban tanques), malayos (apc) y norteamericanos (infantería), la cual terminaría por rescatar a las sitiados miembros de la FT Ranger.

Durante esas horas de emergencia, la unidad mecanizada que oficiaba como FDR de la 24th Infantry Division en los Estados Unidos, (el 3rd Batalion, 15th Infantry de la 2nd Brigade) fue puesta en alerta, iniciando la movilización de su equipo preposicionado desde el aeródromo Hunter del US Army, en Savannah Goergia. El mismo incluía tanques M-1 Abrams y VCI M-2 Bradley.

Una vez en Somalia, la nueva fuerza mecanizada sería parte de la demostración de fuerza final por parte de los norteamericanos antes de iniciar su redespliegue. Los hombres de la 24th Infantry Division tuvieron que entrenarse junto a sus blindados para llevar acabo misiones de tipo MOUT, algo para lo cual no estaban entrenadas.
Otra de las asignaciones que tenían era la de realizar misiones DART (Downed Aircfrat Recovery Team), la cual era parte de la lección aprendida luego de la batalla del 3-4 de octubre, ya que por ese entonces la FT Ranger solo dispuso de vehículos ligeros y medios para sus operaciones, lo cual posiblemente fuera una de las causas por la cual se sufrieron tantas bajas.

Las misiones DART estaban conformadas por un pelotón de Abrams y de Bradley, elementos de mando, ingenieros y sanidad a bordo de M-113, un M-9 ACE (pala mecánica) y un recuperador M-88.
Esta formación permitía un considerable poder de fuego y protección tanto al frente/retaguardia como en los laterales, lo cual permitiría llegar a la zona donde hubiese caído la aeronave. El cordón de seguridad posterior era establecido por la fuerza blindada en apoyo con el elemento de infantería desmontado, mientras que ingenieros y sanidad se abocaban a las tareas de rescate.
Las misiones DART serían la principal tarea de los soldados de la 24th Infantry Division, los cuales también realizarían escoltas, seguridad de checkpoints, etc.
Por orden del presidente Clinton, todas las fuerzas norteamericanas serían retiradas de Somalia el 31 de marzo de 1991.

VCTP M-2A2 ODS, tanque M-1A1 y VCRT M-88 pertenecientes a la 24th Infantry Division, ejercitan una misión DART en Somalia. Imagen: US Army - PV2 Andrew W. McGalliard
VCTP M-2A2 ODS, tanque M-1A1 y VCRT M-88 pertenecientes a la 24th Infantry Division ejercitan una misión DART en Somalia. Imagen: US Army – PV2 Andrew W. McGalliard

Los Balcanes serían otra región donde se verían desplegados los Bradley, llevando acabo tareas de implementación de paz y estabilización.
El despliegue inicial se daría en el año 1995 mediante la Fuerza de Tarea Eagle, la cual sería pieza fundamental en la operación Joint Endeavor, la cual significó el primer despliegue de fuerzas de la OTAN. Esta operación tenía como objetivo reforzar y suplantar a la ya desgastada misión de paz de la ONU – UNPROFOR.

En una impresionante demostración de fuerza y capacidad de despliegue, los norteamericanos pondrían a disposición más de 19000 hombres junto a vehículos, blindados, helicópteros y aviones, los cuales serían acompañados por una fuerza de 10000 hombres pertenecientes a varias naciones.

La construcción de un puente y el posterior cruce del río Sava por parte de la 1st Armored Division sería una de las imágenes típicas de las operaciones de paz.
Nuevamente el Bradley sería desplegado para llevar acabo tareas de escolta, seguridad de puestos de control, control de manifestaciones, etc. Habiendo sido desplegado junto al M-1 Abrams, el Bradley se demostraría mucho más capaz en la geografía balcánica que el pesado tanque.

Similar tarea llevarían acabo en Kosovo el año 1999, luego de finalizada la operación aérea Allied Force. La FT Falcon, desplegada desde Albania y Macedonia, tendría la difícil tarea de implementar la paz y de evitar una nueva limpieza étnica, esta vez contra la población de origen serbio que había optado por quedarse en Kosovo.
El Bradley sería utilizado ampliamente, sobretodo en tareas policiales, hasta ser reemplazado por unidades equipadas con material más acorde con la tarea.

Soldados junto a sus HMMWVs observan el avance de una columna de Bradleys através del puente tendido sobre el río Sava, en el inicio de la operación Joint Endeavor. Imagen: Ward.
Soldados junto a sus HMMWVs observan el avance de una columna de Bradleys através del puente tendido sobre el río Sava, en el inicio de la operación Joint Endeavor. Imagen: Ward.

Una nueva versión: El Bradley A3.

Las modificaciones que incorporaba el estándar A3 mejorarían considerablemente la letalidad, supervivencia, movilidad y sostenibilidad del Bradley, el cual también vería aumentar sus capacidades de C2.

Uno de los sistemas más importantes para el aumento de letalidad del Bradley fue la incorporación del sistema de adquisición mejorado IBAS (Improved Bradley Acquisition System), el cual integra todos los sistemas ópticos y de control tanto del comandante como del tirador.
El IBAS, el cual utilizaba como unidad central de procesamiento el Databus MIL-STD 1553, integraría diferentes sistemas electro ópticos como el FLIR HTI de segunda generación, el telémetro láser BELRF, un sistema de ajuste Y seguimiento automático para el cañón Bushmaster, un sistema de rastreo dual de blancos, el sistema de visión independiente del comandante, la unidad de rastreo del misil TOW y una cámara diurna de TV.
El IBAS no solo aumentaría de forma considerable la adquisición e identificación de blancos (tanto diurna como nocturna) del LTAS montado en la torreta, sino que también le proporcionaría al Bradley la capacidad “hunter-killer”, integrando todo el armamento disponible en la torreta. Está última vería reforzado su protección gracias a la adopción de placas de blindaje de titanio.

El FLIR HTI junto con la cámara diurna de TV estarían montadas en el CIV del comandante, la cual se situó al lado derecho de la torreta, proporcionándole una fuente independiente de observación y adquisición de blancos.
Los sistemas optrónicos del CIV estabilizado permitirían una visión de 360º, con un alcance máximo de 7 kilómetros. Por medio de un sistema automático, si el comandante detectaba un objetivo de mayor valor o que significase una amenaza inminente para el vehículo, solo le bastaba apretar un botón para asignar el nuevo blanco al tirador, haciendo que la torreta girase automáticamente en dirección al mismo.
El CIV también sería un importante economizador de energía, ya que sería ideal para tareas de vigilancia nocturna ya que la capacidad de girar 360º hacía innecesario tener que realizar movimientos con la torreta del Bradley.

El armamento no sufriría importantes cambios, salvo por la adopción de nueva munición de 25mm así como la de diferentes variantes del misil TOW. Este último todavía recibiría críticas, ya que para lanzarlo el Bradley tenía que mantenerse inmóvil. Eso, sumado a que su tiempo de vuelo máximo era de 22 segundos, convertía al M-2/M-3 en un fácil blanco. Aún se esperaba por una solución de tipo “dispara y olvida.”

Para un mejor desempeño de C2, tanto el conductor, comandante, tirador como compartimiento de tropa dispondrían de consolas con acceso al sistema Force XXI. Gracias a las facilidades que proporcionaba el FCBC2, la tripulación del Bradley y su elemento de infantería podían disponer de mapas, la ubicación de fuerzas amigas y enemigas, enviar mensajes de texto para informar el status del vehículo y de las unidades. Gracias al Squad Tactical Display presente en el compartimiento de tropa, los soldados podían ver en pequeñas pantallas de LED imágenes capturadas por el FLIR y la cámara de TV.
Uno de los aprendizajes de Desert Storm sería la necesidad de contar con adecuados sistemas de identificación Amigo-Enemigo. Para ello sería desarrollado el Battlefield Combat Identification System, el cual consistía en un interrogador milimétrico que interactuaría con otros vehículos. Si no se obtenía una respuesta, el blanco detectado pasaría a ser tomado como una posible amenaza. Pese a que el sistema no era perfecto (funcionaba solo entre los vehículos dotados con ese equipo), el mismo ayudaría a reducir el fuego fratricida.

Columna de Bradley A3 avanza por el JMTC Grefenwoher, Alemania. A simple vista logra distingirse la torreta CIV (izquiera superior de la torre) y la nueva cámara para el conductor. Imagen: US Army – JMTC.
Columna de Bradley A3 avanza por el JMTC Grefenwoher, Alemania. A simple vista logra distingirse la torreta CIV (izquierda superior de la torre) y la nueva cámara para el conductor. Imagen: US Army – JMTC.

La movilidad sería incrementada mediante la adopción de mejorados sistemas de visión nocturna y termal, así como la provisión de equipos de navegación por GPS e inercial, los cuales mediante la introducción de coordenadas permitirían llegar a destino.
Las tareas de mantenimiento se verían simplificadas ya que ahora era posible utilizar en el M-2/M-3 A3 Bradley diversos equipos electrónicos de diagnostico de fallas así como diferentes kits de reparación.

La introducción de la versión A3 no se haría sin algunos problemas. Durante la etapa inicial de aceptación, quedó demostrado que los antiguos tiradores de Bradley (versiones anteriores) manifestaban cierto problemas para utilizar los nuevos sistemas de puntería digitales. La solución adoptada sería un mayor entrenamiento y el reemplazo de los veteranos artilleros por personal más joven, el cual demostró no poseer ciertos “vicios” además de que el aprendizaje fue muchos más veloz.

La adopción de estos nuevos sistemas no solo mejoraría las performance del Bradley en el campo de batalla, sino que le permitirían mantener su capacidad para operar en conjunto con el nuevo tanque M-1A2 SEP Abrams.
Un nuevo conflicto en Irak sería el encargado de demostrar esta complementación.

Operación Iraqi Freedom.

En marzo de 2003, luego de meses de preparativos en Kuwait, se iniciarían las operaciones terrestres de la coalición aliada, la cual tenía por objeto derrocar del poder a Saddam Hussein. Esta larga marcha a través del desierto, de tormentas de arena, que los llevaría por numerosas ciudades como Basrah, Najaf y Kerbala, tendría como objetivo final el asalto de Baghdad. Durante la mencionada marcha, tendrían que combatir contra miles de soldados y fedayeen iraquíes, los cuales contaban con una organización y equipos muy degradados con respecto a Desert Storm. Pese a ello, seguirían presentando una importante amenaza contra las columnas aliadas.

Como una década atrás, los tanques M-1 Abrams junto con los Bradley serían la punta de lanza de las fuerzas norteamericanas.
Considerando que tendrían que operar por tiempo indeterminado en territorio enemigo, y con las consiguientes complicaciones logísticas que ello significaba, los Bradley serían modificados exteriormente, dotándolos de canastas para el transporte de pertrechos y combustible. Durante el conflicto, sería clásica la imagen de Bradleys cargados con gran cantidad de equipo. Desde bidones de combustibles hasta conservadoras.

Durante la larga marcha hacia Bagdad, la infantería tendría que viajar en el interior de sus vehículos, completamente equipada con trajes NBQ y blindaje personal, lo que aumentaba aún más la incomodidad y por ende, el cansancio. Las ocasiones en las que podría desmontar sería durante las paradas de reabastecimiento, donde usualmente proveían seguridad contra posibles ataques enemigos, y por supuesto, cuando tuviesen que combatir en los poblados y ciudades camino a Bagdad.

Los Bradley tomarían parte de intensos combates, recibiendo en varias ocasiones impactos de armamento de diferente calibre, no teniendo que lamentar bajas en sus tripulaciones por penetraciones en el blindaje.
La versión de observación y apoyo de fuego, el M-7 BFIST, demostraría su valía a la hora de proveer a las unidades de artillería con información precisa.

Dentro de las misiones más arriesgadas llevadas a cabo por los Bradley en conjunto con los tanque M-1 Abrams y otros blindados, sería durante los Thunder Run llevadas a cabo a lo largo y ancho de la ciudad de Baghdad. Estas incursiones no solo servirían para terminar de destruir el dispositivo defensivo del enemigo, sino que su objetivo también era conseguir un impacto moral.
Pese al riesgo que significaba operar unidades blindadas en ciudades, las bajas entre los norteamericanos serían mínimas logrando la captura de la capital Iraquí.

M-2A2 ODS Bradley abre fuego con su cañon de 25mm contra una posición enemiga durante su avance hacia la capital de Iraq. Imagen: Internet
M-2A2 ODS Bradley abre fuego con su cañon de 25mm contra una posición enemiga durante su avance hacia la capital de Iraq. Imagen: Internet

El avance aliado no finalizaría en Bagdad, sino que continuaría su avance hacia las ciudades de Mosul y Fallujah, entre otras, al norte del país. Los enfrentamientos cada vez eran menos frecuentes, pasando de la ofensiva a la difícil tarea de ocupación, misión para la cual el Bradely demostraría ciertas falencias.

Con el fin de las operaciones, las fuerzas aliadas tendrían la misión de reconstruir y reorganizar Irak, la cual carecía de fuerzas de seguridad para imponer orden.
En estas tareas del tipo policial en ambiente urbano, como eran la escolta, seguridad de puestos de control y observación, seguridad en manifestaciones, etc, el Bradley junto con otros blindados encontraría ciertas limitaciones, las cuales se verían más agravadas con la aparición de la insurgencia y el amplio uso de IEDs.

Para solventar estos problemas, nacería el programa BUSK (Bradley Urban Survaibility Kit), el cual pretendía mejorar las capacidades del Bradley para operar en el ambiente urbano. BUSK estaría divido en 3 kits.

BUSK I:
– Reflector de combate para el comandante.
– Protección para los elementos ópticos de la torreta y del casco.
– Protección contra cables de alta tensión y contra francotiradores, el cual estaba compuesto por un domo plástico que aislaba los tripulantes de la torreta de descargas eléctricas. La provisión de camuflaje también proporcionaría protección contra francotiradores.
– La incorporación de CLAW, la cual era una estación de armamento para el CIV que podía ser equipada con una ametralladora M-249.
– Protección mejorada contra minas e IEDs, la cual consistía en blindaje adicional en la parte inferior del vehículo.
– Contramedidas contra IED CREW.

A este nuevo paquete se le vería adicionada la provisión del kit de blindaje reactivo desarrollado por Rafale/BAe Systems, el cual proporcionaría una mejor protección contra RPGs y IEDs del tipo EFP.

BUSK II:
– Protección para el comandante y el tirador gracias a la adopción de paneles de vidrio balístico.
– Nuevos asientos para el compartimiento de tropa, los cuales estarían diseñados para minimizar el efecto de shock de explosiones de minas e IEDs.
– Cobertura para los escapes del vehículo.

M-2A3 Bradley con kit BUSK II realizan ejercicios de tiro en el polígono de la COP Speicher. Son fácilmente distinguibles las unidades de aire acondicionado en la parte trasera, el nuevo blindaje reactivo y la antena perteneciente al equipo de contramedidas IED. Imagen: US Army.
M-2A3 Bradley con kit BUSK II realizan ejercicios de tiro en el polígono de la COP Speicher. Son fácilmente distinguibles las unidades de aire acondicionado en la parte trasera, el nuevo blindaje reactivo y la antena perteneciente al equipo de contramedidas IED. Imagen: US Army.

Dentro de BUSK II también se planeó un nuevo blindaje que fuera más capaz contra EFPs, así como la provisión de una nueva planta propulsora, transmisión y suspensión. Esta nueva versión recibiría la denominación V2 y sería posteriormente cancelada a favor del FCS (Future Combat Systems).

BUSK III:
– Tanques de combustible resistente a explosiones.
– Asiento del conductor resistente a explosiones.
– Sistema de supervivencia para la torreta.
– Sistema de apertura de emergencia para la rampa trasera.

236 kits de BUSK III serían adquiridos a BAe Systems para comenzar a equipar a las unidades desplegadas en Corea.

Pese a las mejoras que iría recibiendo en el terreno, el Bradley sería reemplazado paulatinamente del TO iraquí por los MRAP, los cuales resultaban ser soluciones mas aptas para el ambiente urbanos así como más económicas.

Sería nuevamente en Irak, que el Bradley demostraría la valía de su diseño en las misiones para las cuales había sido inicialmente diseñado.

Variantes en servicio.

A los modelos ya mencionados de Vehículo de Combate de Infantería M-2 y de Caballería M-3, se les sumarían otras variantes.

Una de ellas sería el M-6 Linebacker, el cual era una versión del Bradley dotada con un lanzador cuádruple de misiles antiaéreos FIM-92 Stinger, el cual reemplazaba al lanzador doble de misiles TOW. Utilizaría los mismos sistemas y software del AN/TWQ-1 Avenger. Un total de 59 unidades serían adquiridas, las cuales en los últimos años serían convertidas al estándar M-3.

M-6A2 Linebacker avanzando por uno de los ingresos del aeropuerto internacional de Bagdad. Imagen: Internet
M-6A2 Linebacker avanzando por uno de los ingresos del aeropuerto internacional de Bagdad. Imagen: Internet

También sería desarrollada una versión de observación y apoyo de fuego denominada M-7 BFIST, la cual reemplazaría a los M-981 de la familia del M-113.
El nuevo vehículo estaría equipado con designador y buscador láser AN/TVQ-2, una mira nocturna TOW AN/TAS-4 y un sistema de navegación inercial los cuales irían montados en un lanzador doble de TOW modificado.
También se lo equiparía con radios tipo SINCGARS.

M-7A2 B-FIST asignado a la 4th Infantry Division durante un despliegue en el NTC de Fort Irwin. Imagen: US Army.
M-7A2 B-FIST asignado a la 4th Infantry Division durante un despliegue en el NTC de Fort Irwin. Imagen: US Army.

Numerosas prototipos serían desarrollados, en algunos casos para probar nuevas tecnologías, como sería el caso del Stingray, el cual contaba con un sistema láser para cegar al enemigo.
Dentro de programas para dotar al Bradley con mayor poder de fuego, se vieron prototipos equipados con la torreta CVAST y con e cañón Bushmaster II de 35mm. Los mismos solo se limitarían a pruebas.

Unas de las versiones que serían canceladas por cuestiones presupuestarias serían el ADATS (misiles antiaéreos) y el LOSAT (del cual se pretendía fuera el reemplazo del TOW).

Uno de los derivados del Bradley que si sería exitoso y pasaría a prestar servicio en los ejércitos de muchas naciones, sería la plataforma FVS de la cual se desarrollaría el MLRS M-270 (el cual estaba montado sobre un M-993).
El M-270 disponía de 12 lanzadores de cohetes de 227mm, los cuales podían utilizar diferentes modelos de cohetes. Con el tiempo también tendría la capacidad de lanzar los misiles tácticos MGM-140 ATACMS.

M-270 MLRS del 20th Field Artillery Regiment perteneciente a la 4th Infantry Division aguarda instrucciones mientras realiza ejercicios en Fort Irwin. Imagen: US Army - SPC Ashley Marble.
M-270 MLRS del 20th Field Artillery Regiment perteneciente a la 4th Infantry Division aguarda instrucciones mientras realiza ejercicios en Fort Irwin. Imagen: US Army – SPC Ashley Marble.

En estos meses se confirmaría que el programa AMPV (Armored Multi-porpose Vehicle), del cual surgiría el reemplazo de la veterana familia del M-113, había recibido luz verde. BAe Systems se haría con el contrato inicial gracias a su vehículo propuesto, el cual está basado en el Bradley y en varios de sus componentes. Las versiones iniciales a ser desarrolladas serían un APC, unidades médicas (2), transporte de mortero y puesto de mando.

La familia completa del futuro AMPV basado en el Bradely. Gráfico: Bae Systems.
La familia completa del futuro AMPV basado en el Bradely. Gráfico: Bae Systems.

El futuro.

Las continuas actualizaciones que sufrió el Bradley no han hecho más que mejorar una y otra vez sus capacidades. Pese a no ser el VCI perfecto (y menos el vehículo ideal para la caballería de exploración), el Bradley a demostrado estar a la altura.
Pese a que diferentes programas se habían desarrollado para buscar un reemplazo para las actuales fuerzas blindadas (denominadas como Legado), los constantes recortes presupuestarios significan que el Bradley todavía tiene un extenso futuro por delante.
Uno de los programas cancelados, el FCS (Future Combat System), pretendía desarrollar una única plataforma que reemplazase a los actuales componentes de las brigadas pesadas del US Army. Pese a que la configuración de las 8 versiones a desarrollarse serían distintas, las mismas emplearían una misma planta motriz, chassis y otros componentes, lo cual haría que fueran más eficientes y ligeras que sus predecesores.
Junto a estos nuevos vehículos también se incorporarían UGV (Unmanned Ground Vehicles), para misiones de combate, reconocimiento, transporte y combate contra minas.
A los vehículos debería sumársele una nueva red de conectividad que mejoraría considerablemente el conocimiento situacional. Iniciado en el año 2003, el programa FCS sería cancelado en el año 2009.

En el mismo 2009 sería anunciado el programa GCV (Ground Combat Vehicle) el cual retomaría los esfuerzos realizados por el FCS con respecto a vehículos tripulados.

Propuesta de Bae Systems para el programa GCV. Los constantes recortes congelaría por un tiempo indeterminado el reemplazo del Bradley. Gráfico: Bae Systems.
Propuesta de Bae Systems para el programa GCV. Los constantes recortes congelaría por un tiempo indeterminado el reemplazo del Bradley. Gráfico: Bae Systems.

El concepto original del GCV era:

– Entrada en servicio entre los años 2015-2017.
– Diseño de plataforma con capacidad para crecimiento futuro.
– Incorporación de tecnología madura.
– Mantener un continuo desarrollo
– El diseño debería adaptarse a los actuales y futuros requerimientos en cuanto a equipamiento.

El US Army terminaría por publicar sus RFP (requerimientos de propuestas), a los cuales serían seguidos por las propuestas de diferentes grupos industriales.
Además de prototipos, algunas compañías habían realizado alianzas con empresas extranjeras para ofrecer sus productos. Tal fue el caso de Boeing y Kauss Maffei Wegmann-Rheinmetall, los cuales ofrecerían el Spz Puma.
BAe Systems junta a Northtrop, además de poner a disposición una versión modificada del CV9035, iniciarían el desarrollo de un nuevo prototipo, al igual que General Dynamics y sus socios.

Luego de varias idas y venidas, como fueron por el ejemplo la cancelación de las RFPs, la asignación de contratos y la posterior impugnación por parte de uno de los competidores, el programa GCV se vería seriamente perjudicado por el recorte presupuestario de los años 2012 y 2013.
Finalmente la cancelación se daría en febrero de 2014, dejando nuevamente al US Army sin un reemplazo para el Bradley.
Pese a que algunos rumores parecían indicar que el programa GCV continuaba de manera muy lenta, el presupuesto para el año 2015 terminaría por confirmar su cancelación.

Una de las últimas variantes del Bradley, en este caso dotada con una torre sin tripulación Kongsberg MCT30. Imagen: US Army.
Una de las últimas variantes del Bradley, en este caso dotada con una torre sin tripulación Kongsberg MCT30. Imagen: US Army.

Pese a las críticas iniciales que no le deparaban un gran futuro, el Bradley continuará prestando servicio indeterminado en el US Army.
En los últimos meses se pudo saber que un Bradley equipado con una torreta armada con un cañón de 40mm se encontraba realizando pruebas de fuego en el Aberedeen Proving Grounds…será el futuro del Bradley?

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