El descubrimiento de un presunto plan de ataques terroristas en Europa debe de su éxito, al menos en parte, a una tecnología que permite a las autoridades identificar electrónicamente a una persona por su voz.

La técnica, que algunos comparan con las huellas dactilares, puede ser una poderosa herramienta contra el terrorismo, consideran funcionarios.

Agencias del orden ya están estudiando cómo crear una base de datos con voces para ayudar a frustrar complots futuros.

El presunto plan contra ciudades europeas en el que sospechosos hablaron de tiroteos al estilo Mumbai, ha causado una serie de alertas de viaje y enfocado la atención en las actividades de al-Qaida en la frontera Afganistán-Pakistán, donde fueron grabadas las voces de varios de los sospechosos.

La agencia de espionaje británica GCHQ, empleó un programa de identificación de voces para ayudar a descubrir el plan que de acuerdo con funcionarios tenía como blancos Alemania, Gran Bretaña y Francia, donde muchos sitios prominentes están bajo estrecha vigilancia.

“Avances en esos tipos de tecnología han sido clave a la hora de frustrar conjuras y atrapar a sospechosos”, dijo un funcionario británico.

Los creadores de la tecnología de identificación de voces dicen que puede ser más útil que el uso de huellas dactilares para combatir el terrorismo.

“Existe el potencial de tener una mayor base de datos de las voces de los criminales que de sus huellas dactilares”, dijo el encargado de Porticus Technology, Germano Di Mambro.

Partidarios de la tecnología mencionan otros importantes casos de su uso exitoso.

El narcotraficante colombiano Juan Carlos Ramírez Abadía, que usó cirugía plástica y diversos alias para evadir a las autoridades, fue capturado en el 2007 luego que la agencia antidrogas de Estados Unidos comparase su voz con una grabación hecha previamente por las autoridades colombianas.

Pero académicos en el terreno de procesamiento de voz han recomendado cautela.

En un estudio presentado en el 2003 en una conferencia en Ginebra, varios expertos advirtieron que no había forma científica de identificar con certeza absoluta la voz de una persona.

Frederic Bimbot, uno de los autores del estudio, dijo que el término “huella de voz” está mal empleado, porque insinúa que la técnica es tan precisa como la identificación de huellas dactilares.

“No es así”, dijo el estudio, que hizo notar que, a diferencia de las huellas dactilares, las voces son muy variables — cambiando de acuerdo con la edad, la salud y el estado emocional.

http://www.emol.com/noticias/tecnologia/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=439729

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